Claves
- Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra.
- A cuatro décadas de su muerte, su relación con Entre Ríos permanece en la memoria cultural Por Fernanda Rivero Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra.
- A cuatro décadas de su muerte, su relación con Entre Ríos permanece en la memoria cultural El 14 de junio de 1986 murió en Ginebra Jorge Luis Borges, una de las figuras centrales de la literatura del siglo XX.
Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra. A cuatro décadas de su muerte, su relación con Entre Ríos permanece en la memoria cultural Por Fernanda Rivero Jorge Luis Borges falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra. A cuatro décadas de su muerte, su relación con Entre Ríos permanece en la memoria cultural El 14 de junio de 1986 murió en Ginebra Jorge Luis Borges, una de las figuras centrales de la literatura del siglo XX.
Poeta, cuentista, ensayista y conferencista, dejó una obra que transformó la narrativa en lengua española y lo convirtió en una referencia ineludible de la literatura universal. A cuarenta años de aquel día, su legado continúa vigente en lectores de todo el mundo y también encuentra un capítulo particular en Entre Ríos. Aunque nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899, Borges mantuvo durante toda su vida un vínculo especial con la provincia.
Su padre, Jorge Guillermo Borges, nació en Paraná en 1874 y parte de su historia familiar transcurrió en suelo entrerriano. En la capital provincial vivieron algunos de sus antepasados y aún permanecen rastros de esa presencia que el escritor evocó en distintas oportunidades. Las raíces familiares no fueron un dato menor para Borges.
Durante una visita a Paraná, en 1952, dedicó un ejemplar a la historiadora Beatriz Bosch con una frase que el tiempo transformó en símbolo de esa pertenencia afectiva: "con la amistad del antiguo entrerriano". Aquellas palabras reflejaban una relación que trascendía la genealogía y que el propio escritor reconocía como parte de su identidad. La provincia fue también escenario de varias de sus conferencias. Borges visitó Paraná en distintas ocasiones para hablar sobre literatura y pensamiento.
En una de esas estadías compartió encuentros con personalidades de la cultura entrerriana, entre ellas el poeta Juan L. Ortiz. Más tarde regresó para nuevas disertaciones y entrevistas periodísticas, en tiempos en que su figura ya era reconocida internacionalmente. Su relación con Entre Ríos se extendió además a través de la amistad con el poeta gualeyo Carlos Mastronardi, uno de los nombres fundamentales de la literatura argentina del siglo XX.
Ambos integraron generaciones literarias cercanas y compartieron una admiración mutua que perduró durante décadas. En 1982, Borges viajó a Gualeguay para participar de un homenaje a su amigo, fallecido años antes, en uno de sus últimos pasos documentados por la provincia. La historia familiar de Borges conserva además otro lazo con Paraná.
En el Cementerio Municipal descansan los restos de Edward Young Haslam, bisabuelo materno del escritor, una presencia silenciosa que mantiene unido al autor de Ficciones con la capital entrerriana más de un siglo después. A cuarenta años de su muerte, Borges continúa siendo leído, estudiado y discutido en universidades, bibliotecas y espacios culturales de todo el mundo.
En Entre Ríos, su recuerdo adquiere una dimensión particular: la de un escritor universal que, pese a la inmensidad de su obra y de los escenarios que recorrió, nunca dejó de reconocer en esta provincia una parte de su historia personal. La literatura argentina encontró en Borges una voz irrepetible. Entre Ríos, en cambio, conserva el privilegio de haber sido uno de los territorios donde esa historia comenzó mucho antes de que el mundo conociera al autor de El Aleph.
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