Claves
- En Victoria acaban de inventar una nueva categoría política: la “facultada”.
- No es secretaria, no es coordinadora, no es asesora formal, no es funcionaria, no es contratada y no aparece en ningún organigrama.
- Pero tiene una resolución municipal que la habilita a “intervenir” en asuntos del Departamento Ejecutivo.Ese es el escándalo.
En Victoria acaban de inventar una nueva categoría política: la “facultada”. No es secretaria, no es coordinadora, no es asesora formal, no es funcionaria, no es contratada y no aparece en ningún organigrama. Pero tiene una resolución municipal que la habilita a “intervenir” en asuntos del Departamento Ejecutivo.Ese es el escándalo. Porque si Graciela Bar solo iba a dar una opinión desinteresada, ¿para qué necesitaba un decreto? Nadie dicta una resolución para escuchar a una vecina.
El decreto se dicta cuando se quiere darle cobertura institucional a una intervención política. La Municipalidad sostiene que Bar actúa “ad honorem” y que no cobra remuneración. Pero no cobrar sueldo no significa no generar costo. ¿Usó oficinas, personal, expedientes, vehículos, recursos administrativos, tiempo de funcionarios, acceso a información o representación política?
Eso es lo que el Concejo debe exigir que se informe.El propio Ejecutivo reconoce que fue facultada para intervenir en temas de ambiente, obras públicas, tierras municipales, convenios, desarrollo social, loteos y reglamentaciones. Entonces la pregunta es simple: ¿qué hizo desde noviembre hasta ahora? ¿Qué informes produjo? ¿En qué expedientes intervino? ¿A quién le rindió cuentas? ¿Quién controló sus actuaciones? Porque en un municipio serio se sabe qué hace un secretario, un director o un coordinador.
Tienen funciones, límites, firma, responsabilidad y control. Pero una “facultada” con una JUGOSS JUBILACION ESTATAL, es otra cosa: una figura difusa, sin cargo claro, sin responsabilidad administrativa visible y sin control político previo.Y ahí está el peligro. Con una resolución que dice que puede “intervenir” en asuntos del Ejecutivo, cualquier empleado municipal puede entender que esa persona tiene respaldo político para pedir cosas, marcar criterios o dar instrucciones.
Aunque después digan que no decide, su sola presencia institucional condiciona. Por eso Castagnino debe dar explicaciones serias. No alcanza con decir que es gratis. Lo importante no es solo cuánto cobra, sino qué poder ejerció, qué decisiones influyó, qué áreas recorrió y qué funcionarios recibieron pedidos suyos.Ahora la pelota la tienen los concejales.
Si el pedido de informes apareció, probablemente fue porque algo hizo, algo pidió, algo movió o alguien advirtió que esa figura estaba actuando dentro del municipio sin control suficiente. Entonces no pueden mirar para otro lado.La “facultada” no existe como cargo en la ley. Existe como invento político. Y si el Concejo no exige respuestas, Victoria habrá inaugurado una nueva forma de poder municipal: el funcionario invisible, sin firma, sin cargo, sin responsabilidad, pero con acceso al Estado.Una vergüenza. Web:
Delta