Claves
- El Club de Profesionales «Justo José de Urquiza» presentó oficialmente el proyecto para construir una cancha de hockey de césped sintético, una obra que promete transformar la vida institucional de la entidad.
- Durante décadas, el Club de Profesionales «Justo José de Urquiza» fue identificado casi exclusivamente con una imagen: las canchas de fútbol repletas cada sábado.
- Pero hace poco más de diez años comenzó a gestarse otra historia.
El Club de Profesionales «Justo José de Urquiza» presentó oficialmente el proyecto para construir una cancha de hockey de césped sintético, una obra que promete transformar la vida institucional de la entidad. A diez años del nacimiento de la disciplina, la dirigencia apuesta a consolidar el crecimiento del club, ampliar la masa societaria y aportar una nueva infraestructura para un deporte que no deja de expandirse en Concepción del Uruguay.
Durante décadas, el Club de Profesionales «Justo José de Urquiza» fue identificado casi exclusivamente con una imagen: las canchas de fútbol repletas cada sábado. Ese torneo, nacido por iniciativa de un grupo de profesionales de Concepción del Uruguay, trascendió el paso del tiempo hasta convertirse en un clásico de la ciudad y de toda la región, una marca registrada que todavía hoy moviliza a cientos de jugadores cada fin de semana. Pero hace poco más de diez años comenzó a gestarse otra historia.
Sin hacer demasiado ruido al principio, un grupo de jugadoras, entrenadores y dirigentes empezó a darle forma a un proyecto que terminaría convirtiéndose en una de las disciplinas más importantes de la institución. Primero fueron los entrenamientos, luego la conformación de los planteles y, finalmente, en 2016, el debut en la competencia oficial. Hoy, cuando el hockey celebra su primera década compitiendo, el club decidió dar el paso que todos imaginaban y que alguna vez pareció quedar en el camino.
La construcción de una cancha de césped sintético dejó de ser un sueño para transformarse en un proyecto concreto. Sin embargo, para quienes conducen la institución, la verdadera dimensión de la obra no pasa únicamente por colocar una alfombra sintética donde antes había césped natural. La apuesta apunta mucho más lejos. Habla de otra manera de pensar el club.
Esa idea aparece desde el primer minuto de la conversación que La Calle mantuvo con el presidente de la entidad, Matías Herlax, quien reconoce que desde que comenzó a involucrarse en la vida dirigencial siempre observó el crecimiento institucional como una prioridad. -¿Qué representa para el Club de Profesionales haber lanzado oficialmente el proyecto de la cancha sintética? – Desde que me involucré en el club siempre tuve una perspectiva orientada al crecimiento institucional más que a lo deportivo.
En un club como el nuestro, donde la mayor parte de la masa societaria participa del torneo de fútbol, durante los primeros años de gestión nos enfocamos en mejorar toda esa parte: las canchas, las pelotas, los trofeos y la organización. Pero, no sé si por mi formación como arquitecto o por mi manera de ver las cosas, siempre creí que la infraestructura es lo más importante que puede tener cualquier club o cualquier organización.
En este segundo mandato, gracias a una reestructuración de los grupos y de las subcomisiones, pude desligarme un poco de la parte deportiva, que demanda muchísimo tiempo, para dedicarme a lo que más me gusta, que es la infraestructura y las obras. En estos años se hicieron muchas mejoras sin perder de vista el mantenimiento de las canchas y la inversión que eso requiere, pero sentíamos que había llegado el momento de pensar en un proyecto que realmente marcara un antes y un después para el club.
– ¿Por qué es que decidieron avanzar ahora con una obra de esta magnitud? – Este año se cumplen diez años desde que el hockey empezó a competir oficialmente. Antes ya se había formado el grupo, se entrenaba y se estaba armando la disciplina, pero fue en 2016 cuando comenzó a competir a nivel local. Entonces, un poco con esa excusa, con ese orgullo, con ese amor propio y apuntando al sentido de pertenencia, fue que lanzamos este proyecto. Obviamente es muy ambicioso, tanto para el club como para mí en lo personal.
Es un desafío y me gusta asumirlo. Creo sinceramente que es una obra posible si existe una organización seria y si trabajamos todos juntos. No solamente el hockey, sino también el fútbol y todos los socios, porque en definitiva esto representa un crecimiento para toda la institución. – ¿Qué puede cambiar una cancha sintética para la vida del club? – Mi deseo es que el club tenga mucho más movimiento. Así como hoy lo tiene cada sábado con el torneo de fútbol, quiero que durante la semana también haya actividad.
No al mismo nivel, obviamente, pero sí que haya una participación social y deportiva continua durante toda la semana, durante todo el mes y durante todo el año. También quiero un posicionamiento distinto del club, tanto a nivel local como regional. Que no seamos solamente un club que organiza un torneo de fútbol. Yo apunto a otra cosa, pensando en el mediano y largo plazo. Por eso creo que el impacto de tener un sintético es muy grande, pero el impacto verdadero va a ser mucho mayor con el paso de los años.
Vamos a tener una masa societaria más importante, mayores ingresos y también la posibilidad de brindar otro tipo de servicios al socio. Todo eso fortalece el sentido de pertenencia. El hockey representa al club acá y también cuando juega los torneos regionales. Ya tenemos una categoría Sub 16 integrada por chicas que prácticamente se criaron en el Club de Profesionales. Ellas sienten los colores como propios, pero todavía no pueden aprovechar plenamente las instalaciones porque no las tenemos.
