Claves
- Entre Ríos está en segundo lugar a nivel nacional en presión sobre la patente automotor y comparte con Córdoba el primer puesto en incidencia del Impuesto Inmobiliario sobre el total recaudado por las provincias.
- Los datos comparativos con el resto del país, sin embargo, dibujan un cuadro bastante distinto.
- Un automóvil de gama media radicado en territorio entrerriano paga casi cuatro veces más impuesto que el mismo vehículo en Córdoba y más del doble que en la provincia de Buenos Aires.
Entre Ríos está en segundo lugar a nivel nacional en presión sobre la patente automotor y comparte con Córdoba el primer puesto en incidencia del Impuesto Inmobiliario sobre el total recaudado por las provincias.
Cuando el gobernador Rogelio Frigerio y el director ejecutivo de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATR), Jesús Korell, anuncian al inicio de cada período fiscal que las actualizaciones de los impuestos provinciales quedarán por debajo de la inflación, suele instalarse la idea de que la provincia avanza hacia un modelo tributario más liviano. Los datos comparativos con el resto del país, sin embargo, dibujan un cuadro bastante distinto.
Entre Ríos figura en el segundo lugar nacional en presión sobre la patente automotor, comparte con Córdoba el primer puesto en incidencia del Impuesto Inmobiliario sobre el total recaudado por las provincias, y durante los dos primeros años de la era de Javier Milei fue una de las siete jurisdicciones del país que aumentaron su recaudación real respecto del nivel previo a la asunción del presidente libertario.
Un automóvil de gama media radicado en territorio entrerriano paga casi cuatro veces más impuesto que el mismo vehículo en Córdoba y más del doble que en la provincia de Buenos Aires. El informe más reciente del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa, conocido como Ineco-UADE y difundido a comienzos de mayo, midió la carga efectiva del Impuesto Automotor como porcentaje del valor fiscal del vehículo en las veintitrés provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El ranking ubicó a Río Negro en el primer lugar, con un 3,50 por ciento, seguido inmediatamente por Entre Ríos, con un 3,33 por ciento. Por debajo aparecen San Luis con el 2,94 por ciento y la Ciudad de Buenos Aires con el 2,91 por ciento. En el extremo opuesto, Córdoba registra la alícuota más baja del país, con apenas 1,07 por ciento. Buenos Aires se ubica en el 1,59 por ciento y Mendoza en el 1,83 por ciento.
El promedio nacional ponderado por población es del 1,93 por ciento, casi la mitad del nivel entrerriano. Traducido a pesos del primer cuatrimestre de 2026, un automóvil de gama media abona en Córdoba 271.962 pesos anuales, en Buenos Aires 418.751 pesos, en la Ciudad de Buenos Aires 855.302 pesos y en Entre Ríos 974.144 pesos.
Para el segmento medio-alto, los valores trepan a más de un millón de pesos en la mayor parte del país, mientras que para los autos de alta gama el impuesto promedia los 2.344.287 pesos a nivel nacional. Cuando el análisis se realizó tomando como referencia el Peugeot 208, el modelo más matriculado en 2024 según un informe de la Fundación Libertad de mayo del año pasado, la patente bonaerense alcanzó 1.146.909 pesos anuales, equivalente al 4,72 por ciento del valor de lista del vehículo.
La provincia de Chaco, en cambio, encabezaba el ranking de las jurisdicciones más accesibles con un costo anual del 0,6 por ciento del valor del auto. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires aplican esquemas con cuota fija y alícuota variable. Catamarca, Chubut, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Tierra del Fuego y Tucumán mantienen tasas fijas para todos los segmentos. Santa Fe estructura el cálculo en función de la antigüedad del vehículo.
La Pampa, Mendoza, Neuquén y San Luis aplican esquemas variables por valor, pero sin cuota fija. Entre Ríos, junto con Córdoba, combina cuota fija y tasa progresiva. La heterogeneidad es tal que el propietario de un Volkswagen Gol, el modelo de referencia tomado por Ineco para el segmento bajo, paga 71.349 pesos anuales en Córdoba, 83.940 pesos en Buenos Aires, 156.710 pesos en la Ciudad de Buenos Aires y 293.790 pesos en Río Negro.
