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Entre Rios

El Cabildo Abierto, Los Infernales de French y Berutti y la destitución del virrey

El martes 22 de mayo de 1810, desde temprano, fueron llegando a la plaza y al Cabildo de Buenos Aires los “cabildantes”. De los 450 invitados sólo concurrieron 251. Había, además, mucha gente entusiasta fuera del recint…

Publicado Por Chajari al DiaLectura 3 min
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Claves

  • El martes 22 de mayo de 1810, desde temprano, fueron llegando a la plaza y al Cabildo de Buenos Aires los “cabildantes”.
  • Había, además, mucha gente entusiasta fuera del recinto.
  • En la plaza, French, Beruti y Los Infernales esperaban las novedades.

El martes 22 de mayo de 1810, desde temprano, fueron llegando a la plaza y al Cabildo de Buenos Aires los “cabildantes”. De los 450 invitados sólo concurrieron 251. Había, además, mucha gente entusiasta fuera del recinto. En la plaza, French, Beruti y Los Infernales esperaban las novedades. Vale recordar que Los Infernales fueron los cabecillas de un grupo de choque armado compuesto por unos 600 criollos, milicianos y civiles de clases populares.

Este grupo ocupó la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) para controlar el ingreso al Cabildo y asegurar que se escuchara la voz de los patriotas. A diferencia del mito popular escolar, no repartían escarapelas decorativas. Usaban cintas blancas y rojas en las solapas para identificar a sus partidarios y marcar a los opositores realistas. La situación fue tomando temperatura hasta que empezaron los discursos, que durarán unas cuatro horas, sobre si el virrey debía seguir en su cargo o no.

El Obispo Lué dijo que mientras hubiera un español en América, los americanos le deberían obediencia. Juan José Castelli le respondió con firmeza, apuntando que habiendo caducado el poder Real, la soberanía debía volver al pueblo que podía formar juntas de gobierno tanto en España como en América. El Fiscal de la Audiencia, Manuel Villota señaló que para poder tomar una determinación había que consultar al resto del virreinato.

Villota trataba de ganar tiempo, confiando en que el interior sería favorable a la permanencia del virrey. Juan José Paso se opuso y dijo que no había tiempo que perder y que había que formar inmediatamente una junta de gobierno. Casi todos aprobaban la destitución del virrey pero no se ponían de acuerdo en quien debía asumir el poder y por qué medios.

Castelli propuso que fuera el pueblo a través del voto quien eligiese una junta de gobierno; mientras que el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, era partidario de que el nuevo gobierno fuera organizado directamente por el Cabildo. El problema radicaba en que los miembros del Cabildo, muchos de ellos españoles, seguían apoyando al virrey. Destitución El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos.

El coronel Francisco Orduña, partidario del virrey, contará horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias “… mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros), se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba”, según indicó el sitio El Historiador que dirige Felipe Pigna. Finalmente, durante la asamblea del 22 de mayo, la mayoría de los asistentes votó que el virrey debía cesar en su cargo.

El 23 de mayo se oficializó este resultado al terminar de contar los sufragios. Fue, sin duda, una jornada importantísima para el alcanzar la meta buscada que, finalmente, se concretó el 25 de mayo de 1810.