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Entre Rios

A más de diez años del Presupuesto Participativo Joven, los testimonios de la transformación

Desde la iluminación de playones comunitarios hasta proyectos de "streaming" en las aulas, la línea del programa municipal que el año pasado cumplió diez años

Publicado Por Diario El ArgentinoLectura 8 min
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Claves

  • A lo largo de esta década de vigencia, la iniciativa demostró que cuando el Estado local abre canales reales de participación la juventud responde con creces y puede transformar sus propios entornos.
  • La evolución histórica del programa se divide en cuatro grandes etapas, las cuales evidencian cómo pasó de una experiencia puramente áulica a transformarse en un derecho garantizado para toda la comunidad joven.
  • La responsable del Área de Juventud de la Municipalidad de Gualeguaychú, Ana Severín, se refirió a la actualidad del PPJ.

Redacción EL ARGENTINO El último miércoles, en el salón del Honorable Concejo Deliberante, se realizó el lanzamiento oficial de la edición 2026 del Presupuesto Participativo Joven (PP Joven), un programa que fue mutando en su forma de implementarse, desde 2015 hasta llegar al modelo actual.

Lo que nació bajo la intendencia de Juan José Bahillo como un desprendimiento de la herramienta de participación ciudadana general, enfocado inicialmente en colegios secundarios públicos y privados, se transformó con el tiempo en un derecho inalienable fijado por ordenanza municipal. A lo largo de esta década de vigencia, la iniciativa demostró que cuando el Estado local abre canales reales de participación la juventud responde con creces y puede transformar sus propios entornos.

La evolución histórica del programa se divide en cuatro grandes etapas, las cuales evidencian cómo pasó de una experiencia puramente áulica a transformarse en un derecho garantizado para toda la comunidad joven.

Tras una fase de expansión comunitaria, que sumó a clubes, murgas, comisiones vecinales e iglesias, ampliando la edad hasta los 24 años, el programa transitó hacia una lógica de asambleas y voto-consenso, hasta llegar al modelo actual, materializado en la Ordenanza N° 12.992/2025, que le otorga un presupuesto fijo anual equivalente al 5% del Presupuesto Participativo General y fija el rango de edad definitivo entre los 13 y 27 años.

La responsable del Área de Juventud de la Municipalidad de Gualeguaychú, Ana Severín, se refirió a la actualidad del PPJ. “Actualmente, el programa se desarrolla en tres etapas. La primera consiste en la presentación de proyectos. A partir del lanzamiento, los jóvenes cuentan con 14 días hábiles para formular y presentar sus propuestas.

Estas deben tener un fin comunitario, ya sea destinado a la comunidad en general o a espacios específicos como instituciones, clubes, barrios, iglesias u otras organizaciones de la ciudad", explicó. “Tras una evaluación técnica conjunta con el Área de Participación Ciudadana, las iniciativas viables avanzan.

Finalmente, los proyectos ingresan a una tercera etapa, en la que los jóvenes representantes de cada iniciativa participan de una comisión encargada de definir qué proyectos serán financiados”, agregó la funcionaria. El impacto social que tiene el programa se nota en las instituciones locales. Alfredo, estudiante de la Tecnicatura de Diseño de Juventud Unida, compartió cómo se materializó esta oportunidad.

“El proyecto institucional nació con el objetivo de cubrir una necesidad de nuestro instituto, lo que derivó en el pedido de una pantalla LED TV adaptada al presupuesto disponible", contó. Para los estudiantes, el valor de la propuesta superó ampliamente lo material.

"La experiencia deja como mayor aprendizaje que los logros son verdaderamente colectivos y que el beneficio principal no reside únicamente en el producto obtenido, sino en el reconocimiento de las capacidades, habilidades y competencias de los jóvenes", reflexionó Alfredo. Y concluyó: "Queda en evidencia que el verdadero valor de la propuesta es la enseñanza de involucrarse y construir comunidad”.

Con 25 años y vecino del Barrio 200 Viviendas, Jorge participó del programa y formó parte del grupo que gestionó reformas para la cancha de fútbol. En diálogo con El Argentino, recordó los inicios de un sueño que nació pateando la pelota: "El proyecto de las luces arrancó en el 2018. Siempre nos juntábamos con los gurises del barrio a jugar en la cancha y cuando nos proponen pensar cosas para hacer, comenzamos a tirar las ideas entre todos los que jugábamos.

La que más gustó a la mayoría fue la de poner iluminación a la cancha para poder jugar de noche en el verano”. La iniciativa no brotó de la nada, sino del trabajo articulado con los adultos. "La propuesta de participar vino desde la comisión vecinal y nosotros la aceptamos porque queríamos mejorar la canchita. En total, tener la iluminación actual nos llevó dos años, no consecutivos por el tema de la pandemia.

Éramos tres los que íbamos a las asambleas, David, Gaby y yo, pero el trabajo fue el de un grupo más grande. En lo personal, nunca pensé que podíamos lograrlo porque lo veíamos como algo complicado y difícil”, confesó el joven. Otro ejemplo histórico es el de la Radio El Mirador, instalada en el Colegio Luis Clavarino. Maximiliano, docente de la institución, se refirió al camino que recorrieron para fundar y sostener una emisora de frecuencia modulada dentro del establecimiento educativo.

