Claves
- “Quienes infrinjan estas restricciones se arriesgan a ser detenidos, encarcelados e, incluso, en algunos casos, condenados a muerte”, indicó la organización pontificia.
- La Conferencia Episcopal local señaló que la Copa del Mundo no debería eclipsar la grave crisis de seguridad y la delincuencia que afectan al país.
- “El deporte no debe ser una distracción de estos sufrimientos, sino una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, la verdad y la paz”, exigieron los obispos católicos.
La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) denunció la existencia de persecución o discriminación religiosa en 14 de los 48 países que participan en la Copa Mundial de la FIFA 2026, que comenzó el 11 de junio. La información se basa en el informe más reciente sobre la libertad religiosa en el mundo de 2025, elaborado por la ACN, que indica que millones de personas en estos países siguen enfrentándose a restricciones a la libertad de religión o de creencias.
Según el documento, tres de los países incluidos en este grupo (Irán, Arabia Saudita y la República Democrática del Congo) están clasificados como lugares de persecución religiosa, y otros 11 (México, Qatar, Marruecos, Haití, Turquía, Túnez, Egipto, Irak, Argelia, Jordania y Uzbekistán) como países donde se produce una discriminación significativa que afecta a la libertad religiosa o a la libertad de creencias.
La ACN denuncia que, en Irán y Arabia Saudí, las interpretaciones estrictas del islam sustentan sistemas jurídicos que restringen severamente la libertad religiosa, en particular para los conversos y los miembros de comunidades religiosas no reconocidas. “Quienes infrinjan estas restricciones se arriesgan a ser detenidos, encarcelados e, incluso, en algunos casos, condenados a muerte”, indicó la organización pontificia.
Por otro lado, la República Democrática del Congo sufre de constante inestabilidad y violencia, explica AIS, y el aumento de la actividad yihadista de las llamadas Fuerzas Democráticas Aliadas en el este del país ha agravado aún más la situación.
México, persecución y crimen organizado México, uno de los países anfitriones de la competición y donde comenzó el torneo, si bien tiene una larga tradición de anticlericalismo institucionalizado, su principal preocupación actual radica en el crimen organizado y el narcotráfico. “Los sacerdotes, los líderes religiosos y los agentes pastorales son frecuentemente blanco de grupos criminales que buscan ejercer control sobre las comunidades locales en diversas regiones del país”, señala la fundación pontificia.
La Conferencia Episcopal local señaló que la Copa del Mundo no debería eclipsar la grave crisis de seguridad y la delincuencia que afectan al país. “El deporte no debe ser una distracción de estos sufrimientos, sino una oportunidad privilegiada para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, la verdad y la paz”, exigieron los obispos católicos.
En lo que respecta a Haití, ACN presenta un panorama aún más sombrío, señalando que, si bien el país se clasificó para la Copa del Mundo, solo un miembro de su equipo de 26 jugadores vive y juega actualmente en el país. “Gran parte del país está controlada de facto por bandas armadas que, en los últimos años, han atacado, secuestrado y asesinado repetidamente a diversas figuras religiosas, obstaculizando además la labor de las iglesias y organizaciones religiosas”, describe.
La organización pontificia señala que otros países participantes, como Marruecos, Túnez, Argelia, Jordania, Qatar, Egipto y Turquía, acogen a millones de personas que no gozan plenamente de libertad de religión o de creencias.
“Las minorías religiosas, incluidos los cristianos, los bahá’s y algunas comunidades musulmanas, siguen enfrentándose a diversos grados de discriminación y restricciones en la práctica y expresión de su fe, a menudo motivadas más por la presión social que por las restricciones legales”, afirma el informe.
ACN señala a Irak como una nación que ofrece un ejemplo de esperanza, con la selección nacional de fútbol como punto central de unidad, donde están representados diferentes grupos étnicos y religiosos, incluidos árabes, kurdos, chiítas y sunitas. “Cuatro de los jugadores son cristianos. En un país donde los cristianos representan menos del 1% de la población, este es un logro notable, ya que los jugadores cristianos constituirán aproximadamente el 15% del equipo total”, señala.
En Uzbekistán, los estrictos controles sobre la actividad religiosa afectan a personas de diferentes credos, incluidos miembros de la mayoría musulmana, limitando la libertad de culto y de expresión religiosa.
Una oportunidad Marta Petrosillo, directora del Centro de Estudios sobre Libertad Religiosa de la fundación pontifica y jefa de la redacción del Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo, cree que la Copa del Mundo, que finaliza el 19 de julio, es una oportunidad para llamar la atención sobre algunos de los países donde la libertad religiosa está amenazada. “La Copa del Mundo reúne a personas de todas las culturas, religiones y naciones.
También es una oportunidad para crear conciencia sobre los desafíos que millones de personas en todo el mundo aún enfrentan al ejercer su derecho fundamental a la libertad de religión o de creencias”, argumenta. “Instamos a los gobiernos de todo el mundo a que defiendan y protejan este derecho humano fundamental, garantizando que todas las personas puedan practicar, cambiar o compartir libremente su fe sin temor a la discriminación o la persecución”, afirma el comunicado.
Petrosillo subraya que “aunque los aficionados apoyen a diferentes selecciones nacionales, el Mundial también” nos recuerda los valores que nos unen a todos: “el respeto a la dignidad humana y la libertad de religión o de creencias”. Fuente: AICA
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