jueves, 4 de junio de 2026
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Granja Tres Arroyos propuso un plan para refinanciar una deuda de USD 350 millones

La deuda de Granja Tres Arroyos alcanza los USD 350 millones. La empresa propuso quitas, venta de activos y nuevos aportes para recuperar su actividad.

Publicado Por ElonceLectura 7 min
Granja Tres Arroyos propuso un plan para refinanciar una deuda de USD 350 millones - imagen de origen
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Claves

  • La compañía, que llegó a procesar hasta 760.000 aves por día y exportar a más de 60 países, enfrenta actualmente una fuerte caída en su actividad.
  • Desde la firma señalaron a Infobae que trabajan para garantizar la continuidad de la operación y preservar los puestos de trabajo.
  • La empresa, conducida por Joaquín De Grazia, agrupa a tres sociedades: Granja Tres Arroyos S.A., WADE S.A.

Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola de Argentina, presentó un plan para reestructurar una deuda de 350,9 millones de dólares, en un intento por superar la crisis financiera que atraviesa y recuperar su capacidad productiva. La propuesta, elaborada por la firma de banca de inversión VALO Columbus, contempla distintas alternativas para acreedores comerciales, financieros y organismos fiscales, con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes del 30 de junio de 2026.

La compañía, que llegó a procesar hasta 760.000 aves por día y exportar a más de 60 países, enfrenta actualmente una fuerte caída en su actividad. Según datos incluidos en la propuesta, la faena diaria se redujo a unas 200.000 aves y la empresa acumula más de 1.800 cheques rechazados por más de 29.000 millones de pesos, además de obligaciones pendientes con trabajadores y proveedores. Desde la firma señalaron a Infobae que trabajan para garantizar la continuidad de la operación y preservar los puestos de trabajo.

“Estamos totalmente abocados a encontrar soluciones que nos permitan salir de esta difícil situación para continuar operando en Argentina y preservar las fuentes de trabajo de nuestros más de cinco mil empleados”, indicaron.

Y agregaron: “Para eso, hemos decidido iniciar un proceso de reordenamiento y reestructuración de deuda con el asesoramiento de Columbus Investment Banking que esperamos tengan un impacto positivo en el mediano plazo y poder así consolidar el legado que hemos construido con esfuerzo y compromiso por el país”. La empresa, conducida por Joaquín De Grazia, agrupa a tres sociedades: Granja Tres Arroyos S.A., WADE S.A. y Avex S.A. La reestructuración abarca la deuda de las tres en forma conjunta.

El pasivo total se distribuye en cuatro grandes segmentos. La deuda comercial representa 123 millones de dólares y comprende obligaciones con proveedores de granos, laboratorios, transportistas y empresas de servicios. En segundo lugar aparece la deuda fiscal, que alcanza los 88,1 millones de dólares, principalmente con ARCA y organismos tributarios provinciales.

La deuda financiera garantizada asciende a 85,1 millones de dólares y tiene como principales acreedores a Rabobank, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), el Banco Nación y el BICE. En tanto, la deuda financiera sin garantía suma otros 54,7 millones de dólares distribuidos entre bancos, fideicomisos y acreedores del mercado de capitales.

La parte más elaborada de la propuesta a la que accedió Infobae es la que concierne a la deuda comercial, porque son los proveedores quienes sostienen el abastecimiento diario de la planta. El plan les ofrece cuatro opciones -llamadas tramos- y cada uno puede elegir la que prefiera, o combinarlas. La primera opción contempla una quita del 75% del capital adeudado, es decir, si un proveedor tiene un crédito de USD 100.000, le perdonan USD 75.000 y solo cobra USD 25.000.

A cambio, lo recupera en 12 cuotas mensuales a una tasa del 1% anual en dólares, con seis meses de gracia antes de que empiecen los pagos. Una segunda alternativa reduce la quita al 50% y prevé pagos en 24 cuotas al 2% anual, también con seis meses de gracia. En tanto, la tercera opción permite recuperar el 100% de la acreencia, aunque con un plazo de hasta siete años para el cobro total (84 cuotas mensuales al 3% anual, con seis meses de gracia).

