jueves, 2 de julio de 2026
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Entre Rios

El que quiere puede: dos juezas se jubilan antes de que cambien las reglas

Mientras la provincia discute la reforma previsional y miles de empleados públicos miran con angustia si llegan, si no llegan, si les cambia la edad, si les cambia el cálculo o si les aparece una n…

Publicado Por La CalderaLectura 4 min
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Claves

  • Dos de los ocho integrantes del Colegio de Jueces de Garantías de Paraná iniciaron el trámite jubilatorio: Elisa Zilli y Susana María Paola Firpo.
  • La noticia no sería más que un dato administrativo si no fuera por el contexto.
  • La Caja está saturada de pedidos, el Gobierno empuja una reforma previsional y, como suele pasar en Entre Ríos, los que mejor conocen el sistema parecen moverse antes de que el sistema cambie.

Mientras la provincia discute la reforma previsional y miles de empleados públicos miran con angustia si llegan, si no llegan, si les cambia la edad, si les cambia el cálculo o si les aparece una nueva letra chica, en Tribunales algunos ya encontraron la puerta de salida. Dos de los ocho integrantes del Colegio de Jueces de Garantías de Paraná iniciaron el trámite jubilatorio: Elisa Zilli y Susana María Paola Firpo. La noticia no sería más que un dato administrativo si no fuera por el contexto.

La Caja está saturada de pedidos, el Gobierno empuja una reforma previsional y, como suele pasar en Entre Ríos, los que mejor conocen el sistema parecen moverse antes de que el sistema cambie. El caso Firpo es el más llamativo. Juró como jueza titular del Juzgado de Garantías N° 3 de Paraná el 11 de marzo de 2025. Es decir: después de tanto ruido, impugnaciones, defensas corporativas, comunicados, presión institucional y acuerdo político, poco más de un año después ya inició el trámite para jubilarse.

El que quiere puede. Firpo no llegó en silencio. Su pliego había sido impugnado. Se cuestionó su intervención en causas sensibles y se pidió al Senado que evaluara con máxima rigurosidad si una jueza de Garantías podía cargar con antecedentes discutidos justamente en materia de garantías. El planteo no era menor: se hablaba de debido proceso, de imparcialidad, de intervenciones judiciales cuestionadas y del rol que debe cumplir quien decide sobre la libertad, el patrimonio y los derechos de las personas.

Pero el sistema cerró filas. La Asociación de la Magistratura salió a defenderla y calificó de “arbitraria” la decisión del Senado de dejar su pliego afuera del tratamiento inicial. Después, el trámite se destrabó. El Senado avanzó, el Poder Ejecutivo la designó y Frigerio terminó participando del acto de jura en el STJ, en una ceremonia con la plana mayor judicial, incluido Daniel Carubia. La pregunta ahora es inevitable: ¿para qué tanto operativo institucional si la jueza estaba a un paso de la jubilación?

Porque la secuencia es difícil de digerir para cualquier ciudadano de a pie. Primero se arma el concurso. Después se eleva el pliego. Después se impugna. Después se defiende a la postulante como si estuviera en juego la República. Después se aprueba. Después jura. Y al año siguiente inicia el trámite jubilatorio. En el medio queda un cargo clave, una silla estratégica, un acuerdo político y judicial, y una sociedad que mira desde afuera cómo la rosca del poder siempre encuentra una ventanilla abierta.

Mientras tanto, en la Caja de Jubilaciones reconocen que los pedidos aumentaron entre un 30% y un 40% por la discusión de la reforma. Gente común que tiene miedo. Empleados que no saben qué va a pasar. Docentes, administrativos, trabajadores de salud, municipales y jubilados que hacen cuentas con la calculadora en la mano. Pero en el Poder Judicial la calculadora parece venir con GPS. El debate previsional abrió una carrera. Algunos corren desde atrás, con años de aportes, sueldos bajos y turnos saturados.

Otros corren desde adentro, con información, contactos, estabilidad, privilegios de hecho y una capacidad notable para llegar siempre antes que el resto. El problema no es que alguien con derecho jubilatorio pida jubilarse. El problema es el doble estándar. El problema es que se use toda la maquinaria institucional para sostener nombramientos que, al poco tiempo, terminan en trámite de retiro.

El problema es que la política y la corporación judicial funcionen como garantía de continuidad para los propios, mientras al ciudadano común se le exige paciencia, austeridad y comprensión. Firpo fue impugnada, defendida, aprobada, designada y jurada. Ahora se jubila. Una síntesis perfecta de la Entre Ríos del expediente eterno: cuando se trata de nombrar, todos corren; cuando se trata de explicar, todos callan; cuando se trata de jubilarse, el que quiere puede. Web: