Claves
- "El trabajo de la Iglesia suele ser silencioso, pero seguimos acompañando todos los días del año a quienes atraviesan este flagelo", expresó.
- Achor sostuvo que el principal desafío pasa por fortalecer la articulación entre los distintos actores que intervienen en la problemática.
- "Queremos recordar que estamos para acompañar a quienes lo necesiten, pero también queremos generar conciencia de que necesitamos más unidad en el trabajo sobre las adicciones.
Casa Lázaro renovó su compromiso con la lucha contra las adicciones y, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, difundió un mensaje para promover la prevención, fortalecer las redes de contención y reclamar un mayor trabajo articulado entre el Estado, las instituciones y la comunidad.
El delegado episcopal para Adicciones y responsable de la institución, Jorge Achor, explicó a Elonce que cada 26 de junio realizan un pronunciamiento para visibilizar una problemática que continúa creciendo y que requiere respuestas integrales. "El trabajo de la Iglesia suele ser silencioso, pero seguimos acompañando todos los días del año a quienes atraviesan este flagelo", expresó.
Achor sostuvo que el principal desafío pasa por fortalecer la articulación entre los distintos actores que intervienen en la problemática. "Queremos recordar que estamos para acompañar a quienes lo necesiten, pero también queremos generar conciencia de que necesitamos más unidad en el trabajo sobre las adicciones. El Estado, las instituciones, las iglesias y toda la sociedad debemos trabajar como una verdadera red", afirmó.
En ese sentido, destacó el rol que cumplen las parroquias como primer espacio de contención para muchas personas. "Las parroquias siempre fueron un canal para llegar a Casa Lázaro. También los Hogares de Cristo hacen un trabajo muy importante atendiendo la vida como llega, acompañando a las familias, a los niños, a las mujeres y a quienes atraviesan situaciones muy difíciles", indicó. Explicó además que la institución recibe principalmente a personas en situación de extrema vulnerabilidad.
"Atendemos a quienes quedaron fuera de todo sistema familiar. No porque la familia sea mala, sino porque muchas veces no tiene recursos para contener", señaló. En la oportunidad, Achor advirtió sobre la estigmatización que padecen las personas con consumos problemáticos. "Se está criminalizando mucho al adicto. Se lo presenta como un delincuente o alguien sin futuro, pero nosotros vemos todos los días que tienen capacidades, que pueden estudiar, trabajar y reconstruir su vida", sostuvo.
Sin embargo, remarcó que el principal obstáculo aparece al momento de la reinserción social. "El problema es cuando salen y no encuentran una familia o una sociedad que los contenga. Ahí es donde se hace muy difícil sostener los procesos de recuperación", afirmó. También expresó su preocupación por la cantidad de personas que viven en situación de calle. "Es imposible no preguntarse cómo no nos ocupamos de esas realidades. Hay muchos jóvenes durmiendo en la Terminal y en distintos puntos de la ciudad.
Esa juventud es el futuro de la patria y tenemos que empezar a ocuparnos seriamente", manifestó. El referente de Casa Lázaro consideró indispensable avanzar en políticas públicas sostenidas y con respaldo legislativo. "El Estado tiene que empezar a pensar políticas serias y trabajar junto a las instituciones que hace años estamos acompañando esta problemática.
Necesitamos que nos consulten, que pregunten qué hace falta y cómo podemos colaborar", expresó al instar a funcionarios y legisladores a comunicarse al 343 4736380 para interiorizarse en la problemática. Y agregó: "Hay que tomar en serio la salud pública y la salud mental. No alcanza con hablar del tema; hay que actuar". Según indicó, actualmente la institución aloja a 15 personas que permanecen en tratamiento de lunes a lunes. "Es lo que hoy podemos asistir.
La demanda es mucho mayor, pero nuestros recursos son limitados", explicó. Achor detalló a Elonce que el ingreso al dispositivo requiere, en primer lugar, la decisión voluntaria de la persona que busca recuperarse. "La idea es que lleguen por decisión propia. Si no ocurre así, trabajamos junto a la familia para evaluar otras herramientas, como el acompañamiento psicológico o psiquiátrico", señaló. El tratamiento tiene una duración aproximada de un año y combina acompañamiento espiritual, psicológico y psiquiátrico.
"Trabajamos para que la persona pueda fortalecerse, aprender a decir que no y construir un proyecto de vida superador. Ese es el verdadero objetivo", explicó. Asimismo, advirtió que en los últimos años crecieron tanto la cantidad de consultas como la complejidad de los casos. "Hoy llegan personas mucho más dañadas. Hay consumos que generan una dependencia muy fuerte y una abstinencia muy violenta. Eso hace que los tratamientos sean cada vez más complejos", indicó.
Casa Lázaro funciona en calle Salvador Caputo 1158, en Paraná, y recibe a hombres mayores de edad que buscan iniciar un proceso de rehabilitación. "Esta casa nació para atender a quienes no podían acceder a un tratamiento pago. Sabemos que no alcanza, pero seguimos haciendo todo lo posible para acompañar a quienes necesitan una nueva oportunidad", concluyó Achor.
Delta