Impuesto Inmobiliario El cuadro del Impuesto Inmobiliario no es más auspicioso para los contribuyentes entrerrianos. Para el período fiscal 2026, las decisiones provinciales fueron heterogéneas. Entre Ríos fijó un tope nominal de aumento del 30 por ciento sobre el impuesto básico para el 85 por ciento de las partidas, equivalente a unas 500 mil de las 585 mil que emite ATER.
El director ejecutivo del organismo sostuvo que la suba quedó por debajo de la inflación interanual de 2025, que cerró en el 31,5 por ciento, y estimó que el Estado provincial resigna alrededor de 50 mil millones de pesos por la aplicación de topes.
En Córdoba, la Dirección General de Rentas dispuso una actualización del 28,3 por ciento para el Inmobiliario Urbano y del 29,7 por ciento para el Rural, complementada con un descuento del 25 por ciento para vivienda única con valuación fiscal de hasta 124 millones de pesos.
Santa Fe, en tanto, aplicó un incremento del 14 por ciento para el primer semestre de 2026, calculado como promedio entre inflación y la variación del índice salarial RIPTE de los últimos seis meses; se prevén aumentos adicionales en las cuotas cuatro y cinco vinculados a la evolución de los avalúos. La provincia de Buenos Aires, a través de la Agencia de Recaudación que conduce Cristian Girard, directamente no incluyó aumentos en el Inmobiliario para 2026 y avanzó hacia un esquema de pago mensual.
Las provincias que delegaron el cobro del tributo en sus municipios presentaron, en años recientes, los aumentos más bruscos. En la ciudad de Resistencia, capital de Chaco, las valuaciones entre 2024 y 2025 crecieron un 75 por ciento. En Rawson, capital de Chubut, el aumento promedio fue del 100 por ciento y en Comodoro Rivadavia trepó al 130 por ciento por efecto de un revalúo general. En Catamarca, los valores básicos unitarios y las valuaciones fiscales subieron un 120 por ciento.
Misiones, después de tres décadas sin actualizar la base imponible, registró el mayor salto del país. La fotografía agregada del primer bienio del gobierno de Javier Milei muestra una tendencia clara, aunque con matices importantes. Según los datos del IARAF recogidos por la consultora Argañaraz en un reporte de comienzos de año, la presión tributaria provincial pasó del 5,06 por ciento del Producto Bruto Interno en 2023 al 4,97 por ciento en 2024 y se estima en torno al 4,10 por ciento para 2025.
Es decir que, en términos agregados, las veintitrés provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires redujeron su carga tributaria efectiva en casi un punto del PBI en dos años. El mismo informe estima que las provincias aportaron el 92 por ciento de la baja total de presión tributaria del período, mientras que el gobierno nacional contribuyó solo con el 8 por ciento restante.
La paradoja es nítida: mientras la motosierra es un emblema central del discurso libertario, fueron los gobernadores quienes más bajaron impuestos en términos relativos. Ese dato global, sin embargo, esconde realidades opuestas según la jurisdicción. La consultora midió el desempeño real de la recaudación provincial entre 2024 y 2025, descontando el efecto inflacionario. El mejor resultado lo obtuvo Río Negro, con un crecimiento real interanual del 21,4 por ciento.
Detrás se ubicaron Córdoba con el 13,1 por ciento, Formosa con el 12,6 por ciento, Entre Ríos con el 12,4 por ciento, La Rioja con el 11,4 por ciento y Santiago del Estero con el 10,6 por ciento. En el otro extremo, cinco provincias registraron caídas reales: Mendoza con el 0,2 por ciento, Catamarca con el 1,4 por ciento, Santa Cruz con el 6,1 por ciento, Misiones con el 6,9 por ciento y Salta con el 7,2 por ciento.
Cuando la comparación se extiende al nivel previo a la asunción de Milei, el panorama se torna más restrictivo. Solo siete provincias lograron crecer en recaudación real respecto del año 2023: Río Negro, Neuquén, Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Entre Ríos y Corrientes. Esto significa que, en la mayor parte del territorio nacional, la combinación de caída del nivel de actividad, baja de transferencias automáticas y reformas tributarias derivó en menor disponibilidad de recursos provinciales.
