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Entre Rios

El Instituto Magnasco sigue siendo lo que Luisa Bugnone y Camila Nievas quisieron que fuera

Lo que hoy es una de las instituciones culturales más importantes de Entre Ríos empezó en 1898 con treinta y siete mujeres, una habitación alquilada y trescientos libros.

Publicado Por Diario El ArgentinoLectura 9 min
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Claves

  • “Creo que la mujer ilustrada es el elemento indispensable para formar un pueblo culto, adelantado y progresista”.
  • El 19 de junio de 1898, treinta y siete mujeres se reunieron en una habitación alquilada a la Sociedad Unione e Benevolenza, en la calle Patagonia —hoy Pellegrini— y pusieron en marcha algo que todavía existe.
  • Ciento veintiocho años después, el Instituto Magnasco sigue en pie.

Por Leticia Mascheroni A 128 años de su fundación, el Instituto Magnasco acumula una pinacoteca con obras de Quinquela Martín y Bernaldo de Quirós, el paso de Jorge Luis Borges y Rafael Alberti por su salón, y una escuela técnica que lleva el nombre de su fundadora. “Creo que la mujer ilustrada es el elemento indispensable para formar un pueblo culto, adelantado y progresista”.

Así se expresaba Camila Nievas, en oportunidad en que su maestra y mentora Luisa Bugnone iniciaba el primer tramo de una construcción que se proyectaría a lo largo de tres siglos: a fines del XIX, sembrando la semilla; en el XX, construyendo peldaños de acción incesante; y en el XXI, proyectándose en permanente actividad y crecimiento.

El 19 de junio de 1898, treinta y siete mujeres se reunieron en una habitación alquilada a la Sociedad Unione e Benevolenza, en la calle Patagonia —hoy Pellegrini— y pusieron en marcha algo que todavía existe. No lo llamaron institución cultural ni patrimonio histórico: lo llamaron “Sociedad por la Patria y el Hogar”, y su propósito era simple y ambicioso al mismo tiempo: acercar a la mujer al campo del crecimiento social y cultural que se le venía negando.

Ciento veintiocho años después, el Instituto Magnasco sigue en pie. Luego vinieron los estatutos y la conformación de la primera comisión directiva: Luisa Bugnone (presidenta), Pascuala M. F. de Goldaracena (vicepresidenta), Camila E. Nievas (secretaria), María Domínguez (tesorera) y las vocales Petrona E. de Savignon, María Méndez y María Arhancet.

Y, asimismo, las acciones a emprender, para lo cual debieron organizar bazares, conferencias, romerías (fiestas populares al aire libre), rifas, desfiles, entretenimientos y hasta cursos de lectura, de manualidades, de piano y de idiomas, entre otros.

También contaron con una biblioteca de trescientos volúmenes que se fue incrementando con libros y revistas, gracias al valioso aporte de generosos donantes, hombres con reconocido prestigio en la ciudad y comprometidos con los loables fines de la sociedad, como Félix Badano, Emilio Marchini, Carmelo Gavazzo, Osvaldo Magnasco, Eufemio Muñoz, Juan José Nágera, Inocencio Furques, Máximo Chichizola, Domingo Carabelli, Cándido Irazusta, Pedro Murúa, Gerónimo Vela, Ramón y Pedro Jurado, Eliseo Correa, Mariano Andrade y muchos más.

Llegaron además donaciones de Entre Ríos, Corrientes, Buenos Aires y la República Oriental del Uruguay. A pocos años de su fundación, la sociedad pasó a ocupar una habitación alquilada a la “Sociedad entre Argentinos y Orientales”, en Luis N. Palma y Seguí, desde la cual continuaron con el incremento de socios y movidas actividades culturales.

La casa se distinguió con la presencia del eximio escritor Pedro Bonifacio Palacios ─Almafuerte─ en 1915, gracias a la incesante actividad epistolar que mantenía Camila Nievas, siempre en vías de jerarquizar a la institución. El 28 de octubre de 1919, se trasladó a su nueva sede en la Sociedad Unione e Benevolenza (actual Círculo Italiano). El escritor Roberto Jorge Payró ─otro ilustre visitante─ dio allí una brillante charla.

