Claves
- La crisis económica sostenida durante la última década y profundizada los últimos 3 años, ha provocado que miles de niños y niñas del país padezcan retraso de crecimiento y sobrepeso por malnutrición.
- La ciudad no escapa a esa realidad, y desde la asociación Promover Conin ayudan a más de 40 familias a mantener a los chicos bien alimentados.
- Y la realidad económica hoy de Argentina pone cada vez más obstáculos a las familias para que puedan acceder a alimentos sanos y de calidad.
La crisis económica sostenida durante la última década y profundizada los últimos 3 años, ha provocado que miles de niños y niñas del país padezcan retraso de crecimiento y sobrepeso por malnutrición. La ciudad no escapa a esa realidad, y desde la asociación Promover Conin ayudan a más de 40 familias a mantener a los chicos bien alimentados. Con hambre no se puede pensar. No se puede vivir.
Y la realidad económica hoy de Argentina pone cada vez más obstáculos a las familias para que puedan acceder a alimentos sanos y de calidad. En ese contexto, lo que crece exponencialmente es la malnutrición y la obesidad, justamente por poder comer solamente fideos, arroz o polenta. Durante años, hablar de malnutrición infantil remitía casi exclusivamente a imágenes de niños con bajo peso y carencias extremas.
Sin embargo, la realidad que hoy observan los profesionales de la salud es muy distinta y, en algunos aspectos, más compleja: cada vez más chicos presentan sobrepeso y obesidad, pero al mismo tiempo sufren déficits nutricionales que afectan su crecimiento, su desarrollo cerebral y sus oportunidades futuras.
En ese escenario trabaja diariamente Promover Conin, una institución que actualmente acompaña a 40 familias de la ciudad y que advierte sobre una problemática silenciosa que avanza de la mano de la crisis económica. La nueva coordinadora de la asociación Vanina Scavuzzo explicó en diálogo con Ahora ElDía que gran parte de los niños que llegan a la institución presentan problemas de malnutrición y obesidad.
“Nos preocupa muchísimo porque significa que se están alimentando con muchas calorías, pero sin los nutrientes críticos que necesitan para desarrollarse”, señaló. La situación coincide con distintos estudios recientes realizados tanto a nivel nacional como local. Un relevamiento efectuado por investigadores de la UBA mostró números preocupantes en obesidad y retraso del crecimiento.
Puntualmente en el departamento Gualeguaychú el nivel de sobrepeso infantil es superior al 12%, mientras que el retraso de crecimiento alcanza casi al 11%. En estos momentos de crisis, el problema no pasa solamente por la cantidad de comida disponible sino por su calidad nutricional.
La coordinadora de Promover Conin Gualeguaychú describió que los niños cuando llegan al centro ubicado en calle Belgrano “consumen muchas calorías a base de fideos, arroz o polenta, pero no reciben los nutrientes que necesitan para que su cuerpo y su cerebro puedan desarrollarse oportunamente”. La situación está directamente relacionada con el deterioro económico que atraviesan numerosos sectores de la sociedad.
La inflación sostenida de los alimentos y la pérdida de poder adquisitivo empujan a muchas familias hacia productos más baratos y con menor valor nutricional. Frente a esta realidad, Promover Conin desarrolla un abordaje integral que incluye controles médicos, seguimiento nutricional, estimulación temprana y acompañamiento familiar.
La institución trabaja con niños que presentan diagnósticos de malnutrición, ya sea por déficit o por exceso de peso, pero también con embarazadas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad social. “Vienen muchas mamás para que podamos guiarlas en los cuidados durante el embarazo y en la nutrición del bebé. También recibimos niños con déficits en su desarrollo y realizamos un trabajo de estimulación para que su cerebro pueda desarrollarse de manera óptima”, explicó la coordinadora.
