Claves
- Uno de cada ocho hombres recibirá a lo largo de su vida un diagnóstico de cáncer de próstata, el tumor que más afecta a los varones en todo el mundo.
- Esto no sólo brinda altas chances de curarla, sino que además reduce considerablemente las secuelas de las terapias y así genera un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes.
- “El control fundamental recomendado es hacerse un PSA o antígeno prostático específico a partir de los 50 años de edad.
Uno de cada ocho hombres recibirá a lo largo de su vida un diagnóstico de cáncer de próstata, el tumor que más afecta a los varones en todo el mundo. Al ser una enfermedad silenciosa que no da síntomas hasta llegar a sus etapas más avanzadas, los especialistas remarcan la importancia de promover en la población masculina los métodos de screening que hoy permiten acceder a una detección temprana y tratar esta patología oncológica cuando aún no se extendió a otros órganos.
Esto no sólo brinda altas chances de curarla, sino que además reduce considerablemente las secuelas de las terapias y así genera un impacto positivo en la calidad de vida de los pacientes. “El control fundamental recomendado es hacerse un PSA o antígeno prostático específico a partir de los 50 años de edad. Se trata de un simple análisis de sangre.
Si la persona tiene familiares que han padecido cáncer de próstata, hay que empezar en una edad más temprana; en general diez años antes del caso más joven diagnosticado en la familia”, plantea el doctor Juan Sade (MN 105141), oncólogo clínico y jefe de la Unidad Genitourinaria del Instituto Alexander Fleming (IAF). El experto destaca que el PSA se convirtió en una herramienta de fundamental importancia tanto para los urólogos como para los oncólogos.
En la actualidad, sirve para realizar no sólo el diagnóstico precoz de la enfermedad sino también para hacer un seguimiento más efectivo de los casos y establecer el tratamiento más adecuado. Además, es una alternativa mucho menos invasiva que los métodos tradicionales, que en muchos casos despertaban cierto rechazo y llevaban a una postergación de los controles. “En los últimos años se ha generado un importante debate en torno al papel del tacto rectal en la detección precoz del cáncer de próstata.
La evidencia más reciente ha cuestionado su utilidad como herramienta de tamizaje aislada, lo que ha llevado a que sociedades científicas reduzcan su protagonismo en este contexto. Actualmente, su papel dentro de las estrategias de detección temprana es objeto de revisión, con una tendencia creciente a priorizar herramientas basadas en biomarcadores y métodos de evaluación más precisos, como las imágenes de última generación.
Aun así, la adopción de estos cambios ha sido variable en la práctica cotidiana”, afirma el urólogo Gustavo Villoldo (MN 100654), subjefe del Servicio de Urología del Instituto Alexander Fleming. La edad, un factor de riesgo clave El riesgo de padecer cáncer de próstata aumenta con la edad. En la población general, que no tiene antecedentes familiares, está indicado empezar a hacer estudios de diagnóstico precoz a partir de los 50 años.
La edad promedio de diagnóstico es los 66 años, pero esa media se está moviendo impulsada por la mayor expectativa de vida de los pacientes. En los últimos años se está acercando cada vez más a los 70 años. Así como la ausencia de síntomas complica el abordaje de la enfermedad, los datos de mortalidad traen aparejada una noticia alentadora. “Si bien uno de cada ocho hombres va a ser diagnosticado con cáncer de próstata, apenas uno en 50 va a morir por la enfermedad.
Esto significa que es un cáncer mucho más diagnosticado de lo que ocasiona la muerte. Si bien figura número uno en incidencia en varones, en mortalidad está muy por debajo y es superado por otros como el cáncer de pulmón, el cáncer de colon, el cáncer de riñón y otros tumores”, aclara el doctor Sade. Esta situación tiene también su correlato en la elección de cómo armar la estrategia terapéutica para cada paciente.
El jefe de la Unidad Genitourinaria del IAF destaca que no sólo muchos de quienes reciben un diagnóstico de cáncer de próstata se van a curar, sino que un número significativo de ellos no requiere ser tratado inicialmente. Esta estrategia se conoce como vigilancia activa. En la actualidad se aplica a tumores de bajo riesgo que no van a ocasionar la muerte del paciente ni metástasis y que pueden estar en seguimiento bajo control médico.
Si bien en nuestro país nunca se implementó un registro estandarizado, se estima que hay 11.000 casos nuevos de cáncer de próstata todos los años y en base a las tendencias globales se considera que su incidencia se mantiene estable.
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