martes, 23 de junio de 2026
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Entre Rios

En seis años, Paraná registró una caída del 38% en la cantidad de viajeros alojados

Según la DGEC, la hotelería de Paraná cerró 2025 con menos turistas, menor ocupación y una caída frente a 2019, pese al rebote pospandemia.

Publicado Por UNO Entre Rios - La ProvinciaLectura 7 min
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Claves

  • Por Gerónimo Flores En seis años, Paraná registró una caída del 38% en la cantidad de viajeros alojados.
  • Aunque el sector atravesó una fuerte recuperación tras el impacto de la pandemia de Covid-19, los indicadores muestran una pérdida de dinamismo durante los últimos dos años.
  • En la comparación entre el inicio y el final del período analizado se evidencia un retroceso en los principales indicadores del sector hotelero de la capital entrerriana.

Según la DGEC, la hotelería de Paraná cerró 2025 con menos turistas, menor ocupación y una caída frente a 2019, pese al rebote pospandemia. Por Gerónimo Flores En seis años, Paraná registró una caída del 38% en la cantidad de viajeros alojados. Según datos de la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos (DGEC) a los que accedió UNO, la actividad hotelera de Paraná finalizó 2025 con menos turistas, menor ocupación y una menor capacidad de alojamiento en comparación con seis años atrás.

Aunque el sector atravesó una fuerte recuperación tras el impacto de la pandemia de Covid-19, los indicadores muestran una pérdida de dinamismo durante los últimos dos años. La evolución de la actividad hotelera en la capital entrerriana entre 2019 y 2025 muestra un ciclo completo atravesado por cambios abruptos en la demanda turística, fuertes contrastes en los niveles de ocupación y una recuperación posterior a la pandemia que, si bien fue intensa, no logró sostenerse en el tiempo.

Los datos de la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos (DGEC), elaborados sobre la base de la Encuesta de Ocupación Hotelera del Indec, permiten observar cómo el sector pasó de un escenario de estabilidad previa a la crisis sanitaria a una caída histórica en 2020, seguida por una recuperación que alcanzó sus mejores niveles en 2022 y 2023, para luego ingresar en una etapa de desaceleración durante 2024 y 2025.

En la comparación entre el inicio y el final del período analizado se evidencia un retroceso en los principales indicadores del sector hotelero de la capital entrerriana. En enero de 2019, Paraná contaba con 18.021 habitaciones o unidades disponibles, mientras que en diciembre de 2025 esa cifra descendió a 15.500, lo que representa una caída cercana al 14%.

En paralelo, la cantidad de plazas disponibles también mostró una leve reducción, al pasar de 50.206 a 49.042, lo que confirma una disminución en la capacidad instalada del sistema de alojamiento. La demanda turística presentó una caída mucho más marcada. Los viajeros alojados en establecimientos hoteleros y parahoteleros pasaron de 8.371 en enero de 2019 a 5.157 en diciembre de 2025, lo que implica una reducción de 3.214 personas y una contracción cercana al 38%.

En el mismo período, las habitaciones ocupadas retrocedieron de 7.680 a 5.126, con una baja superior al 33%, lo que refleja una menor utilización efectiva de la oferta disponible. Estos movimientos tuvieron impacto directo en los niveles de ocupación. La tasa de ocupación de habitaciones pasó de 42,6% en 2019 a 33,1% en 2025, lo que implica una caída de 9,5 puntos porcentuales. En tanto, la ocupación de plazas descendió de 30,2% a 21%, con una reducción de 9,2 puntos.

En términos generales, el sistema hotelero de Paraná cerró el período con menor actividad, menor demanda y menor aprovechamiento de su capacidad instalada respecto del inicio de la serie. Sin embargo, el recorrido de estos seis años no fue lineal y muestra variaciones profundas según las etapas económicas y sanitarias. Durante 2019, la actividad hotelera se mantuvo relativamente estable, con niveles de ocupación que se movieron mayormente entre el 39% y el 51%.

En ese año, la ciudad registró un flujo turístico sostenido, con meses que superaron ampliamente los 8.000 viajeros y un pico de 11.596 en noviembre, acompañado por una de las tasas de ocupación más altas del período prepandemia, con 51,4%. La estadía promedio se mantuvo en niveles estables, entre 1,59 y 1,87 días, lo que evidencia un perfil de permanencia corta y relativamente constante. El escenario cambió de manera abrupta en 2020 con la irrupción de la pandemia de Covid-19.

