Claves
- Según detalló, la Diócesis de Concordia cuenta con una Pastoral de Adicciones que alcanza a los departamentos Concordia, Federal, Federación, Colón y San Salvador.
- El entrevistado explicó que la estructura de trabajo está conformada por espacios ambulatorios distribuidos en distintas parroquias donde se brinda “un espacio de escucha, de contención, de oración y de acompañamiento”.
- Asimismo, recordó que hace once años funciona la comunidad de vida y rehabilitación Juan XXIII, ubicada en Estancia Grande.
El pasadp 26 de junio se conmemoró el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, desde la Pastoral de Adicciones de la Diócesis de Concordia se refirieron a la situación que atraviesan numerosas familias afectadas por consumos problemáticos y destacaron el trabajo de acompañamiento que se desarrolla en distintos puntos de la región.
En diálogo con Diario Río Uruguay, el responsable de la Pastoral de Adicciones, padre Nicolás Frigo, explicó que “la adicción es una herida que lastima de una manera muy dolorosa, muy particular a muchas personas, especialmente a muchos jóvenes”. Asimismo, el sacerdote señaló que “hoy, cada día la edad es más baja en el inicio del consumo” y remarcó que se trata de una problemática que afecta no solamente a quienes atraviesan una adicción, sino también a su entorno más cercano.
En ese sentido, el entrevistado explicó que “cada persona con adicción no es una estadística, no es un número más, es una persona”, al tiempo que sostuvo que detrás de cada caso existe una realidad familiar compleja que también requiere acompañamiento.
Frigo indicó que “cuando alguien está herido por la adicción, de alguna manera toda la familia también y todo el entorno está dolido”, por lo que consideró fundamental brindar espacios de escucha y contención tanto para las personas afectadas como para sus seres queridos. Además, expresó su reconocimiento hacia quienes enfrentan diariamente esta situación y manifestó que “es una lucha día a día”, al referirse al esfuerzo que realizan las familias para acompañar los procesos de recuperación.
Consultado sobre los recursos disponibles para abordar esta problemática, el sacerdote explicó que “siempre nos queda chica la propuesta, porque lamentablemente la demanda crece”, en referencia a la cantidad de personas que buscan asistencia. Según detalló, la Diócesis de Concordia cuenta con una Pastoral de Adicciones que alcanza a los departamentos Concordia, Federal, Federación, Colón y San Salvador.
El entrevistado explicó que la estructura de trabajo está conformada por espacios ambulatorios distribuidos en distintas parroquias donde se brinda “un espacio de escucha, de contención, de oración y de acompañamiento”. Asimismo, recordó que hace once años funciona la comunidad de vida y rehabilitación Juan XXIII, ubicada en Estancia Grande. Sobre ese espacio, señaló que actualmente “hay unos 40 chicos que están haciendo su proceso ahí en esa comunidad”.
Respecto al sostenimiento de la institución, Frigo explicó que el trabajo se desarrolla principalmente gracias al compromiso de voluntarios que aportan tiempo, conocimientos y recursos para acompañar los procesos de rehabilitación. En ese marco, el entrevistado sostuvo que “siempre decimos que es como un milagro esta casa”, al destacar el esfuerzo comunitario que permite mantener en funcionamiento la propuesta.
Además, señaló que existe articulación con otros espacios de asistencia, incluyendo comunidades evangélicas y diferentes organizaciones que brindan acompañamiento a personas con consumos problemáticos. Al ser consultado sobre la incidencia territorial de las adicciones, el sacerdote consideró que resulta difícil identificar una zona específica donde se concentre la problemática.
Frigo explicó que “la realidad es que se ha metido en todos los estratos sociales, en todas las zonas, en todos los barrios”, aunque reconoció que en algunos sectores las consecuencias son más visibles debido a condiciones sociales más vulnerables. No obstante, advirtió que existen numerosos casos que permanecen ocultos. En ese sentido, el entrevistado manifestó que “hay muchos lugares donde esta problemática está tapadita” y consideró que esa situación dificulta aún más la posibilidad de intervención.
Durante la entrevista, el sacerdote reflexionó sobre el significado de la palabra adicción y explicó que “la adicción es lo no dicho”, vinculando esta definición con situaciones personales y familiares que muchas veces permanecen silenciadas. Según señaló, “el gran problema de la adicción es el no reconocimiento de esta herida”, por lo que consideró fundamental generar espacios donde las personas puedan expresar sus dificultades y pedir ayuda.
También indicó que las situaciones de marginalidad suelen hacer más visible la problemática, aunque aclaró que los consumos problemáticos atraviesan todos los sectores sociales independientemente de su condición económica. Respecto a las sustancias más presentes en la actualidad, Frigo explicó que “el paco, el crack, estas sustancias que a veces se vuelven más accesibles para algunos y que causan tanto daño” representan una preocupación constante en los espacios de acompañamiento.
Asimismo, el entrevistado observó que existe “toda una defensa del uso de la marihuana” y señaló que se ha transformado en “un consumo social difundido por todas partes”. En ese contexto, sostuvo que desde los espacios de atención pueden observar “cuánto daño produce también” y remarcó que “toda droga y todo consumo es dañino para la salud de la persona”.
Finalmente, el sacerdote invitó a las familias que atraviesan situaciones de consumo problemático a acercarse a los espacios de atención que funcionan en Concordia. El entrevistado explicó que en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya funciona un servicio ambulatorio diario, mientras que en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes opera un centro barrial dependiente del Hogar de Cristo. También mencionó espacios de acompañamiento en Nuestra Señora de la Merced y Nuestra Señora del Valle.
Frigo remarcó que “nadie se salva solo” y sostuvo que “solamente juntos en comunidad se puede salir adelante”, al tiempo que recordó que tanto las personas con adicciones como sus familiares pueden acercarse a estos espacios para recibir acompañamiento gratuito.
Delta