"La idea surgió a partir de la necesidad de darle continuidad a un proyecto áulico desarrollado en 2018. En ese momento realizábamos programas de radio durante los recreos escolares y, al contar posteriormente con un espacio físico disponible, comenzamos a pensar en la posibilidad de construir un estudio radial propio.

En ese contexto, nos enteramos de la existencia del programa PPJ, una iniciativa que brindaba acompañamiento económico a proyectos impulsados por jóvenes con intereses artísticos, culturales y sociales. Decidimos presentar nuestra propuesta y participar activamente del proceso", expresó. Para los alumnos del Colegio Nacional el ejercicio no se limitó a una experiencia pasajera de un solo año lectivo. "Participamos entre los años 2018 y 2024.

Durante ese período fuimos fortaleciendo el proyecto año tras año mediante la incorporación de equipamiento específico: computadoras, consola de audio, micrófonos profesionales, auriculares, cableado y distintos elementos técnicos. En la última etapa comenzamos a proyectar la transformación del espacio hacia el formato de streaming, incorporando televisores y cámaras para ampliar las posibilidades de producción y comunicación", explicó Maximiliano.

Más allá de la entrega de bienes materiales, el verdadero corazón del PP Joven radica en el aprendizaje democrático y en el complejo ejercicio de la negociación interbarrial. El programa nunca funcionó como un mero mostrador de subsidios estatales, sino que exigía una alta responsabilidad. "El Presupuesto Participativo Joven constaba de varias instancias. Tenías que ir asistiendo obligatoriamente, desde la primera reunión hasta la última.

Si el grupo no participaba te sacaban puntos y te daban menos privilegios para obtener el proyecto final", recordó Jorge. Las asambleas se transformaban en verdaderos parlamentos juveniles, cada grupo exponía las realidades socioeconómicas de su barrio o institución, obligando a los chicos a salir de su burbuja y priorizar el bien común. "Esos espacios de debates fueron mutando a través de los años”, afirmó Jorge. Y continuó: “las primeras reuniones eran ir, escuchar, informarse y salir con una idea para presentar.

Te daban un lapso de un mes para moverte, buscar presupuestos y presentarlo en una carpeta. En la segunda reunión, todas las personas estaban al tanto de los proyectos de los demás. En la tercera se ponían a punto y se evaluaba cuáles tenían prioridad. Porque no era lo mismo, por ejemplo, pedir televisores para una escuela que sentar las bases de una salita para un barrio. Las personas decidían y votaban. La prioridad principal eran los barrios, las escuelas secundarias y los clubes quedaban en tercer escalón.

Pero todos se llevaban su parte yendo a todas las reuniones", recordó el joven del barrio 200 Viviendas. La defensa de los proyectos cara a cara forjó un carácter solidario único en los participantes, quienes debían recortar sus propias pretensiones en pos de la equidad. "En la última instancia tenías que defender el proyecto para lograr tener más votos. No todos se llevaban a cabo al cien por ciento, la idea era que todos pudiéramos tener una parte del proyecto que proponíamos.

En nuestro caso, acordamos que cuatro luces era un presupuesto muy elevado, ese año redujimos a dos luces y al año siguiente volvimos a presentarnos y avanzamos con otras dos luces más”, recordó Jorge, evidenciando el profundo criterio de equidad social que manejaba la asamblea juvenil. Este espíritu de debate y construcción colectiva también fue destacado por Maximiliano al analizar el rol del Estado como mediador. "La organización se realizaba de manera participativa.

Se designaban dos estudiantes representantes que asistían a las reuniones del Programa llevando la propuesta y el presupuesto elaborado por el grupo. Allí se ponían en común los proyectos presentados y se analizaban sus posibilidades de viabilidad junto a los demás participantes. El acompañamiento municipal fue muy importante. En cada encuentro participaban mediadores que facilitaban el diálogo entre los distintos grupos.

Cuando algún presupuesto resultaba muy elevado o requería ajustes, se generaban instancias de negociación para redistribuir los recursos de manera equitativa, permitiendo que más proyectos pudieran concretarse", explicó. A su vez, el docente reflexionó: "Una de las características más enriquecedoras del programa fue la instancia de encuentro entre docentes y estudiantes de distintos proyectos. Fue un verdadero espacio de participación, diálogo y construcción colectiva.

Más allá de los recursos obtenidos, destacaría especialmente los espacios de encuentro y debate entre jóvenes. Considero que ese espíritu de intercambio, solidaridad y acompañamiento mutuo fue uno de los mayores valores de la experiencia, ya que permitía enriquecer cada propuesta y fortalecer la participación juvenil en la comunidad". El impacto del PP Joven no es solo una percepción de sus protagonistas, los datos duros reflejan un crecimiento exponencial en el compromiso de las juventudes de Gualeguaychú.

En su debut, en 2015, el programa dio sus primeros pasos con apenas cuatro proyectos presentados, y en 2016 la cifra subió tímidamente a seis. Sin embargo, el verdadero estallido de participación se dio en 2017, cuando el volumen saltó a 29 propuestas, consolidándose en 2018 con 35 y manteniendo la tendencia en 2019 con 29 iniciativas. Tras la obligada reconfiguración que impuso la pandemia entre 2020 y 2022 —años donde la presencialidad se vio afectada—, la vuelta marcó un regreso histórico.

En la edición de 2023, el Programa alcanzó un nuevo techo con 43 proyectos presentados. En el 2024 se aprobaron 27, y en 2025 cerró con 33 propuestas financiadas.