Los tres primeros tramos están respaldados por un mecanismo de garantía, de manera que GTA cede a un fiduciario -un administrador independiente- los derechos sobre sus cobros presentes y futuros. Ese fiduciario recibe el dinero que entra a la empresa y lo aplica al pago de los acreedores en orden de prioridad: primero cobra el Tramo 1, luego el Tramo 2 y finalmente el Tramo 3.

Si en algún momento sobra caja por encima de lo necesario para cubrir el próximo vencimiento, ese excedente se destina automáticamente a cancelar deuda por adelantado -un mecanismo conocido como cash sweep- para reducir el saldo pendiente más rápido. El Tramo 4 tiene una lógica distinta: no es para acreedores que ya tienen deuda con GTA, sino para proveedores estratégicos dispuestos a seguir abasteciendo a la empresa durante los 120 días posteriores al cierre del acuerdo.

Cada uno debe comprometerse a entregar materia prima e insumos por al menos USD 5 millones en ese período, y el conjunto debe sumar un mínimo de USD 20 millones. A cambio, la deuda preexistente se refinancia en 60 cuotas mensuales al 4% anual con garantía hipotecaria sobre activos de GTA, y la nueva asistencia de emergencia se consolida en una facilidad al 6% anual en 8 cuotas trimestrales, también con hipoteca de primer grado.

El plan también contempla la necesidad de conseguir al menos 80 millones de dólares de capital de trabajo antes de concretar la reestructuración. La primera es el propio Tramo 4: los proveedores estratégicos que se sumen aportarían al menos USD 30 millones en materia prima e insumos.

La segunda es la venta de activos no estratégicos por al menos USD 30 millones; el documento menciona explícitamente cinco propiedades en carpeta: la planta de deshidratados en Zárate, un tambo en Santa Elena, una cría de porcinos en Bella Vista, la Planta Becar en Concepción del Uruguay y la Planta Wade I en Ezeiza. La tercera fuente son anticipos de grandes clientes y contratos de maquila -donde GTA faena para terceros usando su capacidad instalada ociosa- por al menos USD 10 millones.

La cuarta, y la más abultada, es la incorporación de un nuevo inversor que aporte al menos USD 45 millones bajo la forma de deuda o capital. Para que el acuerdo entre en vigor, el plan exige condiciones estrictas de adhesión. El 100% de los acreedores financieros -tanto los garantizados como los no garantizados- debe aceptar la propuesta. En el caso de los acreedores comerciales, el umbral es del 90% de la deuda total de ese bloque.

Además, todos los acreedores deben renunciar a cobrar los intereses por mora y punitorios acumulados hasta la fecha de cierre, y liberar las garantías personales que hayan otorgado personas físicas y la sociedad HAI S.A. Como condición adicional, GTA debe ceder al fideicomiso de garantía un conjunto de productos destinados a la exportación -principalmente garras de pollo y otros subproductos- valuados en USD 35 millones.

Esa cesión está condicionada a la reapertura de los mercados de China, la Unión Europea y Chile, que se cerraron para la empresa tras el brote de influenza aviar que golpeó al sector en 2024 y que, según estimaciones del sector, implicó una pérdida de alrededor de USD 160 millones en exportaciones. El plan financiero proyecta un rebote productivo en nueve meses.

La empresa estima que, una vez cerrada la reestructuración, la producción mensual de pollitos bebé pasaría de los 10 millones actuales a 14,9 millones, la tasa de mortandad en la crianza bajaría del 18% al 12%, y la faena diaria volvería a 430.000 aves -lejos aún del pico histórico de 760.000, pero más del doble de las 200.000 actuales.

En términos financieros, las proyecciones elaboradas por VALO prevén que las ventas caigan a USD 450,8 millones en 2026 -el año del ajuste-, para luego recuperarse a USD 763,2 millones en 2027 y estabilizarse en torno a USD 780 millones anuales a partir de 2030. El resultado operativo, negativo en USD 34,7 millones en 2026, pasaría a positivo en USD 46,4 millones en 2027.

El EBITDA -indicador que mide la capacidad de generar caja antes de impuestos, intereses y amortizaciones- se proyecta en USD 50,2 millones para 2027 y en USD 65,6 millones anuales desde 2030 en adelante. Las proyecciones macroeconómicas que sustentan el modelo fueron elaboradas por la consultora Eco Go y asumen una inflación del 32% para 2026, una devaluación del 10% ese año y un tipo de cambio de $1.600 por dólar a fin de diciembre.