domingo, 24 de mayo de 2026
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Entre Rios

Agustín Solís, el joven delantero de Juventud Unida que persigue su sueño a fuerza de goles y sacrificio

Juventud Unida es, sin discusiones, el dueño absoluto de la temporada en el fútbol departamental. Tras coronarse en la Copa Gualeguaychú a principios...

Publicado Por El Dia OnlineLectura 5 min
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Claves

  • A los 21 años, goza de un gran presente en el mejor equipo de Gualeguaychú.
  • Pero detrás hay una historia de lucha, obstáculos y maduración temprana, clave para atravesar adversidades y seguir firme con el deseo de convertirse en jugador profesional.
  • Juventud Unida es, sin discusiones, el dueño absoluto de la temporada en el fútbol departamental.

A los 21 años, goza de un gran presente en el mejor equipo de Gualeguaychú. Pero detrás hay una historia de lucha, obstáculos y maduración temprana, clave para atravesar adversidades y seguir firme con el deseo de convertirse en jugador profesional. Juventud Unida es, sin discusiones, el dueño absoluto de la temporada en el fútbol departamental.

Tras coronarse en la Copa Gualeguaychú a principios de año, el "Albiceleste" marcha como líder con puntaje perfecto en el Torneo Apertura de Primera “A”, jugadas ya siete fechas. Para este presente arrollador, el club mantuvo la base que fue finalista del Torneo Regional Federal Amateur y le sumó una joven promesa que no tardó en pagar con goles. Hoy, a fuerza de gritos y actuaciones determinantes, su nombre está en boca de todos los futboleros de la ciudad. Se trata de Agustín Solís.

Con apenas 21 años, este delantero genuino de Gualeguaychú se destapó como la gran aparición del fútbol local: fue el máximo artillero de la Copa Gualeguaychú con cinco dianas en cinco partidos y ya lleva cuatro tantos en el actual certamen. Con el arco entre ceja y ceja, Solís se perfila como una proyección seria y se ilusiona con un doble objetivo: cortar una racha de 12 años sin títulos de liga para Juventud y aportar su cuota de gol para devolver al club al plano profesional en el Federal A.

Sin embargo, detrás del goleador implacable hay una historia de lucha. Como tantos chicos de barrios humildes que persiguen el sueño de la pelota, Agustín conoce el sacrificio desde los 10 años, habiendo transitado su formación de futbolista a la par de distintos trabajos. Hoy, lejos de encandilarse con los flashes del fin de semana, el pibe mantiene los pies sobre la tierra y compagina las canchas con su profesión de barbero.

Un oficio que cuida con orgullo, sabiendo que en la vida, como en el área, siempre hay que tener un plan de respaldo. Agustín creció en el barrio Munilla, pero sus primeros pasos con la pelota los dio a los 5 años en el club Pueblo Nuevo. De su etapa en la entidad sabalera guarda los mejores recuerdos y un afecto entrañable por su primer entrenador, Luis Bentancourt, quien falleció recientemente dejando un legado eterno en su formación.

Tras ese inicio, pasó a las inferiores de Central Entrerriano, club reconocido por su estructura en el fútbol infanto-juvenil. Su rendimiento en el "Rojinegro" se convirtió en el trampolín hacia el fútbol grande: tras superar tres exigentes pruebas en Benavidez, quedó seleccionado en Tigre junto a tres compañeros. Con apenas 12 años, armó el bolso y se fue a vivir solo a Buenos Aires, impulsado por una madurez atípica para su edad. “Siempre digo que ser futbolista es 90% mental y 10% físico/técnico.

El físico y lo técnico es lo que se ve, pero la cabeza es fundamental: para tomar decisiones, para resolver dentro de la cancha y, sobre todo, para sostenerse ante las adversidades. Me ha tocado pasar momentos difíciles y ahí es cuando uno tiene que insistir, seguir y confiar en que en algún momento las cosas van a cambiar”, reflexionó este centrodelantero de imponente físico (1,85 metros y 86 kilos) en diálogo con Ahora ElDía. El camino en las inferiores de Victoria no fue sencillo.

Curtido en el sacrificio desde chico, Solís tuvo que redoblar esfuerzos en Buenos Aires: “Vengo de una familia humilde y cuando me fui le hice creer a mi mamá que todo era más fácil de lo que realmente era. Entrenaba y después trabajaba. Hubo un año en el que no trabajé gracias a una familia de Virreyes que me ayudó y me cuidó, pero después hice de todo: canchero, pintor, mozo, verdulero. Y además iba a la escuela. Fue una etapa muy dura”, rememoró sobre ese proceso que concluyó a los 17 años, cuando quedó libre.

Sin tiempo para lamentos, probó suerte durante dos semanas en Estudiantes de La Plata. Aunque agradó al cuerpo técnico, la sobrepoblación de delanteros en su categoría le impidió quedarse. Poco después, un representante le acercó una propuesta para emigrar al fútbol de ascenso de Paraguay, donde vistió las camisetas de 12 de Junio y General Díaz. “Al principio fue una experiencia muy linda, jugué, hice goles y asistencias, pero con el tiempo la situación del club no era la mejor y decidí volverme”, explicó.

Tras regresar al país, Solís vivió un parate de más de tres meses alejado de las canchas. Sin embargo, su mentalidad inquebrantable volvió a sacarlo adelante. A principios de 2025, un llamado de Hernán Orcellet le abrió las puertas de Defensores de Pronunciamiento para competir en la Liga Departamental de Colón. Allí recuperó su mejor nivel, descollando con una marca de 16 goles y 14 asistencias, además de ganarse la titularidad en el Torneo Regional Federal Amateur.

Fue justamente en ese certamen donde enfrentó a Juventud Unida en los cuartos de final, un cruce que cambiaría su destino inmediato. Sus buenas actuaciones llamaron la atención del club de Gualeguaychú, que no dudó en contactarlo. “Me hablaron y me acercaron una propuesta. Me tomé un par de semanas para pensarlo y lo que más me convenció fue el proyecto que me presentaron. Hoy creo que eso se refleja tanto dentro como fuera de la cancha”, destacó Agustín.

El delantero valoró el enfoque integral que le brindó la institución albiceleste: “Apuntó a lo deportivo, con objetivos como el Regional, pero también a lo humano: formar un buen grupo, sostener el compromiso, el profesionalismo y brindar condiciones para que el jugador solo prive en jugar. Eso para mí es clave”. Con el presente ideal que vive Juventud en la Liga local, Solís mantiene el foco claro y no se conforma.

“Quiero ser goleador, afianzarme como titular y ayudar al equipo en el próximo Torneo Federal Regional Amateur. Mi objetivo personal es ser futbolista profesional, sea ahora o en unos años, pero no voy a dejar de intentarlo”, concluyó con la firmeza de quien sabe perfectamente cuánto cuesta cada paso en el fútbol.