Claves
- El Instituto María Auxiliadora dio cabida a “un pequeño gesto que se transforma en esperanza”.
- Así invitan a la comunidad a sumarse a la acción solidaria para ayudar a quienes están en proceso de recuperación de sus adicciones en la Comunidad de Vida y Rehabilitación de Adicciones “Juan XXIII”.
- La convocatoria se da, además, en el marco de la novena patronal de parroquia María Auxiliadora.
El Instituto María Auxiliadora dio cabida a “un pequeño gesto que se transforma en esperanza”. Así invitan a la comunidad a sumarse a la acción solidaria para ayudar a quienes están en proceso de recuperación de sus adicciones en la Comunidad de Vida y Rehabilitación de Adicciones “Juan XXIII”. La convocatoria se da, además, en el marco de la novena patronal de parroquia María Auxiliadora.
Por ese motivo, la institución escolar de nivel secundario “ha decido responder a una necesidad planteada desde el Hogar Juan XXIII y aunar esfuerzos en la campaña solidaria que se lleva a cabo como parte de la gran comunidad que somos”. Al respecto, recibirán alimentos no perecederos y artículos de limpieza desde el viernes 15 de mayo hasta fin de mes. Los mismos pueden acercarse a las instalaciones del IMA, 3 de febrero y Mitre, de lunes a viernes de 7:30 a 12:30 horas y de 14:30 a 17 horas.
La comunidad de Juan XXIII está atravesando necesidades básicas “por eso necesita de nuestra colaboración en alimentos no perecederos, elementos como lápices, cuadernos, artículos de limpieza y de higiene personal”, apuntaron. Esta comunidad de Vida funciona desde hace 11 años en el Hogar Juan XXIII de manera gratuita para quienes quieren salir de la adicción. Está ubicado en Estancia Grande, departamento Concordia.
En ese lugar reciben a los chicos y adultos que manifiestan su deseo de trabajar en la sanación de adicciones. “Se lleva a cabo un proceso de sanación interior de manera integral de la persona acompañado de una vida de oración y fe. Si bien la propuesta y el trabajo en este proceso de rehabilitación es llevado a cabo por la iglesia católica, la fe no es requisito para ingresar pero sí una actitud de apertura para iniciar el proceso integrando el aspecto religioso”, explicaron.
Los que asisten transitan por distintas etapas y conviven en cuatro casas, fortaleciéndose entre ellos. Actualmente hay 40 personas en proceso de sanación y están acompañadas por un equipo de 9 servidores y profesionales. En lo cotidiano comparten la vida con talleres propios para la recuperación de las adicciones. Además, se ocupan de hacer huerta, criar animales de granja y trabajar en un taller de carpintería.
“Con todo el proceso se busca el cambio de vida de manera concreta porque el adicto necesita sanar, dejar de consumir y cambiar sus formas de pensar, sentir, ver y procesar la vida misma para llegar a tener nuevos hábitos y actitudes que lo lleven a actuar diferente y alejarse de la adicción”, destacaron en la referencia.
Delta