Claves
- José Eduardo Lauritto no fue un militante revolucionario en los años setenta.
- Tampoco un perseguido político de la dictadura.
- Su crecimiento institucional ocurrió dentro de la Justicia Federal, donde fue defensor oficial durante una época en la que las designaciones no eran neutras ni inocentes políticamente.
La visita de Juan Martín Guevara a Concepción del Uruguay y el homenaje impulsado alrededor de la figura del Che volvieron a poner sobre la mesa una vieja contradicción de la política entrerriana: la metamorfosis ideológica de dirigentes que construyeron su carrera dentro de estructuras conservadoras y del aparato institucional del Proceso, para décadas después abrazar el discurso épico de los derechos humanos y la izquierda latinoamericana.
José Eduardo Lauritto no fue un militante revolucionario en los años setenta. Tampoco un perseguido político de la dictadura. Su crecimiento institucional ocurrió dentro de la Justicia Federal, donde fue defensor oficial durante una época en la que las designaciones no eran neutras ni inocentes políticamente. El dato no es menor.
El 24 de marzo de 1976 la dictadura dictó la ley 21.258, dejando en comisión a magistrados y funcionarios judiciales y estableciendo juramentos de fidelidad a los “Objetivos Básicos” del Proceso de Reorganización Nacional. Es decir: quienes ingresaban o permanecían dentro de determinadas estructuras judiciales lo hacían bajo subordinación institucional al régimen militar. Nadie serio sostiene que eso convierta automáticamente a Lauritto en partícipe de delitos de lesa humanidad.
Pero tampoco puede fingirse que en aquellos años alguien era designado defensor federal sin vínculos, confianza o afinidad mínima con el clima político y militar dominante. Porque en la Argentina del Proceso no existía neutralidad institucional real. Las Fuerzas Armadas no entregaban cargos sensibles a desconocidos ideológicamente hostiles. Mucho menos dentro de la Justicia Federal, un ámbito estratégico para el control político y represivo de la época.
Ahí aparece la contradicción que hoy vuelve a explotar con la foto del homenaje al Che Guevara. El mismo Lauritto que desarrolló su carrera dentro de una estructura judicial subordinada al régimen militar aparece ahora reivindicando simbólicamente a una de las figuras más emblemáticas de la izquierda revolucionaria latinoamericana, combatida precisamente por las doctrinas militares que gobernaban el país cuando él ingresaba al sistema. Eso tiene un nombre político: travestismo ideológico.
No se trata solamente de una evolución personal. La política cambia, las personas cambian y las sociedades también. El problema aparece cuando esa transformación pretende borrar el contexto histórico del que se viene. En Entre Ríos este fenómeno fue mucho más común de lo que se admite públicamente. Durante la dictadura numerosos dirigentes, abogados y referentes ocuparon cargos municipales, judiciales o administrativos.
Con el regreso de la democracia muchos de ellos se reciclaron rápidamente dentro del nuevo clima político. Tan evidente fue esa contradicción que la reforma constitucional entrerriana incorporó en 2008 el artículo 6, que establece como condición de idoneidad para ejercer funciones de gobierno no haber ocupado “cargos de responsabilidad política” en gobiernos de facto. El problema es que esa cláusula prácticamente nunca se aplicó. ¿Por qué?
Porque hubiera implicado revisar buena parte de la estructura política provincial construida desde 1983 en adelante. El sistema prefirió convertir la norma en letra muerta antes que abrir una discusión incómoda sobre su propia continuidad histórica. Lauritto es, quizás, uno de los ejemplos más visibles de esa elasticidad ideológica argentina. De funcionario judicial surgido en tiempos del Proceso a dirigente del progresismo peronista.
De hombre del aparato institucional conservador a anfitrión de homenajes al Che Guevara. La escena no habla solamente de él. Habla de una generación política entera que aprendió a acomodarse a cada época sin revisar jamás sus propias contradicciones. Web:
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