El objetivo es intervenir durante los primeros años de vida, una etapa considerada clave para el desarrollo cognitivo, físico y emocional. “Queremos que esos niños tengan las mismas posibilidades que cualquier otro niño”, resumió Scavuzzo. Actualmente la organización acompaña a unas 40 familias, una cifra que viene creciendo durante las últimas semanas. “Hoy ya estamos llegando a las 40 familias con sus niños. Cuando una mamá entra a Conin no trabajamos solamente con el chico que presenta el problema nutricional.
Ingresan todos los hijos menores de cinco años y todos son evaluados”, detalló. Los controles son realizados por un equipo interdisciplinario integrado por nutricionistas, médicas y psicomotricistas, entre otras profesionales. El valor del acompañamiento Una de las características que destacan desde la institución es el fuerte vínculo que se genera con las familias.
Muchas llegan derivadas desde centros de salud, escuelas u otros organismos, mientras que en otros casos es el propio equipo quien sale a buscarlas y acercarles la propuesta. “Cuando llegan y se encuentran con nosotras es maravilloso ver cómo las madres y cuidadoras se hacen eco desde el lugar del cuidado y del interés por sus hijos. Ahí se genera un vínculo muy fuerte porque encuentran una guía para poder criarlos oportunamente”, relató.
Ese acompañamiento incluye cuestiones alimentarias, controles sanitarios, pautas de crianza y herramientas para fortalecer el desarrollo infantil. “Trabajamos mucho con las mamás para que puedan sostener una crianza adecuada, cumplir con los controles de salud y garantizar que los chicos estén estimulados como merecen”, agregó.
La crisis también golpeó a la institución Paradójicamente, mientras las necesidades crecen, la capacidad de respuesta de la organización se vio afectada por las dificultades económicas de los últimos años. La coordinadora recordó que Promover Conin atravesó una situación financiera crítica que obligó a reducir significativamente sus actividades. “Pasamos por una crisis económica de la que estamos saliendo despacito y con ayuda de toda la comunidad.
Eso hizo que tuviéramos que pasar de atender cinco días por semana a solamente dos”, explicó. La reducción no obedeció a una disminución de la demanda, sino a la imposibilidad de sostener los costos operativos y los honorarios de los profesionales. “La demanda sigue estando. Lo que sucede es que sostener este espacio requiere un aporte económico importante”, señaló. Por ese motivo, la institución volvió a impulsar campañas para sumar padrinos, colaboradores y empresas que puedan aportar recursos.
“El intento es promover el patrocinio de distintas empresas. Muchas que en algún momento acompañaron fueron dejando de hacerlo y ahora estamos saliendo nuevamente a buscar ese apoyo”, indicó. Comer un poco mejor sin gastar más Aunque reconocen las dificultades económicas que enfrentan muchas familias, desde Promover Conin insisten en que existen pequeños cambios que pueden mejorar significativamente la calidad nutricional sin representar grandes gastos.
Entre las recomendaciones aparece la incorporación de legumbres, un alimento económico y con alto valor nutricional. “Las legumbres son muy baratas, tienen fibra y muchísimos nutrientes. Podemos incorporarlas en reemplazo de parte de la polenta o los fideos y estar haciendo un cambio maravilloso”, explicó la profesional. También sugieren aprovechar frutas y verduras de estación, que suelen tener precios más accesibles. “La invitación es a consumir los vegetales y las frutas de temporada.
Son más económicos y ayudan a que nuestro cuerpo funcione mejor y fortalezca sus defensas”, sostuvo. Detrás de esas recomendaciones hay una convicción que atraviesa todo el trabajo de la institución: la alimentación durante los primeros años de vida define gran parte del futuro de una persona.
Por eso, mientras las estadísticas muestran un avance preocupante del sobrepeso y la malnutrición infantil en la ciudad, el equipo de Promover Conin continúa apostando a la prevención, al acompañamiento cercano y a la educación alimentaria como herramientas fundamentales para romper el círculo de la pobreza y garantizar igualdad de oportunidades para decenas de niños de Gualeguaychú.
Delta