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Elecciones presidenciales en Perú: Sánchez supera por primera vez a Fujimori en el conteo oficial | Análisis

El escrutinio parcial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) da al candidato de la izquierda el 50,01% de los votos, a 4.200 de distancia de la aspirante de la derecha.

Publicado Por Analisis DigitalLectura 7 min
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Claves

  • Roberto Sánchez y Keiko Fujimori tras emitir su voto el 7 de junio de 2026.
  • La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú se define voto a voto.
  • Toda la atención está puesta ahora en el voto exterior, históricamente afín a la derecha y cuyo conteo aún no ha iniciado.

Roberto Sánchez y Keiko Fujimori tras emitir su voto el 7 de junio de 2026. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú se define voto a voto. Con el 93,94% escrutado, el izquierdista Roberto Sánchez, de 57 años, ha pasado al frente en el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) con el 50,01% de los votos, 4.300 más que la derechista Keiko Fujimori, de 51 años.

Fujimori, que lideraba hasta ahora el resultado gracias a los sufragios de la capital, Lima, ha perdido terreno -décima a décima- a medida que llegan a la autoridad electoral las actas de las zonas rurales favorables a la izquierda. Toda la atención está puesta ahora en el voto exterior, históricamente afín a la derecha y cuyo conteo aún no ha iniciado. Voto a voto, el izquierdista Roberto Sánchez ha superado en el conteo oficial de la ONPE a la derechista Keiko Fujimori.

El candidato a la presidencia, que se identifica con el expresidente Pedro Castillo —preso por un autogolpe fallido—, ha escalado gracias al voto rural hasta alcanzar el 50,01% de los votos con el 93,94% escrutado. Fujimori tiene en estos momentos el 49,98%, 4.200 votos por detrás de su rival en la segunda vuelta, publicó el diario El País de España. El resultado no es definitivo, pese a la lenta pero persistente escalada de Sánchez.

Lo más probable es que el ajustado del resultado deje en manos del voto exterior el nombre del ganador. Más de un millón de peruanos están habilitados para votar fuera del país, pero ese escrutinio no ha comenzado y no es posible saber siquiera cuántos expatriados se han acercado a las urnas en los diferentes consulados. En la primera vuelta votaron en el exterior poco más de 400.000 personas, en su gran mayoría por la derecha. Un puñado de votos separan en este momento a Keiko Fujimori y a Roberto Sánchez.

Con más de 17 millones de papeletas escrutadas, la diferencia ya está por debajo de las 20.000. Un margen estrechísimo que seguirá bajando en las próximas horas: el grueso de las actas pendientes proviene de zonas proclives al candidato izquierdista. “Jornada cerrada, pero con final abierto” “Jornada cerrada, pero con final abierto”, tituló este lunes el diario peruano El Comercio. Perú amaneció otra vez al borde de una definición milimétrica.

Con el 94% de las mesas contabilizadas, el balotaje presidencial mostraba el lunes un empate técnico entre la conservadora Keiko Fujimori y el progresista Roberto Sánchez, en lo que ya es la octava segunda vuelta de la historia reciente del país y una más en la larga serie de desenlaces ajustados que marcaron su vida política. La diferencia entre ambos candidatos es de 7.800 votos. La incertidumbre política ya se empezó a trasladar a los mercados.

La bolsa de Lima cayó 1,53% en el inicio de las operaciones y las empresas peruana que cotizan en Estados Unidos operaban este lunes a la baja. El sol peruano también se derrumbó en ​un 1,70%, a 3,497/3,504, destacó el diario La Nación. “Las encuestas sugieren que la carrera ⁠sigue siendo excepcionalmente reñida, lo que deja a ⁠los mercados ante una incertidumbre real”, dijo a Reuters Andrés Abadía, economista jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics.

Según el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori, candidata de Fuerza Popular, obtenía el 49,98% de los votos frente al 50,02% de Sánchez, de Juntos por el Perú. La diferencia, de apenas décimas, anticipa un cierre de escrutinio prolongado y bajo tensión, en línea con los antecedentes recientes.

En 2016, Pedro Pablo Kuczynski superó a la propia Fujimori por solo 41.057 votos (0,2 puntos), y en 2021 Pedro Castillo la derrotó por 44.263 sufragios (0,3 puntos), actualizó el diario La Nación. En ese contexto, el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, advirtió que el resultado final podría demorar hasta 30 días y llamó a la ciudadanía a mantener la calma y actuar con responsabilidad democrática.

