Claves
- La leishmaniasis visceral canina es una enfermedad zoonótica transmitida por flebótomos, pequeños insectos hematófagos de entre 2 y 3 milímetros.
- El perro es considerado el principal reservorio del parásito Leishmania infantum, causante de la enfermedad.
- Además, advirtió que este complejo de especies ya fue señalado en distintos estudios como potencial vector de transmisión tanto de leishmaniasis cutánea como visceral.
La investigación fue dirigida por Martina Villanova, magíster en Ingeniería Ambiental y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud, en el marco de una de las líneas de trabajo del Centro de Investigación en Salud y Ambiente de la UNER vinculada a enfermedades zoonóticas. La leishmaniasis visceral canina es una enfermedad zoonótica transmitida por flebótomos, pequeños insectos hematófagos de entre 2 y 3 milímetros.
El perro es considerado el principal reservorio del parásito Leishmania infantum, causante de la enfermedad. Según explicó Villanova, el hallazgo tiene relevancia ambiental y epidemiológica, ya que la presencia de estos insectos indica condiciones favorables para su desarrollo, como humedad, temperatura y acumulación de materia orgánica. Además, advirtió que este complejo de especies ya fue señalado en distintos estudios como potencial vector de transmisión tanto de leishmaniasis cutánea como visceral.
“Si bien no se registraron casos autóctonos en Concepción del Uruguay, la presencia de estos vectores sugiere que la introducción del parásito mediante animales infectados provenientes de zonas endémicas podría generar transmisión local”, indicó la investigadora. Amplio trabajo de campo y análisis ambiental Para concretar el estudio, el equipo realizó tareas de mapeo, elaboración de trampas, muestreos entomológicos y encuestas socioambientales en distintos sectores de la ciudad.
En total fueron examinados más de 2.000 insectos de tamaño reducido, mientras que las trampas utilizadas debieron ser construidas por los propios investigadores debido a la falta de equipamiento comercial disponible. Parte del trabajo contó con la colaboración del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMeT-ANLIS “Dr. Carlos Malbrán”), que validó las trampas y participó en la determinación de especies.
Los investigadores también trabajaron con estudiantes, veterinarios, rescatistas y personal municipal vinculado a zoonosis para conocer el nivel de información y prevención sobre la enfermedad. La selección de los sitios de muestreo se realizó mediante imágenes satelitales y estudios de vegetación urbana, identificando sectores con condiciones propicias para el desarrollo de los flebótomos.
Un aporte para la salud pública Desde la UNER destacaron que el proyecto permitió fortalecer la vigilancia sanitaria local y colaborar con organismos municipales y provinciales que, muchas veces, cuentan con recursos limitados para este tipo de monitoreos. La investigación fue codirigida por Emiliana Orcellet y contó además con la participación de estudiantes de la Licenciatura en Salud Ambiental, especialistas del Instituto de Medicina Tropical y personal de áreas de Zoonosis de la Municipalidad y de la Provincia.
Los resultados del trabajo fueron publicados recientemente en la revista científica “Ciencia, Docencia y Tecnología Suplemento”.
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