domingo, 24 de mayo de 2026
Tu amigo en la noticia
Logo DeltaDelta
En vivo
Volver a portada
Entre Rios

Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO - Informe Digital

Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los…

Publicado Por Informe DigitalLectura 10 min
Círculo rojo: Milei encerrado en su sistema de toma de decisiones y los intereses cruzados en la casa matriz del PRO - Informe Digital - imagen de origen
Ver fuente original ↗

Claves

  • La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente.
  • El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias.
  • “Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos.

Según Javier Milei, todo se reduce a una conspiración en su contra: la investigación sobre el crecimiento patrimonial aún inexplicado de Manuel Adorni, el posicionamiento de Mauricio Macri, los números sobre la lenta y heterogénea recuperación de la actividad económica, las declaraciones de los consultores no alineados con el discurso oficial, los rechazos en el Congreso y las editoriales de los periodistas.

También la guerra feroz y a cielo abierto entre Karina Milei, los primos Martín y Eduardo Menem, “Lule”, y Santiago Caputo y Las Fuerzas del Cielo, la agrupación que creció gracias a los beneficios del consultor estrella del presidente, que esta semana alcanzó su máximo nivel de tensión por una disputa intrascendente en redes sociales que blanqueó por qué esa pelea no tiene retorno.

Pero la puja en torno a una cuenta atribuida al presidente de la Cámara baja, que alimentó el último capítulo de la interna, el más dañino, en una de las semanas con mejores noticias para el gobierno de los últimos meses -un par de victorias en Diputados, la publicación del EMAE con un crecimiento interanual en 14 de 15 sectores de la economía, el envío de una batería de proyectos al Parlamento y el casi seguro anuncio de la visita del Papa León XIV al país para noviembre próximo-, expuso además a un presidente incapaz de resolver una disputa entre sus dos principales colaboradores.

La pregunta ya no es quién le miente a Milei, como deslizó públicamente el militante Daniel Parisini -una semana atrás se abrazó con el mandatario en los estudios del streaming Carajo-, si no quién cuida al Presidente. El sistema de toma de decisiones de Milei arrastra desde hace tiempo serias deficiencias, y la guerra declarada de esta última semana terminó por desnudar esas falencias.

El Presidente eligió la confabulación -dijo que la exposición del contenido de la cuenta Periodista Rufus con críticas durísimas sobre la gestión y, en particular, sobre Las Fuerzas del Cielo, había sido “algo prefabricado para generar un problema”– y la revalorización de la figura de Caputo -“es como un hermano para mí”, aseguró- para ocultar que no puede resolver la puja interna ni reconfigurar el triángulo de poder que diseñó a mediados del 2024 cuando echó a Nicolás Posse.

“Al menos se blanqueó la interna, ahora ya es un tema de ellos. Javier demostró que no puede hacer nada”, opinó un altísimo dirigente libertario que accede a la intimidad de los hermanos Milei y que sigue con preocupación la pelea, como el resto del gabinete. Este lunes volverán a verse las caras, tras el Tedeum en la Catedral. Milei reformuló su esquema de toma de decisiones en mayo del 2024, cinco meses después de asumir, con la salida de Posse, que había desplegado un control casi total sobre la gestión.

Hasta ese momento, Karina Milei se reservó para sí la estrategia política, la construcción de la estructura partidaria y la llave para acceder a la intimidad presidencial; Santiago Caputo, la comunicación y algunas gestiones especiales.

Cuando salió eyectado Posse –¿intentó, sin éxito, volver a acercarse en los últimos tiempos a sus anteriores empleadores?-, el Presidente tuvo que reestructurar de urgencia la administración: con su hermana dedicada al partido, y ante la escasez de recursos humanos, delegó en su consultor principal buena parte de la gestión y, en especial, áreas muy sensibles de la administración, como ARCA, la SIDE, transporte y el control sobre empresas del Estado.

