EN EL PERONISMO ENTRERRIANO NO ALCANZA CON GANAR ELECCIONES: TAMBIÉN HAY QUE BANCAR EL ROBO
Una vez más, Guillermo Michel y Rosario Romero van por Domingo Daniel Rossi. No pudieron ordenar el Congreso con política, entonces ahora abrirán las billeteras para intentar armar, a fuerza de apa…

Una vez más, Guillermo Michel y Rosario Romero van por Domingo Daniel Rossi. No pudieron ordenar el Congreso con política, entonces ahora abrirán las billeteras para intentar armar, a fuerza de aparato, lo que no pudieron construir con legitimidad. En el último Congreso prometieron reconstrucción, debate, federalismo interno y autocrítica. No hicieron nada. No explicaron la derrota. No discutieron el vaciamiento político del partido. No trataron la expulsión de Edgardo Kueider, pese al escándalo público que golpeó de lleno al peronismo. Pero ahora sí quieren expulsar a Rossi: el dirigente más ganador de Santa Elena, ex vicegobernador, militante histórico y uno de los pocos que se animó a denunciar la corrupción mientras otros miraban para otro lado. La vara moral del PJ entrerriano es obscena: a los que destruyeron el partido se los protege; a los que ganan elecciones y denuncian negociados se los persigue. El impulso viene de Rosario Romero, la casi vice de Montiel, la dirigente que ya cruzó de vereda demasiadas veces: con Montiel, con el PI, con Busti en 2011, y siempre regresando al peronismo cuando el aparato podía darle cobijo. Ahora pretende dar clases de lealtad partidaria contra Rossi, que nunca necesitó disfrazarse de nada para ganar en su pueblo. Y al lado aparece Guillermo Michel, la expresión más pornográfica de los nuevos ricos de la política: economía, timba, aduana, SIRA, campaña y billetera. Un dirigente que representa el desprecio de una generación de funcionarios que, mientras el país se hundía con Massa, administraba poder, negocios y relato. No arreglaron la economía, no defendieron a los pobres, no salvaron al trabajador. Pero ahora quieren salvar el sello partidario expulsando a Rossi. El peronismo entrerriano no está en crisis porque Rossi hable. Está en crisis porque los que callaron demasiado ahora quieren disciplinar al que denuncia. Pretenden hacer pasar por “orden partidario” lo que no es más que una purga. Quieren un Congreso armado, obediente, financiado y domesticado para resolver contra Rossi lo que jamás se animaron a resolver contra los verdaderos responsables del desastre. En Entre Ríos, parece que ya no alcanza con ganar elecciones. También hay que bancar el robo, callarse ante la corrupción y aplaudir a los que fundieron al peronismo desde adentro. Rossi molesta porque no se arrodilla. Molesta porque gana. Molesta porque denuncia. Molesta porque recuerda que el peronismo no nació para ser una sociedad anónima de vivos, sino una herramienta de justicia social. Por eso van por él. Y por eso hay que decirlo claro: no están defendiendo al Partido Justicialista. Están defendiendo sus cajas, sus pactos y su impunidad. Web:
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