Claves
- La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción, con 130 votos a favor, al denominado “Súper RIGI”.
- Este régimen busca atraer proyectos de gran escala en sectores de alta tecnología e inteligencia artificial (IA) mediante beneficios impositivos, cambiarios y regulatorios por un plazo de 30 años.
- En este contexto, la mirada regional cobra especial relevancia para entender cómo estas mega-inversiones pueden integrarse y potenciar el tejido productivo local.
La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción, con 130 votos a favor, al denominado “Súper RIGI”. Este régimen busca atraer proyectos de gran escala en sectores de alta tecnología e inteligencia artificial (IA) mediante beneficios impositivos, cambiarios y regulatorios por un plazo de 30 años. En este contexto, la mirada regional cobra especial relevancia para entender cómo estas mega-inversiones pueden integrarse y potenciar el tejido productivo local.
Para analizar el alcance de la norma fue consultado Agustín Goró, especialista y referente de Smarteo, una firma dedicada a la implementación de Inteligencia Operacional. Su perfil se centra en bajar la tecnología de frontera a la realidad concreta de las organizaciones: Su trabajo no consiste en entrenar modelos globales, sino en resolver problemas específicos de eficiencia y toma de decisiones dentro de empresas, industrias e instituciones educativas.
Con un profundo conocimiento del ecosistema productivo regional, Goró sostiene que el valor diferencial argentino reside en la capacidad de aplicar la IA directamente a los procesos de negocios locales. El requisito de una inversión mínima de mil millones de dólares marca un cambio de escala para el país.
Al respecto, Goró fue contundente: “Entendemos que ya no estamos hablando solamente de desarrollar software o contratar equipos de programadores, sino de construir la infraestructura que va a sostener la próxima etapa de la economía digital”. “La inteligencia artificial consume enormes cantidades de energía, datos y capacidad de procesamiento. Por eso aparecen inversiones de esta magnitud”.
Según su visión, el desafío para Argentina es pasar de ser un exportador de talento humano a ser un país “capaz de alojar y proveer la infraestructura que va a demandar la economía global”. La normativa prevé la amortización acelerada y la exención de derechos de importación. Estos mecanismos son vitales, según Goró, quien advirtió: “Lo que hoy es tecnología de punta, en dos o tres años muchas veces ya quedó atrás. Por eso este tipo de beneficios son tan importantes.
Cualquier herramienta que permita recuperar esa inversión más rápido o reducir los costos genera una diferencia enorme”. Para el referente de Smarteo, la tecnología no es un activo estático: “Es un proceso de actualización permanente. Las nuevas generaciones de hardware son cada vez más potentes y permiten hacer cosas que antes eran imposibles”. Un punto clave de la ley es el Plan de Desarrollo de Proveedores Locales, que exige contratar al menos un 20% de servicios y bienes nacionales.
Goró ve en esto una oportunidad crucial para la Inteligencia Operacional de la región: “Nadie conoce mejor la realidad de una pyme de Entre Ríos, de una constructora, de un comercio o de una institución educativa argentina que quienes trabajan todos los días con esos sectores. Ese conocimiento del negocio y de los procesos es una ventaja muy difícil de reemplazar”. El proyecto también blinda las inversiones al prohibir a las provincias y municipios aplicar nuevas regalías o cánones administrativos.
Goró destacó que esta previsibilidad es el primer factor que evalúa una empresa: “Poder disponer libremente de las divisas que genera le da una mayor certeza sobre el retorno de esa inversión y reduce parte del riesgo financiero”. Finalmente, el especialista concluyó que el éxito del país no dependerá únicamente de atraer servidores: “El objetivo debería ser que toda esa capacidad tecnológica termine generando más productividad e innovación para nuestras empresas e industrias.
Ahí es donde la inteligencia artificial deja de ser una promesa y se transforma en valor real para la economía”. Tras este paso en la Cámara Baja, el proyecto será girado al Senado para su tratamiento definitivo. (APFDigital)
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