Caputo se convirtió, durante todo el 2024 y parte del 2025, en un asesor todoterreno, concentró poder real, y se erigió, junto a un grupo selecto de colaboradores, como el interlocutor más sólido con el sindicalismo, el establishment empresario, los medios y el Congreso. También con la Justicia. Ese sistema colapsó el año pasado, en las elecciones de octubre, con el triunfo soberbio de La Libertad Avanza y el empoderamiento de la hermanísima, que se vio amenazada por el avance del consultor.

Fue en ese momento que Karina Milei ideó la contraofensiva, consolidó su relación con los Menem y decidió contrarrestar a su rival interno, primero en la estrategia política y el vínculo con el Congreso, después en el avance sobre la relación con la Justicia y más tarde en la supervisión de los gastos y el funcionamiento de la SIDE, con la jefatura de la comisión bicameral de fiscalización de ese organismo, ahora en manos de Sebastián Pareja.

Antes de eso, obturó los intentos de Caputo de reservarse para su sector el Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete con la elección de Diego Santilli y Adorni, en este último caso, un experimento a todas luces fallido. A Milei, esa guerra entre su hermana de sangre y su hermano de la vida lo sensibiliza: se dispara su propio índice de irascibilidad.

Múltiples versiones dan cuenta de que, frente a la primera contraofensiva de su hermana, en Justicia –una jugada que dinamitó el statu quo del Poder Judicial y habilitó a un rediseño de los sectores en pugna con epicentro en la Corte Suprema y en Comodoro Py-, el Presidente volvió a reunirse con mayor frecuencia con su consultor estrella, y que incluso se declaró, puertas adentro, imposibilitado de frenar cualquier movimiento de su hermana.

Los motivos detrás de la incapacidad de Milei de frenar la sangría interna son múltiples, de acuerdo a las fuentes. Por fuera del costado emocional, el más recurrente es que necesita sí o sí de sus dos principales colaboradores.

En el caso de Caputo pesan además, según las fuentes, los contactos que construyó con la administración republicana, y la capilaridad en un buen número de áreas de la gestión doméstica que incluyen, a las mencionadas, desde YPF y Salud a dependencias de Economía en las que ejerce una enorme influencia su hermano Francisco. Y licitaciones híper sensibles como la demoradísima del Belgrano Cargas o la hidrovía del río Paraná-Uruguay, la más importante de esta gestión.

El reciente viaje a Washington estuvo teñido, como se contó en esta sección, con ese proceso: enviados de la administración norteamericana ya habían viajado al país el mes pasado, alertados por una posible injerencia china con una de las empresas oferentes.

Pero por fuera de esa interna descarnada que, contrario a lo que declaró Martín Menem, por ahora no se resolvió “en el vestuario”, Milei blanqueó con el tiempo un estilo de liderazgo muy particular, alejado de cualquier lógica conocida hasta el momento, atravesado por vaivenes emocionales y el contenido de sus relaciones personales. Ayer se confirmó, por ejemplo, que no se invitó a Victoria Villarruel al tedeum de este lunes. Milei privilegia afinidades a cualquier protocolo político e institucional.

Existe un patrón común: no hay lugar para el disenso y, mejor aún, si se incluye una mimetización con el estilo presidencial. No importa si hay inexperiencia entre la dirigencia libertaria, o racionalidad. En una columna reciente publicada en el The New York Times, la abogada y periodista Amanda Taub analizó la influencia de lo que definió como “empleados mediocres” en los nuevos liderazgos globales y en procesos de pauperización de las democracias actuales.

“Resulta que los aspirantes a autoritarios no necesitan dotar a sus regímenes de verdaderos creyentes ideológicos, ofrecer incentivos extremos ni imponer castigos draconianos para hacerse con el poder. Simplemente tienen que averiguar cómo captar a su mano de obra ideal: los frustrados y los mediocres”. El Presidente, para colmo, evita involucrarse en áreas de la gestión que no le interesan.

Alguna vez, en Olivos, frente a un grupo de interlocutores reconoció que, por fuera de las redes, solo le dedica tiempo a la economía, a la seguridad -en especial cuando Patricia Bullrich controlaba el ministerio- y a que Sandra Pettovello tenga todas las herramientas disponibles para llevar adelante la administración de Capital Humano. Es llamativo: hay rubros muy delicados por los que ni siquiera se interesa, como la SIDE. Es más: ni siquiera conoce al jefe de los espías, tampoco le llegan los reportes diarios.

