La exposición toma como punto de partida una selección de muñecas pertenecientes a la colección privada de la uruguayense Aída Bel, quien ha reunido a lo largo de los últimos años un valioso conjunto de piezas de distintas épocas y procedencias.
Para esta muestra se presenta un recorte integrado por muñecas fabricadas entre las décadas de 1910 y 1960, entre las que se encuentran ejemplares como Marilú, considerada la muñeca más emblemática de la industria argentina del juguete, junto a otras como Mariquita Pérez, Madame Alexander, Petitcollin y Sissi, entre muchas más.
Lejos de presentar estos objetos únicamente desde una perspectiva nostálgica o coleccionista, la muestra propone comprenderlos como testimonios culturales que permiten reflexionar sobre las distintas maneras en que la sociedad imaginó la infancia y los modelos de crecimiento a lo largo del tiempo.
El recorrido se enriquece con fotografías pertenecientes al Fondo Fotográfico Luis Alberto Salvarezza, patrimonio del Museo de la Ciudad, donde niños y niñas aparecen junto a sus juguetes, revelando el lugar que estos objetos ocuparon en la construcción de las memorias familiares y de una determinada idea de infancia.
La propuesta incorpora además obras de la artista visual uruguayense Carina Amarillo, cuya producción dialoga con el universo de las muñecas desde una mirada contemporánea, invitando a reflexionar sobre los cuerpos, las identidades, los mandatos, los contextos y las representaciones que atraviesan las experiencias de crecer.
De este modo, patrimonio, fotografía, coleccionismo y arte convergen en una exposición que invita a preguntarnos qué historias cuentan los juguetes y qué lugar ocupan en la construcción de nuestras memorias e identidades.
La inauguración, de ingreso libre y gratuito, contará con un brindis para los asistentes y un momento artístico musical preparado para la ocasión, en la voz de Rocío Muñoz, acompañada en piano por Paola Delsart, quienes interpretarán un repertorio especialmente vinculado a la temática de la muestra. Esta actividad marcará, además, el inicio de la agenda de actividades de vacaciones de invierno del museo, pensada especialmente para disfrutar en familia.
Cabe señalar, que, durante los meses de julio y agosto, además de esta nueva exhibición, el espacio desarrollará una programación dedicada a las infancias, con propuestas que buscan reconocerlas como protagonistas, promover el encuentro entre generaciones y ofrecer nuevas miradas sobre el juego, la creatividad y el patrimonio.
Delta