Claves
- El día 24 de junio recibí la denuncia de una vecina sobre caso de maltrato animal.
- La denuncia estaba acompañada por fotografías y videos que demostraban la situación en la que viven dos perras.
- Una de ellas permanece atada de forma permanente con una cadena corta, muchas veces a la intemperie y, en otras ocasiones, con acceso únicamente a una cucha sumamente precaria que termina desarmándose.
El día 24 de junio recibí la denuncia de una vecina sobre caso de maltrato animal. La denuncia estaba acompañada por fotografías y videos que demostraban la situación en la que viven dos perras. Una de ellas permanece atada de forma permanente con una cadena corta, muchas veces a la intemperie y, en otras ocasiones, con acceso únicamente a una cucha sumamente precaria que termina desarmándose. Incluso hay momentos en que la cadena es tan corta que ni siquiera le permite resguardarse dentro de esa casilla.
Ante esta situación, me comuniqué con mi compañera proteccionista Camila, de Nosomos Invisibles , quien se puso en contacto con la propietaria de los animales(funcionaría policial activa) para intentar resolver el problema de manera pacífica. Se le explicó el alcance de la Ley 14.346 de Maltrato Animal y se le ofreció la posibilidad de entregar voluntariamente a las perras si no estaba dispuesta a brindarle las condiciones de vida que merece. Lamentablemente, la propietaria hizo caso omiso a este pedido.
Al no observarse ningún cambio en la situación de los animales, el día 29 de junio se radicó la correspondiente denuncia en la Comisaría Novena, jurisdicción donde reside la propietaria. En ese momento no se me entregó copia de la denuncia y se me informó que posteriormente se comunicarían conmigo para informarme las actuaciones realizadas. Pasaron tres días sin recibir ningún llamado, por lo que me comuniqué nuevamente con la dependencia policial para conocer el estado del expediente.
Allí me informaron que un veterinario policial había realizado una inspección, aunque no se me facilitó el informe correspondiente. También me solicitaron que enviara todas las pruebas por WhatsApp a la comisaría y por correo electrónico a la Fiscalía. Ese mismo día envié fotografías, videos y toda la documentación que acredita la situación denunciada. Hoy es 7 de julio y todavía no he recibido ninguna respuesta. La pregunta es inevitable: ¿cuánto más habrá que esperar para que las autoridades actúen?
Tenemos un lugar donde estos animales podrían permanecer resguardados mientras se resuelve su situación judicial y se les busca un hogar responsable. No estamos pidiendo un trato especial. Estamos pidiendo que se cumpla la ley y que se proteja a dos seres vivos que, según las pruebas aportadas, se encuentran en una situación de vulnerabilidad. ¿Qué más están esperando? ¿Con el invierno crudo encontremos a estas perras congeladas o muertas para recién entonces actuar?
Como proteccionistas seguiremos insistiendo hasta que este caso tenga una respuesta. El silencio y la demora también generan consecuencias. Y vale la pena volver a aclararlo, porque es un dato relevante en esta causa: la propietaria de estos animales es una funcionaria activa de la Policía de Entre Ríos.
Precisamente por ello, esperamos que la investigación y las medidas que correspondan se lleven adelante con absoluta transparencia, imparcialidad y celeridad, sin privilegios para nadie y con el mismo compromiso con el que deberían abordarse todas las denuncias de maltrato animal. Proteger a los animales no es una opción, es una obligación. El maltrato también se produce por omisión, y cada día que pasa sin una respuesta efectiva es un día más de sufrimiento para estos animales.
Ojalá mi publicación llegue a quien pueda de alguna manera actuar.
Delta