Los personajes típicos de sus obras, inmigrantes italianos y el pícaro criollo, fueron elegidos como temas centrales para su disertación. La Sociedad por la Patria y el Hogar pasó a denominarse Instituto Magnasco en 1920. Tomó el apellido de su ilustre benefactor, jurisconsulto, escritor y diputado nacional Osvaldo Magnasco, quien había fallecido el 4 de mayo de aquel año. El incremento de materiales donados fue convenciendo a la comisión directiva de la necesidad de contar con una casa propia.

Por eso pusieron manos a la obra y adquirieron la propiedad que perteneciera a Luisa Seguí de Spangenberg, contigua al Colegio Nacional Luis Clavarino, en la calle 25 de Mayo. Gracias a las generosas donaciones de muebles y anaqueles, se pudieron ubicar los más de mil libros que conformaban la biblioteca, armar una sala para conferencias y disponer las piezas de museo que se iban incorporando.

En 1937, con motivo de la visita del presidente de la Nación Agustín Pedro Justo a Gualeguaychú, Camila Nievas dio un discurso de bienvenida a las autoridades, en el que puso en evidencia los aportes que la “Institución Magnasco” —como le gustaba llamarla— realizaba en procura de elevar el nivel cultural y social de sus compueblanos.

Interiorizó al Presidente, al gobernador de Entre Ríos Eduardo Tibiletti y al diputado nacional Juan Francisco Morrogh Bernard, sobre la necesidad que tenía el Instituto de contar con un espacio que pudiera albergar el cuantioso material disponible y los espacios necesarios para desarrollar las actividades sociales y culturales que se proyectaban.

Luego de un recorrido por la nueva casa, se trasladaron al terreno ubicado a la vuelta, sobre Perú —hoy Camila Nievas—, para colocar la piedra fundamental del nuevo edificio. Su sueño se cumpliría, pero lamentablemente, el 9 de junio de 1941, llegó desde Buenos Aires la infausta noticia de su fallecimiento. Fue velada en medio de la obra en construcción, recibiendo desde todas partes las más acongojadas expresiones de dolor ante su partida y las condolencias para su esposo Leopoldo Capdevila y para su familia.

Al año siguiente, el edificio fue inaugurado con la presidencia de María Eugenia Grave de Peralta de Morrogh Bernard y con la presencia de distinguidos artistas como Cesáreo Bernaldo de Quirós, Benito Quinquela Martín y Arturo Gerardo Guastavino, algunas de cuyas obras enriquecen la pinacoteca del Magnasco.

Luisa Bugnone diseñó los cimientos culturales y luego, Camila Nievas y las mujeres y los hombres de varias generaciones fueron construyendo peldaño a peldaño la gigantesca y sólida estructura que custodia el “cofre cultural”, como solía llamarse al Instituto. La enorme puerta de entrada sobre Perú fue construida por Antonio Petraglia en 1941. No fue fácil continuar con las obras proyectadas, cada escalón ofrecía la resistencia de la falta de recursos, pese al esfuerzo de las sucesivas comisiones directivas.

Sin embargo, en 1986, el Gobierno de la provincia de Entre Ríos otorgó un subsidio que, con nuevos planos debido al tiempo transcurrido, se pudo avanzar en obras, aunque buena parte del monto hubo que destinarlo a las refacciones que el paso del tiempo había producido. En su seno, fue creada la Escuela de Capacitación Técnica Nº 46 “Camila Nievas”, que fue incorporada a la Dirección de Enseñanza Privada el 16 de noviembre de 1967, hasta tener su edificio propio en 1992, que incluye el Anfiteatro “Diola B.

de Franchini”. Estas acciones demuestran que el Instituto Magnasco no ha tenido, ni tiene, identificación política en todo su historial. Un ejemplo de ello lo demuestra la exposición que hacen los candidatos a intendente previo a las elecciones, en cuanto a su proyecto de gobierno y, en especial, en lo referente al aspecto educativo. Tan es así, que la Municipalidad y el Instituto mantienen un contacto permanente de ayuda mutua y de participación compartida.