Entre Ríos, en cambio, integra el reducido grupo que recauda hoy más que antes del cambio de gobierno nacional, lo que matiza fuertemente el discurso oficial sobre alivio impositivo. El detalle por tributo aporta más densidad al análisis. La recaudación del Impuesto Inmobiliario representó en 2025 el 6 por ciento del total provincial, con un crecimiento real del 15,5 por ciento. La Rioja registró la mayor suba, del 91,9 por ciento, mientras que Chaco mostró la caída más pronunciada, con el 31,7 por ciento.
El Impuesto Automotor, recaudado a nivel provincial en trece de las veintiuna jurisdicciones que el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) logró analizar con datos completos, explicó el 4,1 por ciento de la recaudación total y creció un 22 por ciento real interanual.
Es decir que, en promedio, las provincias dejaron de cobrar parte de lo que cobraban en términos del PBI, pero recaudaron más en términos reales por estos dos tributos patrimoniales, porque la actualización superó a la inflación en buena parte del país. Perspectiva provincial La radiografía interna de ATER permite poner en perspectiva los anuncios oficiales.
En 2024, primer año conjunto de las gestiones de Frigerio y Milei, la recaudación de la Administradora Tributaria de Entre Ríos cerró en 621.113 millones de pesos, con un crecimiento interanual del 192,4 por ciento. Para comparar: la ex AFIP, hoy ARCA, registró ese mismo año un incremento del 205,6 por ciento, casi seis puntos por encima del organismo provincial, en un contexto donde la inflación nacional fue del 112,5 por ciento.
La conformación interna de la recaudación entrerriana evidencia, además, un desplazamiento histórico que viene profundizándose: en 2012 el Impuesto Inmobiliario representaba el 27 por ciento del total recaudado, mientras que en 2024 cayó al entorno del 8 por ciento, el mismo nivel que Automotor y Sellos. El Impuesto sobre los Ingresos Brutos, en cambio, escaló hasta explicar el 76 por ciento de la recaudación propia.
Dos episodios polémicos atravesaron el primer año y medio de la gestión Frigerio en materia tributaria. El primero fue el cobro durante 2024, sin ley vigente, del adicional del 20 al 30 por ciento sobre los impuestos Inmobiliario y Automotor que había instaurado la Ley 10.270, sancionada en diciembre de 2013, y cuya prórroga venció el 31 de diciembre de 2023. A comienzos de 2025, el gobierno provincial buscó aprobar con efecto retroactivo el cobro ya realizado.
El Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Entre Ríos se opuso públicamente, advirtiendo que la retroactividad colisiona con el principio constitucional de legalidad tributaria. El segundo episodio fue la sanción de la Ley 11.193, conocida como Reforma Tributaria 2025, que reeditó esos adicionales bajo una nueva denominación y los destinó al Fondo de Desarrollo y Conservación Vial y a infraestructura educativa.
La misma norma incorporó un mecanismo de actualización automática semestral, que vincula la carga tributaria a indicadores económicos oficiales y prescinde de la intervención legislativa o de la revisión política para definir los incrementos. Las consecuencias se hicieron sentir en distintos frentes.
En febrero de 2026, un jubilado de 80 años elevó una nota formal a ATER cuestionando que el aumento del Inmobiliario Urbano de su partida había alcanzado el 95 por ciento, casi el triple del tope anunciado por el gobierno provincial. La primera cuota 2026, sostuvo, pasó de 28.400 a 55.144 pesos, prácticamente duplicando el monto del año anterior.
El contribuyente pagó bajo protesta apelando al principio tributario “solve et repete” (“paga y reclama”) y advirtió que avanzaría con presentaciones administrativas y legales. En abril, el Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay aprobó un pedido de informes al gobierno provincial y a ATER porque los aumentos del Impuesto Automotor 2026 habían superado en algunos casos el 120 por ciento, muy por encima del tope nominal del 30 por ciento.
ATER atribuyó esas variaciones a pérdida del beneficio por buen pagador, cambios en...
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