– ¿Qué puede aportar esta obra al desarrollo del hockey en Concepción del Uruguay? -El hockey está instalado hace muchos años a nivel nacional, pero nuestra zona todavía está en pleno crecimiento. Primero aparecieron las canchas sintéticas y después comenzaron a fortalecerse los clubes. Hoy hay alrededor de quince clubes que tienen hockey, pero todavía cuesta encontrar entrenadores capacitados. Si querés buscar gente realmente formada es difícil, porque sigue siendo una actividad incipiente en nuestra región.
Nosotros apostamos a que, a partir de tener el sintético y de generar movimiento durante todos los días de la semana, podamos participar de otro tipo de eventos y también traer gente idónea para capacitar entrenadores. Estoy convencido de que el crecimiento del club va a ser mucho más rápido, pero también el del hockey en toda la ciudad. – Una obra de estas características significa una inversión muy importante. ¿Cómo están trabajando ese aspecto?
-El hecho de dedicarme profesionalmente a la construcción me ayudó mucho con las cotizaciones. El club tiene un costeo realizado de cuánto podría salir el proyecto. Estamos trabajando sobre bases sólidas. No es que tiramos una imagen, hacemos un comunicado y listo. Una vez que tuvimos todas las cotizaciones y conocimos el valor del sintético, que además puede financiarse hasta en dos años, decidimos lanzar el proyecto. El cuello de botella aparece en el comienzo.
Todo el movimiento de suelo, las vigas de fundación, las contenciones y los encadenados requieren un desembolso muy importante en muy poco tiempo. Ahí es donde tenemos que trabajar en una ingeniería financiera que nos permita afrontar esa primera etapa. Cuando logremos esa espalda económica y el clima acompañe —porque para determinados trabajos se necesitan ciertas condiciones de temperatura y humedad— podremos avanzar definitivamente en la parte ejecutiva. – ¿Cómo piensan financiar la obra?
-Ahora estamos en la etapa de lanzar el proyecto, medir la repercusión y empezar a generar ingresos. Ya está en marcha un bono contribución con la idea de recaudar alrededor de doce millones de pesos, se va a sortear el 8 de agosto. Es poco en relación con el costo total, pero sirve como puntapié inicial para que la gente vea que el proyecto empezó. También estará la posibilidad de que cualquier socio o persona que quiera colaborar compre simbólicamente uno, dos o los metros cuadrados que desee de la futura cancha.
Quien quiera hacerlo de manera anónima podrá hacerlo y quien quiera tener visibilidad también. Además vamos a necesitar el acompañamiento de empresas. Iremos a buscarlas personalmente y también trabajaremos con la venta de publicidad para generar un ingreso mensual que nos permita afrontar, sobre todo, la primera etapa de la obra. Después está la compra del sintético, que puede financiarse en cuotas.
También estamos trabajando para ingresar en la denominada «Ley Boca», que le permitiría al club ahorrar el IVA en esa compra. Hace varios meses que venimos trabajando con las jugadoras más grandes del hockey para empezar a reunir recursos. Hoy hablamos de una inversión cercana a los 350 millones de pesos, con cierto margen. Incluso creo que con algo menos podríamos hacerlo, pero son números estudiados; no estamos hablando de cifras al aire. – ¿Qué plazos manejan para la ejecución?
– Si soy optimista y el clima acompaña, la idea es que durante este verano podamos comenzar con el movimiento de suelo y toda la preparación del suelo-cemento, que es la base sobre la que después se coloca la alfombra sintética. Estos próximos seis meses tienen que ser de promoción, recaudación y búsqueda de financiamiento. Si conseguimos cubrir aproximadamente ese 40 por ciento inicial, podremos empezar con las máquinas.
La idea es trabajar con empresas que tengan antecedentes en este tipo de obras, mediante un concurso de precios, y también buscar acuerdos para financiar parte de la mano de obra y conseguir materiales mediante canjes publicitarios. Si tenemos un poco de suerte, creo que antes de terminar este mandato, a fines de 2027 o principios de 2028, deberíamos tener la cancha terminada. -¿La cancha abre la puerta para pensar en nuevas disciplinas? -Siempre aparecen propuestas.
El problema no son las disciplinas; el problema es que el club necesita infraestructura para desarrollarlas. No podemos absorber actividades que no generen un impacto social importante o que no sean sustentables para la institución. Todos soñamos con tener una pileta para hacer una colonia de vacaciones. También volvió a crecer el interés por el tenis y es otra posibilidad. Ideas llegan constantemente, pero todo tiene que cerrar desde lo institucional.
– Algunos socios del fútbol podrían preguntarse por qué el club destina recursos al hockey. ¿Qué hay para decirlres? – Que esto es un club, no un torneo de fútbol. La gente tiene que entenderlo así. De todos modos, los recursos para esta obra se van a buscar por los canales que corresponden. Si hubiéramos tenido la posibilidad de hacerla únicamente con los ingresos actuales, también la habríamos hecho.
Lo más importante es que el funcionamiento general del club no se va a ver afectado por la construcción de la cancha. Si en algún momento se resuelve hacer un aporte puntual, podrá analizarse, pero de ninguna manera esa será la mecánica de financiamiento.
Delta