Claves
- Con el último golpe en el norte entrerriano, donde cayó el histórico narco Carlos Fiordelino con 250 kilos, la región se consolida como la ruta clave del polvo boliviano y paraguayo.
- La Región Centro, en especial las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, se han transformado en un verdadero colador aéreo y terrestre para el narcotráfico a gran escala.
- La situación es alarmante, ya que surge de las investigaciones que la amplia zona está siendo utilizada para traficar y exportar estupefacientes.
Con el último golpe en el norte entrerriano, donde cayó el histórico narco Carlos Fiordelino con 250 kilos, la región se consolida como la ruta clave del polvo boliviano y paraguayo. La Región Centro, en especial las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, se han transformado en un verdadero colador aéreo y terrestre para el narcotráfico a gran escala. Córdoba no está exenta del problema.
La situación es alarmante, ya que surge de las investigaciones que la amplia zona está siendo utilizada para traficar y exportar estupefacientes. En los últimos 24 días, los operativos de las fuerzas de seguridad provinciales y federales lograron un récord histórico y alarmante: el secuestro de 1.013 kilos de cocaína de máxima pureza, una cifra que desnuda una frecuencia de envíos inédita en la zona rural de Santa Fe y los accesos de Entre Ríos.
Hace pocos días la Policía Federal Argentina desbarató una organización dedicada al narcotráfico que trasladaba 160 kilos de cocaína desde San Ramón de la Nueva Orán, en Salta, hacia Córdoba. Las diferencias en los secuestros entre Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba es el cartel proveedor y las investigaciones. En Vera y Villa Elosia al igual que en Feliciano el logo de la droga está directamente vinculado al cartel del uruguayo Sebastián Marset, hoy preso en Estado Unidos.
La de Córdoba tiene el sello del Delfin Castedo, concocido como el Patrón del Norte. Droga de los dos carteles se ha secuestrado en territorio entrerriano. Lo que preocupa es que en Entre Ríos, los últimos grandes cargamentos fueron localizados de “casualidad”: en Ibicuy en 2025 la avioneta con más de 350 kilos de cocaína del cartel de Castedo se quedó sin combustible, mientras en Feliciano el último hallazgo fue durante un operativo de control vehícular.
Un eslabón de esta millonaria cadena delictiva cayó este jueves en el norte entrerriano, arrastrando consigo a un “pez gordo” del narcotráfico nacional que operaba bajo el beneficio de la libertad condicional. Los panes de droga secuestrados en Feliciano llevaban impreso el sello de un león, la marca registrada del imperio criminal de Marset.
El último operativo comenzó en horas de la mañana del jueves en el Puesto Caminero de la Dirección de Prevención y Seguridad Vial, ubicado sobre la Ruta 28 en Entre Ríos (zona del “puente de hierro”). Un Mercedes Benz gris, con patente duplicada (AD484CZ), ingresaba desde la localidad de Sauce, Corrientes. Al intentar detenerlo, el conductor aceleró a fondo en dirección a Feliciano.
La persecución policial terminó unos kilómetros más adelante, cuando se le reventó una rueda al auto de los narcos, permitiendo que los efectivos los cercaran. Al revisar el vehículo, el personal de Drogas Peligrosas se topó con el millonario cargamento de 250 kilos de cocaína con el cuño del león. Los detenidos fueron identificados como Benjamín Ariel Maciel, de 19 años, y el conductor del rodado, Carlos Manuel Fiordelino, de 53 años.
Ambos están domiciliados en Corrientes, provincia de donde provenía la carga, aunque se sospecha que el destino final del cargamento era la ciudad de Santa Fe o Rosario.La captura de Carlos Manuel Fiordelino causó un fuerte impacto en los despachos de la Justicia Federal. Rosarino, hijo de un comisario retirado, Fiordelino fue uno de los 10 delincuentes más buscados del país a principios de la década pasada. Su conocimiento de los movimientos policiales le permitió operar en las sombras de Rosario durante años.
Su historial criminal es de película: en 2011 fue detenido en Funes tras un feroz tiroteo con 55 kilos de marihuana. Meses después, se fugó caminando de la Alcaidía Mayor de Rosario, un escándalo que terminó con un comisario y un agente presos por coimas. Pasó cinco años prófugo usando siete identidades falsas, hasta que en 2016 fue cercado en Tortuguitas (Buenos Aires) a bordo de un BMW. Allí intentó coimear a los policías diciéndoles “Conmigo te sacaste la lotería” y ofreciéndoles un millón de pesos de la época.
Le secuestraron un fusil de asalto M4 y una pistola con silenciador. En marzo de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Rosario le otorgó el beneficio de la libertad condicional. Fijó domicilio en Corrientes, compró el Mercedes Benz hace un mes y volvió al ruedo grande del narcotráfico.
Además, el nombre de Fiordelino es recordado por ser la llave que desarticuló otras megaestructuras delictivas, como la de Leonardo Popea en 2013 (el histórico operativo “Otoño Blanco”, donde se desbarató una cocina de pasta base en Rosario). Actualmente, Fiordelino y Maciel se encuentran detenidos en la Unidad Penal N°1 de Paraná e incomunicados. La causa quedó bajo la órbita de la jueza federal de Concordia, Analía Ramponi, con la intervención del fiscal federal Francisco Bernhardt.
La magistrada ya dictó órdenes de allanamiento urgentes para los domicilios de los imputados en Corrientes, buscando desenterrar los nexos locales de la red. Mañana ambos imputados tendrán que declarar ante la jueza. Se pueden abstener. La situación del más joven de los arrestados es más delicada ya que según trascendió está atravezando una situación de crisis producto de la detención. Con información de Análisis, Infobae, Infofunes, La Nación y Ahora
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