Claves
- Tras conocerse el índice de inflación de mayo del 2,1%, Victoria Lambruschini señaló que, si bien es el segundo mes consecutivo de baja mensual, la cifra oculta una realidad social alarmante.
- Esta dinámica quita capacidad de compra para otros rubros, explicando por qué los comercios y pymes, enfrentan cierres y caídas en las ventas por falta de demanda.
- La economista también cuestionó la precisión de las mediciones oficiales, señalando que el INDEC utiliza una canasta de consumo con 22 años de antigüedad.
Tras conocerse el índice de inflación de mayo del 2,1%, Victoria Lambruschini señaló que, si bien es el segundo mes consecutivo de baja mensual, la cifra oculta una realidad social alarmante. Según la especialista, la desaceleración responde principalmente a un ajuste fenomenal aplicado por el gobierno nacional, que ha mantenido las paritarias por debajo de la inflación y ha provocado un derrumbe del consumo masivo.
Lambruschini destacó una asimetría crítica en los precios: mientras los bienes suben más lento, los servicios esenciales como salud, transporte, luz y gas continúan en alza debido a los ajustes tarifarios y la falta de competencia. Esta dinámica quita capacidad de compra para otros rubros, explicando por qué los comercios y pymes, enfrentan cierres y caídas en las ventas por falta de demanda.
La economista también cuestionó la precisión de las mediciones oficiales, señalando que el INDEC utiliza una canasta de consumo con 22 años de antigüedad. “Estamos midiendo con un termómetro vencido que no contempla consumos actuales, lo que distorsiona la percepción cotidiana de la suba de precios”, explicó. Más allá de la cifra mensual, Lambruschini alertó sobre el empobrecimiento relativo de la población, señalando que Argentina no crece desde hace 15 años.
La situación es especialmente crítica para la clase media: hoy se requieren cerca de 1,5 millones de pesos por familia para no caer bajo la línea de pobreza, un monto que la mayoría de los trabajadores, incluso los registrados, no logran percibir. De cara a junio, las proyecciones para el segundo semestre indican que la inflación podría situarse cerca del 1,8%, siempre que no existan saltos en el tipo de cambio.
Sin embargo, advirtió sobre un piso duro, difícil de perforar debido a los aumentos pendientes en combustibles y tarifas, que terminan trasladándose a toda la cadena de costos por la extensión territorial del país. Fuente: Debate Abierto
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