Las restricciones a la circulación, el cierre de actividades y la paralización del turismo provocaron un quiebre sin precedentes en la serie estadística. Si bien los primeros meses del año aún mostraban niveles similares a los de 2019, a partir de marzo comenzó una caída sostenida que se profundizó en abril y mayo, meses en los que no se registraron datos debido a la inactividad del sector.

La reapertura posterior mostró un mercado prácticamente paralizado: en julio de 2020 apenas se registraron 277 viajeros, 349 habitaciones ocupadas y una ocupación hotelera de 3,9%, mientras que la ocupación de plazas cayó a 1,9%, el valor más bajo de toda la serie. Durante 2021 comenzó un proceso de recuperación gradual, aunque todavía condicionado por las restricciones sanitarias y la incertidumbre general.

Los primeros meses mantuvieron niveles muy bajos de actividad, pero a partir del segundo semestre se observó una mejora progresiva. La cantidad de viajeros comenzó a incrementarse mes a mes y la ocupación hotelera recuperó niveles cercanos al 50% hacia el final del año, con noviembre registrando 51,4%, en línea con los valores prepandemia. Este comportamiento marcó el inicio de la recuperación del sector, aunque aún sin consolidación plena.

La consolidación de la recuperación llegó en 2022, cuando la actividad hotelera no solo recuperó los niveles previos a la pandemia, sino que en varios indicadores los superó. Ese año se registraron algunos de los valores más altos de toda la serie. En abril, la ocupación de habitaciones alcanzó el 60,6%, el máximo del período anual, mientras que octubre y noviembre también se ubicaron cerca del 60%.

La demanda turística acompañó ese crecimiento con más de 10.000 viajeros en varios meses, incluyendo 11.121 en octubre y 10.574 en noviembre. La ocupación de plazas también mostró un fuerte repunte, con picos que superaron las 20.000 plazas ocupadas en algunos meses, reflejando una reactivación general del turismo en la ciudad. El mejor desempeño de toda la serie se observó en 2023. Durante ese año, la actividad hotelera alcanzó su punto más alto en términos de ocupación y movimiento turístico.

La ocupación de habitaciones se mantuvo en niveles elevados durante gran parte del año, con un máximo de 58,8% en septiembre. Enero alcanzó 57,3%, abril 57,2% y octubre 55,1%, consolidando un escenario de alta utilización de la capacidad instalada. La ocupación de plazas llegó al valor más alto del período en enero, con 44,6%, mientras que el movimiento de viajeros también mostró cifras destacadas, con 10.484 en julio y 9.329 en octubre. Este año representó el pico de la recuperación pospandemia.

A partir de 2024 comenzó a evidenciarse una desaceleración en el ritmo de crecimiento del sector. Si bien los niveles de ocupación se mantuvieron relativamente elevados en comparación con los años de pandemia, comenzaron a ubicarse por debajo de los máximos alcanzados en 2022 y 2023.

La ocupación de habitaciones se movió en un rango aproximado entre 33,9% y 47,8%, mientras que la cantidad de viajeros mostró una leve retracción respecto del año anterior, aunque aún con meses de movimiento significativo como octubre y noviembre. En 2025 esa tendencia se profundizó. El año mostró niveles de actividad más bajos que los dos anteriores, con una ocupación hotelera que en la mayor parte del período se ubicó por debajo del 40%.

Recién hacia el último tramo del año se observaron los mejores registros, con octubre y noviembre como los meses más destacados, cuando la ocupación alcanzó 51,2% y 51,7% respectivamente. En ese contexto, noviembre también fue el mes con mayor cantidad de viajeros, con 7.648 personas alojadas, aunque sin alcanzar los picos de los años anteriores. El comportamiento general del año confirma una pérdida de dinamismo en la actividad turística respecto del período de recuperación.

En contraste con las variaciones en la demanda y la ocupación, la duración promedio de las estadías mostró un comportamiento relativamente estable a lo largo de toda la serie. En 2019 se ubicó entre 1,59 y 1,87 días, mientras que en 2025 osciló entre 1,76 y 2,09 días. Esto indica que el principal cambio en el sector no estuvo asociado a la permanencia de los turistas, sino al volumen de visitantes que eligieron la ciudad como destino.

El balance final muestra que, pese a la recuperación pospandemia, el sector cerró el período con una estructura más reducida y niveles de actividad inferiores a los de seis años atrás. Entre enero de 2019 y diciembre de 2025, la ciudad perdió alrededor del 14% de su oferta de alojamiento. En el mismo período, la cantidad de viajeros cayó cerca del 38%, y las habitaciones ocupadas disminuyeron en más de un 33%.

Al mismo tiempo, la ocupación hotelera y la ocupación de plazas registraron una reducción de más de nueve puntos porcentuales.