El antecedente inmediato refuerza esa cautela, ya que el cómputo definitivo de la primera vuelta del 12 de abril se conoció más de un mes después de los comicios. La incertidumbre también se alimenta de un clima político enrarecido, donde las versiones cruzadas sobre un eventual triunfo, tal como festejaron los partidarios de ambos candidatos, encuentran un terreno fértil en la polarización.

En un país que acumula una década de inestabilidad, la falta de un ganador claro prolonga la sensación de fragilidad institucional. Ambos postulantes se mostraron prudentes, aunque con tonos distintos. “Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda”, señaló Fujimori desde un hotel de Lima, en un llamado a la paciencia de sus seguidores.

Sánchez, en cambio, optó por un mensaje más celebratorio frente a la plaza San Martín, donde agradeció a los pueblos indígenas, campesinos y sectores vulnerables “que han decidido venir a recuperar el gobierno para el pueblo”, pero luego afirmó que espera que continúe el conteo oficial. Más allá de quién termine imponiéndose, el próximo presidente heredará un país de contrastes. Por un lado, una macroeconomía relativamente estable, con un crecimiento del PBI estimado en 3,4%.

Por otro, una estructura social profundamente desigual, donde siete de cada diez trabajadores se desempeñan en la informalidad y la inseguridad se convirtió en la principal preocupación ciudadana. Esa dualidad también se refleja en la reacción de los mercados. En los días previos al balotaje, la moneda peruana y la Bolsa de Valores de Lima registraron caídas, en medio de la inquietud de los inversores ante la posibilidad de un giro en la política económica.

El índice bursátil retrocedió más de 4%, con fuertes pérdidas en el sector minero, mientras que el sol (la moneda peruana) se depreció cerca de 2% frente al dólar en una sola jornada. Este lunes, los bonos peruanos registraron una ligera caída. Además, dólar abrió en alza con 3,5 soles por dólar, con una suba de 0,97% frente al cierre del viernes (S/3,47). El mercado observa con cautela el escenario político en el que persiste la inestabilidad.

Parte de esa preocupación se concentra en el futuro del Banco Central de Reserva (BCR) y, en particular, en la continuidad de su presidente, Julio Velarde, considerado por analistas y operadores como un ancla de estabilidad. En el cargo desde 2006 y ratificado por gobiernos de distinto signo, Velarde atravesó más de dos decenas de cambios en el Ministerio de Economía sin perder respaldo político, destacó el diario La Nación. Sánchez, durante la campaña amenazó con removerlo si llega al poder.

La eventual salida de quien es visto como garante de la estabilidad monetaria introduce un factor adicional de incertidumbre sobre la inversión y el manejo macroeconómico. En paralelo, las propuestas del progresista de revisar concesiones mineras, aumentar el salario mínimo en un 33% y promover una nueva Constitución encendieron alertas entre los inversores, pese a sus reiteradas aclaraciones de que no expropiará activos.

Fujimori, en contraste, se presenta como una defensora del modelo económico vigente, con énfasis en la propiedad privada y la atracción de capitales. Su discurso apunta a ofrecer “orden” tanto en la economía como en la seguridad interna, una promesa que busca capitalizar el temor ciudadano frente al avance del delito.

En el debate previo al balotaje, reivindicó el legado de su padre, Alberto Fujimori, y aseguró que podrá derrotar a la criminalidad con la misma firmeza con la que su gobierno enfrentó a Sendero Luminoso. Sánchez, por su parte, construyó su candidatura con fuerte apoyo en zonas rurales y del sur del país, con un mensaje orientado a reducir desigualdades y dar mayor protagonismo a regiones históricamente postergadas.

Su propuesta combina un mayor rol del Estado con la apertura a inversiones estratégicas, como el proyecto del Tren Bioceánico impulsado por China. A ese cuadro se suma, según advierten algunos analistas, la dificultad de encarar cambios de fondo en medio de una dirigencia reacia a romper inercias. “Necesitamos aplicar cirugía mayor. La clase política y parte de la clase más conservadora empresarial no quieren reales cambios.

Quieren vivir con el statu quo”, sostuvo al diario La Nación el economista Juan José Marthans, al describir los límites estructurales que enfrentará el próximo gobierno en un país donde la urgencia de reformas profundas convive con resistencias persistentes. Según un análisis de la calificadora Fitch Ratings, la fragmentación del Congreso bicameral —donde ningún partido tendrá mayoría— y los persistentes problemas de gobernabilidad limitarán la capacidad de cualquier administración para impulsar reformas de fondo.

El Senado de Entre Ríos iniciará una ronda de exposiciones para analizar la reforma previsional impulsada por el Ejecutivo. Funcionarios provinciales y representantes gremiales presentarán sus posiciones ante las comisiones legislativas que estudian el proyecto de fortalecimiento del sistema jubilatorio.