Claves
- Ángel Giano intentó reconstruir la historia reciente del peronismo entrerriano, pero dejó afuera al actor central: Sergio Urribarri.
- No fue Bordet quien sacó el 57% y, sumado al voto bustista, concentró casi el 80% del mapa peronista.
- Todavía no sabemos si Giano se confundió en el video, si quiso decir otra cosa o si directamente habló dentro del relato construido por el AFM Costa Paraná y la prensa oficialista de Federico Malvacio.
Ángel Giano intentó reconstruir la historia reciente del peronismo entrerriano, pero dejó afuera al actor central: Sergio Urribarri. No fue Bordet quien sacó el 57% y, sumado al voto bustista, concentró casi el 80% del mapa peronista. Fue Urribarri. Todavía no sabemos si Giano se confundió en el video, si quiso decir otra cosa o si directamente habló dentro del relato construido por el AFM Costa Paraná y la prensa oficialista de Federico Malvacio.
Pero el resultado político fue evidente: borraron a Urribarri de la ecuación histórica del PJ entrerriano. Y eso, en Entre Ríos, no es un detalle menor. La verdadera discusión política no fue nunca “Bordet contra Busti”, como ahora pretenden instalar algunos operadores desesperados por despegarse del pasado reciente. La verdadera fractura fue Urribarri contra Busti. Fue Sergio Urribarri quien obtuvo una reelección aplastante, mientras Jorge Busti competía por afuera con un caudal propio.
Entre ambos expresaban casi todo el poder real del peronismo entrerriano. Bordet todavía no era el gran elector provincial: era parte del esquema construido por Urribarri. Por eso llama tanto la atención el intento de reescribir la historia. No se trata solamente de olvidar un nombre. Se trata de borrar una etapa completa del poder entrerriano: la hegemonía política, el manejo del Estado, la construcción de aparato, la distribución de cargos, las relaciones con empresarios, medios y operadores judiciales.
Se trata de esconder que muchos de los que hoy hablan de “renovación” fueron funcionarios, aliados, beneficiarios o defensores silenciosos del urribarrismo. El silencio sobre Urribarri es conveniente porque nombrarlo obliga a explicar demasiado. Obliga a decir quiénes acompañaron ese proceso, quiénes ocuparon cargos, quiénes hicieron campaña, quiénes defendieron públicamente el modelo y quiénes hoy pretenden aparecer como dirigentes nuevos después de haber sido parte del mismo sistema durante veinte años.
Ahí aparece también el rol de cierta prensa oficialista. Federico Malvacio y otros comunicadores cercanos al oficialismo saben que hablar de Urribarri baja las acciones del peronismo que hoy intentan reconstruir. El nombre de Urribarri ya no representa solo un liderazgo político: representa condenas judiciales, desgaste social y una etapa que gran parte de la sociedad asocia con corrupción, privilegios y decadencia institucional.
Por eso el operativo es más profundo que una simple omisión: intentan limpiar la genealogía del poder peronista entrerriano. Quieren mostrar a Rosario Romero como una dirigente desligada de aquella estructura, cuando en realidad fue parte central del esquema provincial durante años. Quieren vender renovación usando los mismos nombres, los mismos armadores, los mismos operadores y, muchas veces, hasta los mismos periodistas.
La secuencia real es otra: Busti construyó a Urribarri, Urribarri construyó a Bordet, y ahora muchos de esos mismos sectores intentan reciclarse detrás de Rosario Romero. Lo de Giano no pasó desapercibido porque, más que una confusión, pareció el reflejo de una necesidad política: borrar al condenado de la foto para que sus socios, amigos y herederos puedan seguir posando como nuevos. Web:
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