Claves
- La noticia del fallecimiento de Taty Almeida provocó una ola de mensajes de despedida y reconocimiento hacia una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en la Argentina.
- Integrante histórica de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dedicó gran parte de su vida a reclamar memoria, verdad y justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro durante la última dictadura militar.
- Ella tenía un aura especial, como todas las Madres y Abuelas, pero tenía una vinculación muy particular con nosotros, con Paraná y con Entre Ríos, que ella decía que era su pago chico", recordó.
La noticia del fallecimiento de Taty Almeida provocó una ola de mensajes de despedida y reconocimiento hacia una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en la Argentina. Integrante histórica de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dedicó gran parte de su vida a reclamar memoria, verdad y justicia tras la desaparición de su hijo Alejandro durante la última dictadura militar.
En Paraná, uno de los testimonios más sentidos fue el de Marcelo Boeykens, referente de derechos humanos, quien expresó a Elonce su dolor por la partida de una mujer que mantuvo una relación muy cercana con la provincia de Entre Ríos y que, según destacó, nunca dejó de involucrarse en las causas que consideraba justas. "Estamos consternados por la muerte de Taty.
Ella tenía un aura especial, como todas las Madres y Abuelas, pero tenía una vinculación muy particular con nosotros, con Paraná y con Entre Ríos, que ella decía que era su pago chico", recordó. Boeykens destacó que Almeida tenía profundas raíces familiares en la provincia. "Era sobrina de Raúl Uranga, quien fue gobernador de Entre Ríos durante la presidencia de Arturo Frondizi. Tenía familiares aquí y quería mucho a Paraná. Cada vez que la invitábamos venía muy contenta".
Según relató, cada visita tenía un significado especial para la histórica referente de derechos humanos. "Nos decía: 'Bueno, pero no voy un día, yo voy, me organizo, voy a estar, voy a visitar, voy a recorrer mi infancia'. Tenía un afecto enorme por esta provincia". Para Boeykens, la pérdida trasciende a los organismos de derechos humanos. "Es una pérdida importante para el movimiento de derechos humanos en particular, pero también para la Argentina en general.
La semilla que sembraron las Madres y las Abuelas trasciende la búsqueda de hijos y nietos. Ellas entendieron que había que discutir por qué fueron desaparecidos, qué proyecto de país quería imponer la dictadura cívico-militar". Además, recordó que Almeida mantuvo un fuerte compromiso con las causas locales.
"Cuando ocurrió el vaciamiento del Registro Único de la Verdad en Entre Ríos, ella envió un mensaje concreto y se puso al frente de los reclamos por el sostenimiento de las políticas de memoria, verdad y justicia en la provincia". Durante la entrevista, Boeykens también destacó la capacidad que tenía Almeida para conectar con las nuevas generaciones. "Ella siempre les hablaba a los jóvenes. Tengo una anécdota particular.
Mi hijo hoy tiene 10 años, pero cuando vino Taty hace unos años quedó muy conmovido con ella y lloró cuando se fue". "Taty tenía un aura especial. Realmente tenía esa capacidad de transmitir, sobre todo no solo a los jóvenes, sino también a los niños", remarcó. En ese sentido, sostuvo que uno de los principales legados de la referente será precisamente el mensaje que dejó en las juventudes. "Creo que el legado de Taty es muy importante en las juventudes.
Ella siempre entendió que había que sembrar conciencia en quienes vienen detrás". Boeykens también recordó la manera en que Almeida transformó el dolor personal en una lucha colectiva. "Ella misma decía que provenía de una familia militar. Cuando secuestran y desaparecen a su hijo Alejandro en 1975, empieza un proceso que la lleva a comprender que no era solamente la desaparición de su hijo, sino la de miles de argentinos".
El referente entrerriano explicó que esa comprensión fue determinante para que Almeida se sumara a Madres de Plaza de Mayo en 1979 y comenzara una militancia que mantendría durante más de cuatro décadas. "Ese fue el germen que la llevó a unirse a la lucha colectiva de Madres y Abuelas. Ese también es el legado que nos dejan: que la lucha no es individual, la lucha es colectiva. Ellas sabían que solas no iban a encontrar a sus hijos ni a sus nietos y por eso se organizaron".
Para Boeykens, el reconocimiento internacional alcanzado por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es una muestra de la trascendencia de esa construcción colectiva. "Son organismos reconocidos en todo el mundo y Taty fue una de las grandes representantes de esa lucha". Al momento de definir cómo le gustaría recordarla, no dudó: "Luchando. Ella siempre estaba luchando.
Se sumó a las luchas de las mujeres, acompañó el Ni Una Menos y hoy estaría defendiendo el derecho a un ambiente sano, el derecho al trabajo y el derecho a un futuro mejor, como el que quería su hijo". Y concluyó con una frase que resume el sentimiento de quienes la conocieron y compartieron espacios de militancia junto a ella: "Para nosotros es una pérdida muy importante, pero la recordamos como ella hubiera querido: con alegría y luchando por todo lo que aún falta construir en nuestro país".
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