Gustavo Rivas, de 81 años, cumple su condena en prisión domiciliaria en su casa de Mitre 7 en pleno centro de Gualeguaychú.
Por primera vez concedió una entrevista a La Mala Revista donde minimizó las acusaciones que lo llevaron a la cárcel y se defendió: "Se exageró mucho", afirmó.
Negó la responsabilidad que se le atribuye por los ocho casos de promoción a la corrupción e incitación a la prostitución de varones menores de edad, cuestionó el juicio y aseguró que no se arrepiente "de nada" de lo que hizo públicamente.
Gustavo Rivas cumple 23 años de prisión en la planta alta de su casa. No puede salir sin autorización escrita, salvo por razones de salud, ni ejercer la profesión. "Es por 23 años, concretamente hasta que me muera", sostuvo.
Livianamente, contó en la nota que el Tribunal le dio primero 8 años de prisión efectiva por un solo caso y que luego se sumaron otros hechos.
Consultado sobre la "doble vida" que mencionó la investigación periodística de 2017, el abogado respondió: "Seguramente se refiere a la parte sexual". Admitió haber tenido "ocasionalmente relaciones sexuales" con algunos jóvenes.
Según dijo, eran mayores de 18 años o recién habían terminado el secundario, y rechazó que fueran "niños". También negó haber grabado a nadie y consideró exagerada la cifra de "miles" de jóvenes.
Sobre el impacto en quienes lo denunciaron, afirmó: "No creo que mucho".
En su defensa, Rivas volvió a sostener la misma versión que insinuó ante el periodismo los días en que era juzgado en el Palacio de Tribunales. Atribuyó el estallido del caso, el 17 de julio de 2017, a una maniobra.
Dijo que coincidieron la orden del jefe de fiscales de la provincia -a quién no mencionó-, con quien tenía un enfrentamiento por un juicio que le ganó en 2012 en Gualeguay, y la publicación de la revista Análisis.
También denunció "irregularidades" en el juicio. Entre ellas, mencionó a un testigo que, según él, lo había atropellado con una bicicleta días antes de prestar declaración ante los jueces.
Sin demasiada profundidad en sus respuestas, Gustavo Rivas aseguró que tras la denuncia "renunció a las instituciones de las que formaba parte", como la Comisión de Carroza, porque su permanencia "dañaba" a esas entidades.
Negó haber sido "ciudadano ilustre" y se definió como una persona de ideología "de derecha", a pesar que nadie se lo preguntó.
Tratando de desviar el foco en su condena por promoción a la corrupción e incitación a la prostitución, el abogado reivindicó su paso por el Club Neptunia, su labor como concejal entre 1991 y 1995 y sus dos libros publicados. "No me arrepiento de nada de lo que hice públicamente", dijo.
La causa se inició en 2017 tras una investigación de la revista Análisis, de Paraná. En 2019 el Tribunal de Gualeguaychú lo condenó a 8 años por un hecho.
En 2022, el Superior Tribunal de Justicia (STJER) rechazó su impugnación y se revocó la absolución por prescripción en otros siete hechos.
Entonces, la Cámara de Casación dictó una pena de 23 años de cumplimiento efectivo, por 8 casos de promoción a la corrupción e incitación a la prostitución de varones menores de edad. El 10 de febrero de 2023, Rivas fue alojado en la Unidad Penal N° 9 "El Potrero" para comenzar a cumplirla.
Más tarde, la Sala N° 1 en lo Penal del STJER resolvió por mayoría, de 2 a 1, concederle la prisión domiciliaria. Esa resolución, del 2 de junio de 2023, puso fin a los procesos judiciales de la causa. El 22 de junio de 2023, tras más de cuatro meses preso, el Servicio Penitenciario lo trasladó a su vivienda de Mitre 7, en el centro de la ciudad.
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