Claves
- El especialista en Ciencias Religiosas, Roberto Richard, calificó la medida como un “acto de justicia institucional” que dignifica a las comunidades al reconocerlas por lo que son.
- La inscripción es voluntaria y no implica fiscalización doctrinal.
- El Estado sólo verifica requisitos formales, sin evaluar creencias ni prácticas religiosas.
Redacción EL ARGENTINO La Dirección General de Inspección de Personas Jurídicas de Entre Ríos habilitó la creación del Registro Provincial de Iglesias, un instrumento que reconoce administrativamente a las comunidades de fe no católicas. Hasta ahora, cientos de iglesias evangélicas, adventistas, judías y de otras confesiones debían inscribirse como asociaciones civiles o fundaciones para realizar trámites básicos, lo que generaba una distorsión en su identidad institucional.
El especialista en Ciencias Religiosas, Roberto Richard, calificó la medida como un “acto de justicia institucional” que dignifica a las comunidades al reconocerlas por lo que son. Según explicó, el impacto es doble: en lo simbólico, porque el Estado deja de obligarlas a camuflarse como ONG; y en lo teológico, porque les permite expresar su fe de manera íntegra en el espacio público sin renunciar a sus estatutos ni vocabulario propios. La inscripción es voluntaria y no implica fiscalización doctrinal.
El Estado sólo verifica requisitos formales, sin evaluar creencias ni prácticas religiosas. De este modo, se garantiza la pluralidad y se coloca a las confesiones no católicas en pie de igualdad civil con la Iglesia Católica, que históricamente goza de reconocimiento jurídico especial. El nuevo estatus legal permitirá a las iglesias articular mejor con programas sociales y educativos, potenciando su trabajo en comedores, hospitales, prevención de adicciones y asistencia en barrios vulnerables.
Richard destacó que “las comunidades podrán sumar su experiencia en territorio a las políticas públicas, aportando capital social y redes de solidaridad”. La resolución contempla un mecanismo de migración que evita disoluciones o liquidaciones, garantizando la continuidad patrimonial y registral de las entidades que ya funcionan como asociaciones o fundaciones.
Para Richard, el registro abre un nuevo mapa confesional en la provincia, visibilizando la diversidad religiosa y fortaleciendo la convivencia interreligiosa.
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