Está enfocado en la economía, que el jefe de Estado está seguro de que empezará a mostrar mejoras sostenidas en la diaria en los próximos meses. También su ministro de Economía, que, sin embargo, en la semana, en una entrevista televisiva, lanzó una frase muy sugestiva que pasó desapercibida: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”, dijo. Traducido: ya tiene escaso margen para la motosierra.

En abril, las partidas no indexadas dentro del gasto primario del Estado alcanzó el 30%, el nivel más bajo desde el 2008, según publicó el viernes la consultora Empiria, de Hernán Lacunza y Nicolás Gadano. El affaire Santiago Caputo-Martín Menem expuso también un proceso de devaluación de la palabra presidencial. El último indicio había tenido lugar más de dos semanas atrás, cuando Bullrich pidió públicamente que Adorni presentara de manera urgente su declaración jurada. Fue el 6 de mayo por la tarde.

Esa noche, desde el avión, de regreso de Estados Unidos, Milei pidió salir por televisión para explicar que, efectivamente, su jefe de Gabinete cumpliría “inmediatamente” con aquello que horas antes había spoileado la ex ministra de Seguridad. Hasta ayer, sábado 23, no hubo novedades en la Oficina Anticorrupción. Durante la semana, su hermano Francisco, denunciado en la Justicia, tuvo que rectificar su propia declaración jurada.

Pero pasó algo aún peor: Bullrich presentó su rendición patrimonial, una manera poco elegante de volver a diferenciarse del jefe de Gabinete. Intereses cruzados en la casa matriz.

En tándem, un grupo de dirigentes cercanos a la jefa del bloque de LLA en el Senado también se presentó en la OA para declarar los bienes y el patrimonio correspondientes al 2025, y el jueves, el subsecretario de Intervención Federal del ministerio de Seguridad, Federico Angelini, del PRO, referenciado en la ex ministra, presentó su renuncia al cargo.

Los movimientos de Bullrich de los últimos meses, y la crisis en el sistema de toma de decisiones y, con ello, el quiebre con un sector del establishment, hicieron que el círculo rojo empezara a mirar a la senadora con mayor interés de cara al 2027. “Si dependiera de ella, en su escala de prioridades, primero es presidenta, después vicepresidente y si no, se queda como senadora”, resaltó un dirigente cercano.

Dicen, en su entorno, que no quiere ser jefa de Gobierno porteño, y que esa posibilidad no figura hoy entre sus prioridades, más allá de que en las últimas semanas volvió a recorrer la capital e incluso se mostró con Karina Milei en una reunión partidaria. “Te das cuenta que a Patricia no le interesa la ciudad, es forzado”, se sinceró un legislador que participó de aquel encuentro.

Colaboradores de la ex ministra explicaron, sin embargo, que es difícil pronosticar una aventura presidencial por fuera del proyecto libertario. Sin embargo, esta semana corrieron versiones de un posible operativo clamor, posterior al Mundial, encabezado por legisladores, y hasta se mencionó a la posibilidad de algunos gobernadores que podrían empezar a insinuar un experimento con la senadora a la cabeza.

Alimentó esas suspicacias el lanzamiento de fines del mes pasado del Partido Popular Federalista -con alcance nacional- en la capital, en un restorán del centro, en manos de Pedro Braillard Poccard, vicegobernador correntino, como plataforma ofrecida a Bullrich, que tiene una relación muy fluida con la familia Valdés, en especial con el ex gobernador. “Partidos sobran, pero no es el momento”, abundaron desde el bullrichismo.

Lo cierto es que el escándalo alrededor del patrimonio de Adorni, que ya había puesto reparos durante la campaña del año pasado cuando aún no habían estallados las denuncias judiciales y todavía gozaba de cierta popularidad, complicó los planes porteños de La Libertad Avanza en un distrito, como la capital, decisivo para la alianza con el PRO, en el que se negocian múltiples intereses cruzado...