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Entre Rios

Carniceros esperan que el Mundial impulse la demanda de asado

Las reuniones por el Mundial de fútbol y el Día del Padre generan expectativas de revertir la caída histórica en el consumo de cortes vacunos que son clásicos.

Publicado Por UNO Entre Rios - La ProvinciaLectura 6 min
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Claves

  • Pese a esta panorama, carniceros esperan un repunte por el invierno, el Día del Padre y el Mundial.
  • Según explicó, los precios de la carne vacuna dejaron de registrar las fuertes subas de meses anteriores e incluso comenzaron a observarse algunas bajas en determinados cortes.
  • Es más, en los mercados incluso bajó”, señaló.

Las reuniones por el Mundial de fútbol y el Día del Padre generan expectativas de revertir la caída histórica en el consumo de cortes vacunos que son clásicos. Por Vanesa Erbes El asado es un clásico que forma parte de la cultura argentina De acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), correspondiente a mayo, el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 20 años.

Pese a esta panorama, carniceros esperan un repunte por el invierno, el Día del Padre y el Mundial. Las expectativas en torno a la recuperación de las ventas se apoyan en la estabilización de los precios, las ofertas puntuales en algunos cortes y los eventos sociales y deportivos que incentivan las reuniones familiares y entre amigos.

Así lo confirmó a UNO el productor ganadero y propietario de una reconocida carnicería de Paraná, Emanuel Satler, quien confió que a pesar del complejo escenario, el mercado podría comenzar a mostrar señales de recuperación durante la temporada invernal. Según explicó, los precios de la carne vacuna dejaron de registrar las fuertes subas de meses anteriores e incluso comenzaron a observarse algunas bajas en determinados cortes. “La carne nominalmente no subió de precio.

Es más, en los mercados incluso bajó”, señaló. No obstante, aclaró que esa reducción no siempre llega de manera inmediata al consumidor porque los distintos eslabones de la cadena suelen absorber parte de la variación hasta comprobar que efectivamente existe una menor demanda. Por eso, las rebajas suelen aparecer en cortes específicos que tienen menor salida en determinadas épocas del año. “No es una baja generalizada. Puede verse en algunos cortes puntuales para equilibrar las ventas”, explicó.

De acuerdo con su estimación, las reducciones pueden rondar entre un 5% y un 10%, aunque muchas veces se presentan como ofertas temporarias de fin de semana destinadas a movilizar stock. Actualmente, en su comercio el kilo de asado de novillo se ofrece a 15.000 pesos y el de ternero a 20.000 pesos, mientras que otros cortes tradicionales mantienen valores relativamente estables.

Para los comerciantes, uno de los factores que puede impulsar las ventas durante las próximas semanas es el calendario de eventos sociales. El Día del Padre, las reuniones vinculadas al Mundial y, posteriormente, los festejos por el Día del Amigo suelen traducirse en un incremento de la demanda de asado y otros cortes destinados a encuentros grupales. “Veníamos con una venta de asado bastante baja porque el frío se adelantó. Eso hizo que se vendiera mucho locro y todo lo relacionado con esa preparación.

Volvimos a niveles de venta de patita, huesito y cuerito que hacía varios años no se veían”, comentó Satler. Sin embargo, señaló que el escenario comenzó a modificarse. “El fútbol, los festejos, el Día del Padre; todo eso empuja nuevamente al consumo de asado”, indicó.

El asado es un clásico que forma parte de la cultura argentina Desde el punto de vista productivo, Satler explicó que actualmente existe una importante oferta de hacienda terminada proveniente de los feedlots, cuyos niveles de ocupación se encuentran prácticamente completos. “Eso hace que durante los próximos meses haya una buena disponibilidad de ganado para faena”, afirmó. No obstante, advirtió que la situación es distinta en el segmento de cría e invernada.

Muchos productores continúan reteniendo animales debido a las buenas condiciones forrajeras y a las perspectivas climáticas favorables. Las escasas heladas registradas hasta el momento, el buen estado de los campos y las previsiones de mayores precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño permiten proyectar una abundante disponibilidad de pasturas. “El productor retiene porque tiene pasto y porque ve buenas perspectivas hacia adelante”, explicó.

Esta situación genera cierta tensión en el mercado, ya que quienes terminan animales en corrales deberán reponer hacienda en un contexto donde los precios de la invernada continúan firmes. Mientras la carne vacuna perdía participación en la mesa de los argentinos, el cerdo fue uno de los principales beneficiados durante los últimos años, ya que la diferencia de precios permitió que muchos consumidores migraran hacia esta alternativa, especialmente en los sectores de ingresos medios y bajos.

Sin embargo, Satler observó que esa tendencia comenzó a desacelerarse.“Lo que vimos este mes es que se planchó la venta de cerdo. No es que bajó, pero dejó de crecer como lo venía haciendo”, explicó. Según el comerciante, la estabilización de los precios de la carne vacuna y la preferencia histórica de los consumidores por el asado tradicional impulsan este cambio de comportamiento. “El que no compraba carne vacuna se iba al cerdo.

Pero ahora que la carne dejó de subir, y la gente vuelve a migrar a algunos cortes vacunos cuando puede”, señaló. Actualmente, algunos de los principales cortes de cerdo mantienen valores significativamente inferiores a los de la carne vacuna. El pechito ronda los 8.900 pesos por kilo, la pulpa se ubica cerca de los 9.900 pesos y la costeleta alrededor de los 7.900 pesos. En tanto, el kilo de asado de novillo se comercializa a 15.000 pesos, mientras que el asado de ternero ronda los 20.000 pesos.

La costeleta se ofrece a 14.900 pesos, la pulpa a 18.900 pesos y el puchero a 8.900 pesos. Si bien estos valores continúan por encima de los del cerdo, el comerciante destacó que la brecha dejó de ampliarse debido al freno en las subas de la carne vacuna. “La gente sigue prefiriendo el asado vacuno”, aseguró. En este marco, resumió: “Se detuvo la tendencia que venía favoreciendo al cerdo y perjudicando a la carne vacuna.

Hoy pareciera que el consumo de carne encontró un piso y los precios comenzaron a equilibrarse”. En el caso del pollo, la situación se presenta más estable. Aunque continúa siendo una de las proteínas más económicas del mercado, no registró un crecimiento tan marcado como el cerdo durante el último año. De acuerdo con Satler, las ventas se mantienen equilibradas y sin grandes variaciones.

Actualmente, el pollo entero se comercializa en torno a los 4.000 pesos por kilo, valor similar al de la pata muslo, mientras que la pechuga se ubica alrededor de los 12.000 pesos. Para muchos hogares argentinos, el pollo continúa siendo una opción clave para sostener el consumo de proteínas en un contexto económico desafiante.