Claves
- La recuperación del Mercado Municipal “3 de Febrero” aparece como una decisión clave para el futuro de la ciudad, por su impacto urbano, comercial y patrimonial.
- El tema fue analizado por el concejal y economista Pablo Presas en una columna de opinión.
- Concepción del Uruguay está frente a una de esas decisiones urbanas que pueden marcar una ciudad durante décadas.
La recuperación del Mercado Municipal “3 de Febrero” aparece como una decisión clave para el futuro de la ciudad, por su impacto urbano, comercial y patrimonial. El tema fue analizado por el concejal y economista Pablo Presas en una columna de opinión. Concepción del Uruguay está frente a una de esas decisiones urbanas que pueden marcar una ciudad durante décadas.
La reciente licitación impulsada por el Municipio para la recuperación y puesta en valor del Mercado Municipal “3 de Febrero” no es solamente una obra, ni un proyecto comercial más. Es, probablemente, una de las discusiones urbanas, patrimoniales y económicas más importantes de los últimos años para nuestra ciudad. Y creo sinceramente que lo primero que corresponde decir es algo positivo: hay que valorar la decisión política del intendente de avanzar en un tema tan sensible y complejo.
Durante muchos años el mercado quedó atrapado entre debates, proyectos inconclusos, temores políticos y el progresivo deterioro del edificio. Recuperarlo implica asumir costos, abrir discusiones y tomar decisiones que nunca son simples. El Mercado 3 de Febrero no es un inmueble cualquiera. Es parte de la identidad urbana de Concepción del Uruguay.
Está ubicado en el corazón histórico, comercial y turístico de la ciudad, vinculado directamente a la peatonal Rocamora, al circuito histórico y al casco céntrico tradicional. Su arquitectura, su estructura metálica, su espacialidad interior y su historia forman parte del patrimonio colectivo de los uruguayenses. Por eso mismo, cualquier decisión sobre su futuro genera expectativas, entusiasmo y también preocupación.
Quienes integramos la Comisión Municipal de Iniciativas Privadas, donde participan representantes del Departamento Ejecutivo y los presidentes de bloques del Concejo Deliberante, llevamos casi un año analizando distintas iniciativas privadas vinculadas al mercado. En ese tiempo se debatieron modelos, alcances, riesgos y oportunidades.
Finalmente, se optó por un camino que considero correcto institucionalmente: no adjudicar directamente ninguna iniciativa, sino abrir una licitación pública que permita la presentación de propuestas alternativas o superadoras. Esa decisión tiene valor. Porque en una ciudad donde este edificio arrastra antecedentes sensibles, como aquel intento de transformarlo en casino hace aproximadamente una década, resulta fundamental garantizar transparencia, competencia y legitimidad social.
Aquella experiencia dejó una enseñanza muy clara: la comunidad siente al mercado como patrimonio de todos. Y eso obliga a actuar con enorme responsabilidad. En los últimos días tuve además la oportunidad de conversar con autoridades del Centro Comercial, Industrial y de la Producción de Concepción del Uruguay (CECOM), institución que desde hace años viene impulsando la revalorización del mercado y estudiando experiencias similares en otras partes del mundo.
Inclusive han realizado viajes y relevamientos sobre viejos mercados reciclados en ciudades europeas y otros centros urbanos que lograron revitalizar sus cascos históricos a partir de este tipo de intervenciones. Y creo que allí aparece una idea importante: el Mercado Municipal no debe pensarse aislado, sino como parte de un ecosistema urbano más amplio. No se trata únicamente de recuperar un edificio.
Se trata de potenciar la peatonal, el centro comercial, el turismo, la gastronomía, los eventos culturales y la actividad urbana del casco histórico en general. Hace pocas semanas tuve también la posibilidad de visitar el Mercado de San Telmo, en Buenos Aires, uno de los ejemplos más conocidos de recuperación de mercados históricos en Argentina. Recorrerlo permite entender rápidamente el enorme potencial que tienen estos espacios cuando logran combinar patrimonio, gastronomía, comercio, turismo y vida urbana.
Ahora bien, también es importante no caer en simplificaciones. Buenos Aires tiene millones de habitantes y un flujo turístico incomparable con el de Concepción del Uruguay. Pretender copiar literalmente ese modelo sería un error. Nuestra ciudad necesita encontrar una identidad propia para el mercado, adaptada a su escala, a su dinámica y a su perfil urbano. Y allí aparece el verdadero desafío. El éxito del mercado no dependerá solamente de la calidad arquitectónica de la obra.
Tampoco únicamente de cuánto dinero invierta un privado. Lo verdaderamente importante será construir un espacio vivo, integrado y sostenible en el tiempo. Un mercado moderno ya no funciona como funcionaban los antiguos mercados de abastecimiento. Tampoco debería transformarse en un shopping artificial desconectado de la ciudad.
El desafío probablemente esté en encontrar un punto intermedio entre gastronomía, productos regionales, actividades culturales, integración turística, espacios de encuentro, ferias, eventos e identidad local, acompañado además por una administración profesional que sostenga actividad permanente. Concepción del Uruguay tiene condiciones para lograrlo.
Tiene patrimonio, tiene una peatonal consolidada, tiene universidades, tiene turismo creciente, tiene gastronomía en expansión y tiene una escala humana que todavía permite generar espacios urbanos de calidad y convivencia. Pero justamente porque esta decisión es tan importante, también debemos ser extremadamente serios y responsables en el proceso. Y en ese sentido creo que sería saludable evaluar dos cuestiones. La primera, extender razonablemente el plazo de presentación de propuestas.
No como una crítica al proceso iniciado, sino exactamente al revés: como una forma de fortalecerlo. Estamos hablando de proyectos complejos que requieren estudios arquitectónicos, análisis económicos, propuestas comerciales y modelos de gestión de largo plazo. Si realmente queremos atraer las mejores alternativas posibles para la ciudad, quizás valga la pena otorgar un poco más de tiempo para ampliar la concurrencia y la calidad de las propuestas.
La segunda cuestión, que considero muy importante, es incorporar algún mecanismo de participación institucional no vinculante del CECOM y posiblemente de otros actores relevantes de la comunidad en la etapa de evaluación final de las propuestas. No para reemplazar las responsabilidades legales del Estado ni de la comisión correspondiente, sino para enriquecer el análisis con miradas vinculadas al comercio, al turismo, al funcionamiento urbano y al impacto económico del proyecto sobre el centro de la ciudad.
Cuando una decisión tiene impacto estratégico sobre toda una ciudad, escuchar institucionalmente distintas voces fortalece el proceso y le otorga mayor legitimidad social. Porque el Mercado “3 de Febrero” no puede ser pensado solamente como una concesión administrativa y comercial. Debe pensarse como una política urbana de largo plazo. Y allí todos tenemos una responsabilidad. La tiene el Ejecutivo Municipal por impulsar y liderar el proceso.
La tenemos quienes integramos la Comisión de Iniciativas Privadas y el Concejo Deliberante. La tienen las instituciones intermedias. Y también la comunidad, que durante años reclamó recuperar este edificio emblemático. Ojalá podamos estar a la altura. Porque recuperar el mercado no es solamente restaurar paredes, techos o locales. Es recuperar centralidad urbana, actividad, identidad y vida para una parte muy importante de la ciudad.
Y si se hace bien, probablemente dentro de algunos años podamos mirar hacia atrás y entender que esta no fue simplemente una licitación más, sino una de esas decisiones que ayudan a transformar positivamente el futuro de Concepción del Uruguay. (*) Concejal y Economista
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