viernes, 3 de julio de 2026
Tu amigo en la noticia
Logo DeltaDelta
En vivo
Volver a portada
Entre Rios

Histórica proveedora de Nike y Adidas entró en concurso preventivo de acreedores

Textil Amesud solicitó el concurso preventivo con una deuda de $12.156 millones. La empresa atribuyó la crisis a la caída de ventas y las importaciones.

Publicado Por ElonceLectura 6 min
Histórica proveedora de Nike y Adidas entró en concurso preventivo de acreedores - imagen de origen
Ver fuente original ↗

Claves

  • La medida fue dispuesta por el Juzgado Comercial N°22, Secretaría N°44, a cargo de Guillermo Pesares, bajo la carátula de "Gran Concurso".
  • En la presentación judicial, la empresa describió la situación como una crisis "delicada y sin precedentes" en sus más de tres décadas de actividad.
  • De acuerdo con los estados contables, Amesud registra un pasivo concursal de $12.156 millones, mientras que sus activos ascienden a $25.269 millones.

extil Amesud, una de las compañías más importantes de la industria del tejido de punto en Argentina y proveedora de marcas internacionales como Nike y Adidas, ingresó en concurso preventivo de acreedores luego de declarar un estado de cesación de pagos que, según informó, se mantiene desde mayo de 2026. La medida fue dispuesta por el Juzgado Comercial N°22, Secretaría N°44, a cargo de Guillermo Pesares, bajo la carátula de "Gran Concurso".

En la presentación judicial, la empresa describió la situación como una crisis "delicada y sin precedentes" en sus más de tres décadas de actividad. De acuerdo con los estados contables, Amesud registra un pasivo concursal de $12.156 millones, mientras que sus activos ascienden a $25.269 millones.

Sin embargo, la conducción de la firma, encabezada por Hong Yeal Kim, sostuvo que la falta de liquidez y la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios hicieron que la continuidad de la empresa resultara económicamente inviable. Entre los principales factores que provocaron el deterioro financiero, la compañía destacó la fuerte caída de la demanda, que redujo la utilización de su capacidad instalada a apenas el 30%. Las ventas también sufrieron un desplome.

Según detalló en el expediente judicial, pasaron de un promedio de 316 toneladas mensuales hacia fines de 2024 a apenas 115 toneladas en febrero de 2026. La empresa atribuyó esa situación a un cambio de escenario económico iniciado a fines de 2023, caracterizado por una "apertura indiscriminada de importaciones".

En ese sentido, señaló que la reducción de aranceles y la flexibilización de regímenes como el courier facilitaron el ingreso masivo de productos comercializados por plataformas internacionales como Temu y Shein, cuyos precios, sostuvo, resultan imposibles de igualar para la industria nacional. Amesud también explicó que la suba de la tasa BADLAR incrementó significativamente el costo del financiamiento destinado al capital de trabajo.

La empresa describió un "descalabro financiero de gran relevancia", agravado además por el desfase entre la evolución de los costos y los precios del sector. Mientras la inflación interanual hasta octubre de 2025 alcanzó el 31,3%, los precios de la indumentaria y el calzado aumentaron apenas 17,4%, lo que redujo considerablemente los márgenes de rentabilidad. La crisis también impactó sobre el empleo.

En apenas dos años, la empresa redujo su plantilla en más del 50%, pasando de 389 trabajadores en enero de 2024 a 173 empleados en la actualidad. La deuda presentada ante la Justicia se distribuye principalmente entre: Deudas comerciales: $8.176 millones, correspondientes a proveedores nacionales y del exterior. Deudas fiscales y previsionales: $1.951 millones, con importantes intimaciones por parte de la ARCA.

Deudas financieras: $1.122 millones, principalmente con el Banco Nación y el Banco Provincia, originadas en créditos para inversiones en maquinaria. Pasivos laborales: $372 millones, vinculados a las recientes desvinculaciones. Amesud fue fundada en 1991 por Yeal Kim, un inmigrante coreano que llegó a Argentina en 1976, con apenas 18 años, junto a su familia.

Escapando de la pobreza que atravesaba Corea del Sur, se instalaron en una vivienda precaria de la entonces villa Barrio Rivadavia, actual Barrio 1-11-14, donde once integrantes de la familia compartían apenas dos habitaciones. Para subsistir compraron una única máquina de tejer y trabajaban las 24 horas en turnos rotativos. Durante dos años, Kim llegó incluso a dormir debajo de esa máquina porque la familia no tenía camas.

Con el tiempo comenzaron a ampliar el emprendimiento familiar, aunque atravesaron importantes dificultades económicas. En una entrevista concedida años atrás a La Nación, Kim recordó uno de los momentos más difíciles de su trayectoria. "Ahí justo nos agarró la época terrible de Martínez de Hoz y terminamos vendiendo a $5 nuestros pulóveres, que tenían un costo de fabricación de $15. Perdimos todo", recordó.

Luego de comenzar nuevamente desde cero, Kim consiguió abrir otro local comercial y más tarde se asoció con uno de sus hermanos para crear una fábrica de tejidos. Así nació Amesud, con el objetivo de convertirse en referente del tejido de punto de alta calidad. La empresa apostó por controlar toda la cadena productiva. En lugar de tercerizar procesos, decidió producir internamente el tejido, el teñido y el estampado de las telas.

Para ello adquirió un predio de 30.000 metros cuadrados en el partido bonaerense de General San Martín, donde comenzó fabricando tejidos básicos como jersey y rib. Tras un período de expansión, una combinación de problemas económicos y decisiones de inversión que la empresa calificó como desacertadas la llevó a solicitar su primer concurso preventivo en 1999, proceso que quedó completamente finalizado en 2013. Superada la crisis de principios de siglo, Amesud volvió a crecer.

Según recordó la propia empresa en la presentación judicial, la recuperación del sector textil permitió ampliar la producción y sumar personal. "Sorteada la crisis del 2001, las perspectivas para la industria textil cambiaron radicalmente, con una inversión en aumento y una disminución de la capacidad ociosa. La industria incorporó más de 70.000 empleados y Amesud llegó a tener 227 trabajadores.

Poco a poco fue descubierta por importantes marcas nacionales y multinacionales que reconocieron su calidad y cumplimiento", señaló a La Nación. En 2010 inició una fuerte modernización tecnológica, incorporó una tejeduría de última generación, automatizó procesos de laboratorio y construyó una planta de tratamiento de efluentes, requisito exigido por clientes internacionales como Nike y Adidas.

La empresa recordó que ese proceso le permitió alcanzar, a comienzos de 2025, una producción de 300 toneladas y 37.000 metros mensuales, con una dotación cercana a 380 trabajadores. No obstante, reconoció que el panorama cambió rápidamente. "Pese a que el año 2025 comenzó de manera prometedora, estuvo signado por una crisis generalizada del sector textil, situación que se agravó durante 2026", indicó.

El cronograma fijado por la Justicia establece que los acreedores tendrán tiempo hasta el 8 de septiembre para presentar sus pedidos de verificación ante la sindicatura. Como medida cautelar, el tribunal decretó la inhibición general de bienes de la empresa y prohibió que su presidente, Hong Yeal Kim, salga del país por más de 40 días sin autorización judicial.

Además, el comité de control quedó integrado inicialmente por la ARCA, la Municipalidad de General San Martín y la empresa Tipoiti, que deberán supervisar la evolución del concurso. El período de exclusividad para negociar con los acreedores se extenderá hasta el 19 de julio de 2027, plazo durante el cual Amesud deberá alcanzar acuerdos que le permitan obtener la homologación judicial y evitar la quiebra.