Las valiosas donaciones que ha recibido la institución se conservan y exhiben en las numerosas salas que se han ido organizando a través de los años. Actualmente cuenta con la Biblioteca Popular “Olegario V. Andrade”, la Galería de Arte y Sala de Personajes y hechos de Gualeguaychú que hicieron historia, la Sala Histórico-Militar (Oploteca), la Sala Histórico-Religiosa, la Sala de Grabados y Libros Antiguos, el Monetario y Medallero, la Sala Histórico-Musical y la Sala de Época.

Además, completa el patrimonio cultural la frondosa Hemeroteca, con valiosas colecciones de diarios y revistas, que recibe la permanente visita de curiosos y estudiosos. Muchos diarios han sido microfilmados para lograr su protección y facilitar la consulta. La “Serie del Centenario” dio comienzo a varias publicaciones: “A mi juego me llamaron.

Gualeguaychú, vida cotidiana y humor”, de Elvira Cepeda de Bugnone; “El Magnasco: 100 años de historia”, basado en las notas que Diola Barel de Franchini publicara en 1998; “Por las calles de Gualeguaychú. Calles de ayer y de hoy” de Carmen Galissier, Norma M. de Martinetti, Delia R. de Ramos y quien escribe esta nota, publicado en 2017; y en 2021 se publicó “El Republicano. Vida y obra de Osvaldo Magnasco”, de Elisa Fernández y Norma M. de Martinetti.

El 19 de junio de 2019 se inauguró el Centro del Patrimonio Histórico Cultural de Gualeguaychú, Sala “Juan Carlos Borques”, que alberga una valiosa colección de libros, fotografías y documentos vinculados a la historia de la ciudad. Es importante destacar la presencia de visitantes ilustres que han dado jerarquía a la institución. Pintores, escultores, músicos, escritores, artistas del escenario y otros, dejaron plasmada su impresión en el Libro de Oro.

La primera que figura es Luisa Bugnone, quien, a poco de retirarse de la comisión directiva por razones personales sin retacear su colaboración, se expresó con elogiosas palabras hacia Camila Nievas. Hortensia Margarita Raffo, Rafael Alberti, Rosario Vera Peñaloza, Arturo Gerardo Guastavino, Abelardo Arias, Delio Panizza, el presbítero Guillermo Furlong, Rita Latallada de Victoria, Alicia Jurado y Jaime Potenze se fueron sumando a la larga lista, constituyendo un valiosísimo aporte cultural.

El 22 de julio de 1952, el diario El Argentino anunciaba para el día 26, la visita del prestigioso escritor Jorge Luis Borges, quien se desempeñaba como presidente de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y en Gualeguaychú presidía la filial Pablo J. Daneri, valioso colaborador del Instituto Magnasco. Los estrechos vínculos de amistad y las inquietudes intelectuales compartidas, permitieron que Borges aceptara su invitación para disertar en Gualeguaychú.

Daneri hizo la presentación del ilustre expositor en la que destacó su producción literaria en prosa y en verso y exaltó su libertad intelectual; el tema elegido: El escritor y nuestro tiempo. En un salón colmado, el público demostró efusivamente con aplausos su satisfacción por una exposición clara, profunda y amena. Pocos minutos después, se acallaron ante la noticia del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, esposa del Presidente de la Nación.

Los diarios del día siguiente no tuvieron espacio para comentar la exposición de Borges. En el Libro de Oro también quedó registrada su rúbrica. Todos los años, para conmemorar el aniversario del Instituto, se realiza el “Magnasco de puertas abiertas”, oportunidad en la que el público visitante puede recorrer los distintos espacios, recibiendo explicaciones en cada sala. Se suma a la celebración, la exposición anual “Pura curiosidad”.

En 1898, treinta y siete mujeres pusieron en marcha algo que no tenía nombre todavía. Lo que hoy es el Instituto Magnasco —con sus salas, su pinacoteca, su hemeroteca, su biblioteca de miles de volúmenes y su libro de oro con la firma de Borges— empezó en una habitación alquilada con trescientos libros y la convicción de que la cultura era una herramienta y no un adorno. *Complejo Cultural Magnasco Por Luciano Peralta