EL ORDEN DEL MÉRITO
EL ORDEN DEL MÉRITO

La noche había caído pesada sobre Paraná. En el quincho de siempre, entre humo de asado y vasos transpirados, Don Grillo revisaba el celular con la calma de quien ya sabe que las peores noticias nunca llegan gritando. Perro Verde acomodaba unas brasas con obsesión metódica. Perro Negro tomaba vino en silencio, seguro de su silencio, casi sabiendo que la serenidad estaba a punto de morir. Quien rompió la quietud fue Don Grillo. —Llegaron reportes del Laboral 4. Perro Verde se dio vuelta. —¿Otra vez? Don Grillo asintió. —Abud subió a la Cámara Laboral para suplir a Bonabotta. Pusieron a Carmen Prevedel en el 4… y duró demasiado poco en semejante responsabilidad. Algunos dicen que se agotó con lo demandante del cargo. Hizo una pausa breve y agregó con media sonrisa: —Ahora entra a la cancha Alexis Beadez. Silencio corto. Mientras recargaba su vaso de vino, Perro Negro fue seco: —Todo muy rápido. Entrecerró los ojos y movió lentamente la cabeza de lado a lado, como quien ya vio esa película demasiadas veces. Don Grillo prosiguió la lectura. —Según los oficialistas, Beadez estaba en el orden de mérito del Consejo de la Vagancia. Después de Nancy Bautista, Josefina Pace —con licencia médica— y Roberto Massara, que terminó designado en Concordia. Perro Verde se acomodó en la silla. —Entonces… ¿le correspondía? Don Grillo levantó apenas los hombros. —Eso dicen. Pausa. —Y también dicen que Prevedel era la secretaria con más experiencia laboral. Perro Negro sonrió apenas. —Qué curioso… —¿Qué cosa? —preguntó Perro Verde. —Que en Entre Ríos las excepciones siempre terminan favoreciendo a alguien que ya estaba cerca del escritorio. Don Grillo dejó el celular sobre la mesa. —El problema no es que el criterio sea falso. El problema es: quién lo administra y cuándo lo aplica. Perro Verde frunció el ceño mientras terminaba de dar vuelta la carne. —No entiendo. Don Grillo tomó un sorbo lento antes de responder. —Mirá, gurí… el orden de mérito existe. Las licencias existen. Las subrogancias existen. Todo está previsto. Todo tiene respaldo técnico. Pausa. —Pero cuando las excepciones empiezan a repetirse siempre dentro del mismo círculo… el sistema deja de parecer casual. Perro Negro remató: —La excepción se convierte en regla. Una brasa crujió fuerte en el fondo. Don Grillo volvió al celular. —Porque además Beadez ya venía como relator de Laura Soage en la Sala Laboral del STJER. Dicen que fue ella quien lo acomodó. Perro Verde dudó. —Y responden al Señor de la Aduana… perdón, al ex Señor de la Aduana. Don Grillo, a Cara de Piedra, ni confirmó ni negó. —Eso también llegó. Perro Negro giró el vaso entre los dedos. —En Paraná todos responden a alguien. El problema es cuando el expediente empieza a responder más rápido que la ley. Silencio. Don Grillo siguió leyendo. —Y hay otra parte más delicada. Perro Verde levantó la vista. —¿Cuál? Don Grillo habló sin dramatismo. —Que Beadez es socio —o era socio— de César Bechetti. El quincho quedó en silencio unos segundos. Perro Negro apoyó lentamente el vaso. —¿Ese Bechetti? Don Grillo asintió. —El mismo. El de la probation por abuso sexual. Y según circula, seguiría teniendo acceso a información del STJER a través de esos vínculos. Perro Verde tragó saliva. —¿Y eso es cierto? Don Grillo se acomodó los lentes. —No sé. Pausa. —Pero en Tribunales hay algo peor que los hechos. —¿Qué cosa? Don Grillo miró el humo subir hacia el techo. —Las estructuras que hacen verosímiles ciertos rumores. Nadie habló. A lo lejos se oyó una sirena policial. Perro Verde volvió al tema inicial. —¿Y los abogados de la matrícula que concursaron y siguen esperando? Don Grillo sonrió sin humor. —Esos siempre aparecen en los considerandos. Nunca en las designaciones. Perro Negro terminó el vino. —Lo más impresionante es que probablemente todo sea legal. Don Grillo asintió lentamente. —Claro. Pausa. —Ahí empieza el verdadero problema. Perro Verde lo miró fijo mientras le servía un pedazo de vacío. —¿Cuál? Don Grillo acercó la silla a la mesa. Y sonrió. —Que en Entre Ríos ya no hace falta romper el orden de mérito. Pausa. Cortó un trozo de carne, lo masticó con calma y remató: —Alcanza con aprender a administrarlo. Esta Charla de Pasillo es una pieza de ficción satírica. Los personajes representan arquetipos y situaciones construidas con fines de análisis político-institucional. Cualquier similitud con la realidad forma parte del juego narrativo.
Delta