Claves
- Un proceso de “emocionalidad importante”, como lo definió Patricia Bullrich sobre el ánimo presidencial, ya desbordó al Gobierno y empezó a ordenar también las tensiones del PRO y del peronismo.
- La escena política se recalienta entre internas cruzadas, pulseadas por poder y señales de desgaste en la gestión de Javier Milei.
- El jueves, la clase inaugural de un curso de formación política del PJ bonaerense terminó convertida en una disputa por la situación judicial de Cristina Kirchner.
Un proceso de “emocionalidad importante”, como lo definió Patricia Bullrich sobre el ánimo presidencial, ya desbordó al Gobierno y empezó a ordenar también las tensiones del PRO y del peronismo. La escena política se recalienta entre internas cruzadas, pulseadas por poder y señales de desgaste en la gestión de Javier Milei. El jueves, la clase inaugural de un curso de formación política del PJ bonaerense terminó convertida en una disputa por la situación judicial de Cristina Kirchner.
Militantes le reclamaron a Axel Kicillof que se pronunciara por la libertad de la ex presidenta, mientras se desplegaba una bandera con la consigna “Cristina Libre” y desde otros sectores se cantaba “Axel Presidente”. Al día siguiente, en Vicente López y cerca de la quinta de Olivos, Mauricio Macri volvió a encabezar un acto partidario, habló del “próximo paso” y marcó diferencias con el Gobierno.
En paralelo, dirigentes del PRO le devolvieron el gesto con el cántico que más le gusta: “¡Presidente, Mauricio Presidente…!”. La noche anterior, Milei había pasado por dos streamings partidarios con una batería de exabruptos para defender el programa económico y financiero. El Presidente se recluyó toda la semana en Olivos, dedicó horas a las redes sociales y apenas salió para celebrar la baja de la inflación de abril, que cortó una racha de diez meses consecutivos en alza.
“Estamos dentro de un partido libertario, con una conducción soviética y una metodología estalinista: si no te adaptás, te ejecutan o te mandan a Siberia”, resumió una altísima fuente oficial que participó de la reunión de la mesa política en la que se resolvió enviar en paquete el proyecto de reforma política y avanzar, aun sin votos asegurados, con la eliminación de las PASO. La exacerbación de las emociones se volvió un patrón dentro del Gobierno.
Las internas son más feroces, los intereses cruzados se multiplican y se diluyó el sentido de pertenencia que había sostenido a la tropa en el primer tramo de la gestión. Ya no hay saltos en el gabinete: en la última reunión no hubo foto oficial. Tampoco en el encuentro del martes, del que Bullrich se retiró antes y Santiago Caputo ni siquiera participó por su viaje fugaz a Estados Unidos.
Ese clima empujó a Macri a endurecer su discurso contra Milei, a quien le reprocha gestos descorteses y falta de sintonía política. En reuniones privadas, el ex presidente escuchó críticas del establishment al rumbo libertario y también pedidos de cara a 2027 que le resultaron seductores. “El círculo rojo es como los mercados: se sobregira para bien y se sobregira para mal. Ese es el círculo rojo que consume Mauricio”, admitió un histórico dirigente del PRO.
En una ronda reciente con inversores, las dos preguntas que más se repitieron fueron qué puede pasar con Milei en 2027 y qué chances reales tiene el peronismo de volver al poder. Macri comparte con Bullrich la idea de que buena parte de la sociedad acompaña el rumbo general del Gobierno, pero que hacen falta retoques en el programa económico para ampliar el respaldo. La ex ministra de Seguridad, además, viene marcando diferencias en público y en privado con la conducción oficial.
Del otro lado, en el Ejecutivo aseguran que Milei no está dispuesto a introducir cambios. Incluso circuló la versión de que Luis Caputo habría planteado la necesidad de revisar algún aspecto del esquema, más allá de su pedido para frenar las internas y blindar políticamente el programa económico. Karina Milei conserva un lugar central en la arquitectura de poder y sigue concentrada en acotar la influencia de Santiago Caputo.
