domingo, 28 de junio de 2026
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Entre Rios

El riesgo oculto detrás del mate: advierten sobre el uso de termos truchos y sus posibles efectos en la salud

En Gualeguaychú el mate nos acompaña siempre, en jornadas laborales, reuniones familiares, caminatas por la Costanera y viajes por ruta, y es por ello...

Publicado Por El Dia OnlineLectura 5 min
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Claves

  • Desde la apertura indiscriminada de importaciones, conseguir un termo a un precio muy por debajo del habitual dejó de ser una rareza.
  • Sin embargo, el problema aparece cuando el producto adquirido no es genuino o fue fabricado con materiales de calidad desconocida.
  • En el caso de los termos, la diferencia entre un producto original y uno falsificado puede resultar difícil de advertir a simple vista.

Desde la apertura indiscriminada de importaciones, conseguir un termo a un precio muy por debajo del habitual dejó de ser una rareza. Pero detrás de esa aparente ventaja para el consumidor se esconde una preocupación creciente: la llegada de artículos falsificados o de origen incierto que podrían no cumplir con las condiciones necesarias para estar en contacto con alimentos y bebidas calientes.

En Gualeguaychú el mate nos acompaña siempre, en jornadas laborales, reuniones familiares, caminatas por la Costanera y viajes por ruta, y es por ello que la calidad del termo utilizado deja de ser una cuestión meramente comercial para transformarse en un tema de salud.

El profesor Gustavo Isaack, ex decano de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos, explicó a Ahora El Día que no todos los materiales son adecuados para conservar agua caliente y que el acero inoxidable continúa siendo la mejor alternativa para este tipo de recipientes.

“Para conservar agua caliente, mate, café o té, la mejor opción sigue siendo un termo con interior de acero inoxidable AISI 304 o AISI 316, tapa y juntas fabricadas con materiales aptos para contacto con alimentos y aislamiento al vacío entre sus paredes”, señaló. Según indicó, el acero inoxidable de calidad alimentaria presenta ventajas significativas: no transmite sabores ni olores, resiste la corrosión, soporta temperaturas elevadas, es fácil de limpiar y posee una larga vida útil.

Sin embargo, el problema aparece cuando el producto adquirido no es genuino o fue fabricado con materiales de calidad desconocida. Desde hace varios meses, la flexibilización de las importaciones permitió ampliar la oferta de productos disponibles en el país, aunque especialistas y organismos vinculados a la protección del consumidor advierten que también puede facilitar el ingreso de mercadería que evade controles o utiliza marcas reconocidas de manera fraudulenta.

En el caso de los termos, la diferencia entre un producto original y uno falsificado puede resultar difícil de advertir a simple vista. Isaack explicó que la única manera de comprobar científicamente la calidad de un termo es mediante las denominadas pruebas de cesión o migración, ensayos de laboratorio que permiten determinar si el material libera sustancias químicas al agua caliente.

“Se trata de estudios que buscan detectar la presencia de metales pesados como cromo, níquel, hierro, plomo o cadmio, además de compuestos orgánicos provenientes de pinturas, adhesivos o plásticos”, detalló. El procedimiento consiste en llenar el recipiente con líquidos que simulan alimentos, mantenerlos durante un tiempo determinado y luego analizar el contenido mediante técnicas altamente sensibles capaces de identificar concentraciones mínimas de sustancias potencialmente peligrosas.

Cuando el termo está efectivamente construido con acero inoxidable AISI 304, la cesión de metales suele ser extremadamente baja y permanece dentro de los límites permitidos por las normativas sanitarias. Pero la situación cambia cuando se utilizan aceros reciclados no aptos para contacto con alimentos, aleaciones de origen incierto o recubrimientos superficiales destinados únicamente a imitar la apariencia del acero inoxidable. ¿Qué riesgos existen para la salud?

El especialista aclaró que utilizar un termo de mala calidad no implica necesariamente una intoxicación inmediata, aunque sí aumenta la probabilidad de exposición a compuestos no deseados. Uno de los principales riesgos es la contaminación por metales. “Si el interior no es realmente acero inoxidable apto para alimentos, podría liberar hierro, cromo o níquel en cantidades superiores a las esperadas.

En casos excepcionales pueden aparecer plomo o cadmio, asociados a soldaduras, recubrimientos o aleaciones inadecuadas”, explicó. La posibilidad de migración de estas sustancias se incrementa cuando el recipiente permanece durante varias horas en contacto con agua cercana a los 100 grados centígrados, una práctica habitual entre los consumidores de mate.

Además, los materiales deficientes pueden sufrir procesos de corrosión acelerada, desarrollar pequeñas picaduras en su superficie interna o generar grietas microscópicas donde se acumulen residuos y microorganismos. Las primeras señales de alerta suelen aparecer mucho antes de que exista un problema sanitario grave. “El gusto metálico, los olores extraños o cambios en el sabor del agua, el café o el mate son indicios frecuentes de que el material utilizado no es adecuado”, sostuvo Isaack.

No sólo el cuerpo del termo puede representar un inconveniente. También las tapas, juntas de sellado, adhesivos y componentes plásticos pueden liberar sustancias químicas si no fueron diseñados para soportar temperaturas elevadas. En ese sentido, el docente recordó que es recomendable optar por productos que indiquen expresamente que las partes plásticas son aptas para contacto con alimentos y, preferentemente, libres de BPA.

Cómo reconocer un producto confiable Para el consumidor común resulta prácticamente imposible determinar si un termo está fabricado con acero inoxidable 304 únicamente observándolo. La inscripción “304”, “18/8” o “18/10” constituye simplemente una declaración del fabricante y sólo puede verificarse mediante análisis específicos. No obstante, existen algunas señales que permiten sospechar sobre la legitimidad del producto.

En Argentina, un termo destinado al contacto con alimentos debería exhibir como mínimo la marca comercial, el fabricante o importador responsable, el país de origen, la capacidad, el número de lote y las instrucciones de uso o limpieza. “La ausencia total de información es una señal de alerta importante porque no permite conocer quién responde por el producto ni realizar una trazabilidad si aparece un inconveniente de calidad”, afirmó Isaack.

La proliferación de termos sin identificación, comercializados a precios considerablemente inferiores a los de las marcas tradicionales, plantea un nuevo desafío para los organismos de control y para los consumidores.

En una ciudad donde el mate forma parte de la identidad cultural y acompaña buena parte de la rutina diaria, especialistas recomiendan priorizar la compra en comercios establecidos, exigir productos correctamente rotulados y desconfiar de ofertas demasiado convenientes, porque detrás de un recipiente aparentemente inofensivo puede esconderse algo más que una mala conservación de la temperatura: la posibilidad de incorporar, sorbo tras sorbo, sustancias que nunca deberían llegar a la ronda de mates.