Claves
- En la mesa del fondo de la cafetería, el televisor colgado en la pared estaba prendido como por inercia, como casi siempre que hay indignación en el aire.
- Perro Verde revolvía el café con la cucharita.
- Perro Negro scrolleaba el celular con media sonrisa.
La tarde se estiraba perezosa sobre Paraná. En la mesa del fondo de la cafetería, el televisor colgado en la pared estaba prendido como por inercia, como casi siempre que hay indignación en el aire. Perro Verde revolvía el café con la cucharita. Perro Negro scrolleaba el celular con media sonrisa. Don Grillo observaba la pantalla del lugar, sintonizada en el 10 más 1, con la expresión de quien ya conoce el libreto antes de que empiece la función. -¿Y ahora qué estarían queriendo vender? -preguntó Perro Verde.
-Lo de siempre -dijo Don Grillo, sin apurarse-. La Asociación de Amigos de la Cámara, es gente que no milita causas: milita encuadres. Perro Negro soltó una risa corta. -Y adelante va Alpanqueque, obvio -dijo Perro Negro-. Si hay un foco prendido, él ya está peinado. -Olvidate -siguió Don Grillo- Anda de canal en canal recitando que la situación es insostenible. Para él, al menos.
Parece que una jubilación de más de cinco millones ya no alcanza para sobrellevar los padecimientos del retiro con la dignidad que exige el personaje. Perro Verde levantó una ceja. -No fallan nunca -murmuró Perro Verde- Huelen una cámara a dos cuadras. -Y no actúa solo -continuó Don Grillo-. Un concejal amigo le sopla letra: “Volvés cuando ganemos y te sentamos otra vez en la Gerencia”. La nostalgia, cuando trae cargo, viáticos y contratos, deja de ser emoción y pasa a ser plan de gobierno.
Perro Negro levantó el vasito de soda. -Hay dolencias que solo aflojan con organigrama -dijo Perro Negro-. Y con horario humanitario: de diez a doce, con pausa espiritual. Un mozo pasó apurado dejando unos platitos. -Ahora, para ser justos -dijo Don Grillo-, también conviene anotar una precisión. -A ver -dijo Perro Verde. -ALPANQUEQUE parece estar peligrosamente entregado al ocio -dictaminó Don Grillo-, y cuando el alpedismo se cruza con una cámara encendida, nace esa rara pulsión por declarar en defensa del mundo.
La mesa estalló en risas. Don Grillo continuó: -Aunque hay un detalle administrativo que le pincha la épica -continuó Don Grillo-. Para que su regreso valga la pena habría que volar el tope salarial del Gobernador que hoy rige en OSER. Resulta que este jubilado insurgente cobra bastante más que el propio Gobernador. El martirio por la salud pública, al parecer, también tiene piso de ingresos. Perro Negro casi se atragantó con una medialuna.
-Las grandes causas exigen convicción -dijo Perro Negro-, pero tampoco es cuestión de caer en el sacrificio sin amenities. Perro Verde acomodó los sobrecitos de azúcar sobre la mesa. -¿Y Husso en qué anda? -preguntó Perro Verde. -Puso salón, decorado y gesto adusto -respondió Don Grillo-. Pero el enojo, da la impresión, tiene menos que ver con los jubilados en abstracto que con una prestación odontológica para sus afiliados que venía bien encaminada… hasta que no salió.
Ahí se acabó la paciencia, cambió el libreto y volvió la devoción por IOSPER con la misma energía con la que en ATE se declama por la libertad de Cristina. Odontología, militancia, nostalgia y bronca: un combo servido en bandeja. Don Grillo hizo una pausa. -Así funciona cierta solidaridad -remató Don Grillo-: arranca diciendo “todos” y termina preguntando, en voz baja, “¿y lo mío?”. En la calle, el tránsito del centro empezó a mermar. -¿Y los muchachos de la Camporonga? -preguntó Perro Verde-. ¿También cayeron?
-También dijeron presente -respondió Don Grillo-. Era imposible que no. Siempre aparecen cuando hay que defender a los trabajadores, a los jubilados, a los vulnerables y a cualquier bandera noble que ya tenga iluminación, sonido y prensa. Perro Negro agitó la cabeza. -La pobreza a ellos siempre les queda a distancia de micrófono -dijo Perro Negro. Don Grillo sonrió. -Y el micrófono, curiosamente, a distancia de urna -agregó Don Grillo. Las risas volvieron a la mesa.
Don Grillo siguió: -Y para completar el elenco apareció el Sínico Opositor, candidato a intendente de Gualeguay por Miyel en 2027 -siguió Don Grillo-. Va de ciudad en ciudad y de micrófono en micrófono, como si acabara de descubrir una vocación sanitaria que le dormía adentro desde la cuna. -En el Ministerio, sin embargo, conservan otra versión de su fervor -añadió-. Cuando era contador auditor no exhibía semejante urgencia.
Más bien se lo recuerda demorando o frenando compras de vacunas y medicamentos con una parsimonia mucho menos televisiva. Perro Negro terminó el último trago de café. -Antes usaba el expediente para enfriar las cosas -dijo Perro Negro-. Ahora usa el micrófono para hacerlas hervir. Silencio. Solo se escuchaba el murmullo del centro apagándose de a poco. Perro Verde señaló la pantalla colgada en la esquina del salón. -¿Y si un día apagan todas las cámaras? -preguntó Perro Verde.
Don Grillo sonrió con esa media sonrisa que precede a la sentencia. -Se cae la escenografía -dijo Don Grillo, con calma-. IOSPER puede cambiar de nombre, OSER de directorio, el Gobierno de color, y hasta el estatuto puede amanecer reescrito. Pausa. -Lo único verdaderamente imprescindible es que haya una lente mirando. Nadie respondió. Afuera, la peatonal empezaba a vaciarse mientras las luces del centro se encendían una por una... Don Grillo se levantó para irse.
-Al final, todo esto tiene estructura de chiste malo -dijo Don Grillo, mientras se levantaba. -¿Qué chiste? -preguntó Perro Verde. Don Grillo agarró el saco que colgaba de la silla. -Ese en el que un jubilado VIP, un vacunado VIP y un candidato VIP entran a un canal de televisión -dijo Don Grillo-y pretenden que nadie note que fueron a promocionarse bajo el disfraz de una causa colectiva. Se hizo silencio. Perro Negro sonrió mientras la tarde caía del otro lado del ventanal.
-Lo más ambicioso no es que lo hagan -dijo Perro Negro-. Es que todavía esperen aplauso. Don Grillo dejó el dinero sobre la mesa, abrió la puerta del local y salió. El televisor del bar siguió prendido. Como corresponde. Esta Charla de Pasillo es una pieza de ficción satírica. Los personajes representan arquetipos y situaciones construidas con fines de análisis político-institucional. Cualquier similitud con la realidad forma parte del juego narrativo.
Delta