En ese tablero, la disputa con los Menem sumó un nuevo capítulo público y dejó expuesta la tensión por el control de áreas sensibles del Estado. La designación de Sebastián Pareja al frente de la comisión bicameral que controla los gastos y el funcionamiento de la SIDE fue leída como una jugada a dos bandas de la hermana del Presidente: un mensaje hacia su rival interno y también una señal contra Macri.
Por esa maniobra, Cristian Ritondo lanzó su reproche más fuerte desde que asumió Milei: “Cuando uno le miente a otro, pierde la confianza”. Karina ya había mostrado poder con la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, que frenó el intento de Las Fuerzas del Cielo de impulsar a Guillermo Montenegro. Desde entonces, el ministro se concentró en el envío de pliegos al Senado y consiguió, además, una mayoría holgada para sostener a Carlos Mahiques en la Cámara Federal de Casación Penal.
También hubo movimientos en Mendoza, donde el dispositivo karinista empezó a coquetear con Alfredo Cornejo mientras Luis Petri quedó empujado hacia Diputados con la promesa de una candidatura a gobernador. En paralelo, el armado libertario bonaerense proclamó a Pareja como candidato a gobernador en una reunión virtual con cientos de dirigentes. Por debajo de esas maniobras, empezó a trascender el interés de la hermana presidencial por otra caja sensible: el PAMI.
Por ahora, la obra social sigue bajo control de colaboradores de Caputo, bajo el paraguas del ministro Mario Lugones, aunque aparecieron versiones sobre proveedores y operadores del sector que habrían quedado bajo la lupa de la mesa karinista. En ese entramado también apareció Francisco Caputo, hermano del asesor estrella, con influencia en Economía y presencia en segundas líneas de la administración.
Su nombre volvió a circular en medio de tironeos por procesos sensibles como la licitación de la hidrovía y la privatización del Belgrano Cargas. La visita de Santiago Caputo a Estados Unidos le sirvió para revalorizarse dentro del esquema de decisiones del Gobierno, en momentos en que Karina Milei busca aislarlo. En Las Fuerzas del Cielo sostienen, además, que el vínculo con la administración norteamericana se apalanca en buena medida en sus gestiones y relaciones.
Fuera del ruido interno, el frente económico golpea de lleno en la relación entre la Ciudad y la Provincia. Kicillof quedó en alerta por la guerra declarada del cristinismo y La Cámpora, que le reclamaron mayor dureza en torno a la situación judicial de Cristina Kirchner. A eso se suma el deterioro social en el conurbano, donde el impacto del ajuste se siente primero y tarda más en revertirse.
Una encuesta de Sentimientos Públicos, del consultor Hernán Vanoli, registró una caída en la adhesión a Milei en el AMBA, con un rechazo cercano al 76%. El estudio también mostró que la popularidad del Presidente creció en zonas ligadas al agro y la minería, y entre los sectores de mayores ingresos. Según los registros oficiales, la desocupación en territorio bonaerense llegó al 9,5% en el cuarto trimestre de 2025, dos puntos por encima de la media nacional, y se perdieron 96.243 puestos de trabajo formales.
El informe de abril del Observatorio Económico PBA del CEPA agregó que los salarios reales de los trabajadores registrados privados del GBA cayeron 8% desde noviembre de 2023. En la Ciudad, Jorge Macri también toma nota del deterioro social y económico. Hay 12.000 porteños que reciben subsidios habitacionales, 5.000 personas en paradores nocturnos y 1.500 en situación de calle.
Detrás de esos números crece una modalidad que se repite entre bonaerenses con trabajos informales que duermen a la intemperie varios días por semana porque no les alcanza para volver a sus casas. El martes, en la reunión habitual del gabinete porteño, el ministro de Hacienda, Gustavo Arengo, repasó la recaudación tras una colocación de un bono por USD 500 millones a 10 años con una tasa récord del 7,3%.
Hubo una caída interanual del 9%, con bajas en coparticipación e Ingresos Brutos, aunque se espera una mejora en mayo por los vencimientos de Ganancias. En medio de ese repaso, Jorge Macri recibió un llamado de “Toto” Caputo. El ministro quería saber si la Ciudad podía aceptar una oferta menor para saldar parte de los $800.000 que Nación le debe desde 2025 en concepto de coparticipación. Todo sea por recortar.
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