viernes, 22 de mayo de 2026
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Entre Rios

La panadería social San José abre sus puertas a escuelas para compartir sus sabores y sus sueños

La panadería situada en barrio La Floresta suma visitas educativas mientras sostiene un proyecto de inclusión y capacitación que lleva casi ocho años.

Publicado Por UNO Entre Rios - La ProvinciaLectura 5 min
La panadería social San José abre sus puertas a escuelas para compartir sus sabores y sus sueños - imagen de origen
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Claves

  • La panadería social San José nació hace ocho años y recibe la visita de escuelas para compartir sus saberes En el corazón del barrio La Floresta, en Paraná, hay un lugar en el que no sólo se amasa pan.
  • Y la experiencia, según cuentan quienes forman parte del proyecto, terminó siendo tan enriquecedora para los chicos como para quienes todos los días sostienen este emprendimiento comunitario.
  • La propuesta surgió de manera sencilla, casi espontánea.

La panadería situada en barrio La Floresta suma visitas educativas mientras sostiene un proyecto de inclusión y capacitación que lleva casi ocho años. La panadería social San José nació hace ocho años y recibe la visita de escuelas para compartir sus saberes En el corazón del barrio La Floresta, en Paraná, hay un lugar en el que no sólo se amasa pan. También se forjan oportunidades y vínculos.

Se trata de la panadería social San José, que ya lleva casi ocho años de trabajo ininterrumpido, y abrió una puerta distinta este año: la de las escuelas, a través de visitas guiadas a los alumnos que los visiten para conocer lo que hacen. Y la experiencia, según cuentan quienes forman parte del proyecto, terminó siendo tan enriquecedora para los chicos como para quienes todos los días sostienen este emprendimiento comunitario. La propuesta surgió de manera sencilla, casi espontánea.

Una docente de la Escuela N°188 Bazán y Bustos consultó si existía la posibilidad de que un grupo de jardín pudiera visitar la panadería para conocer cómo se trabaja. La respuesta fue inmediata, y a partir de allí comenzaron a sumarse otras instituciones educativas, curiosas por mostrarles a los estudiantes cómo se elabora el pan de cada día y qué historia humana hay detrás de ese trabajo cotidiano.

“Fue algo nuevo para nosotros y las primeras experiencias fueron muy lindas”, contó Luis Hualde, uno de los responsables de la panadería. La última escuela en visitarlos fue la Esparza y ya tienen nuevas fechas programadas para el próximo mes. Y aunque el ritmo diario de producción muchas veces les dificulta coordinar cada actividad, desde la panadería aseguran que las puertas seguirán abiertas para recibir a todos los grupos que quieran acercarse.

La panadería Social San José recibió a los chicos de la Escuela Esparza Las visitas no son solamente un recorrido por un espacio de elaboración. Son también una forma de transmitir el valor del trabajo, del oficio y de la solidaridad. Los chicos observan cómo se preparan las masas, cómo se organiza la producción y cómo un pequeño emprendimiento barrial puede convertirse en una herramienta concreta de inclusión. Porque justamente ese fue el espíritu con el que nació la panadería social San José hace casi ocho años.

El proyecto comenzó con la intención de brindar capacitación laboral y oportunidades a personas atravesadas por problemas de adicciones o situaciones sociales complejas. Más que generar empleo, el objetivo siempre fue enseñar un oficio que pudiera acompañar a cada persona en cualquier lugar y circunstancia de su vida. “Es un trabajo que no se va a perder nunca”, remarcó Hualde.

La panadería se transformó así en un espacio de formación para vecinos de distintos barrios de Paraná, muchos de los cuales luego pudieron trabajar en relación de dependencia o iniciar pequeños emprendimientos propios. Hoy el equipo está integrado por siete personas. El número, reconocen, tuvo que reducirse por la caída de las ventas y el impacto constante de los aumentos en los insumos.

Sin embargo, el proyecto sigue adelante, sostenido por el esfuerzo colectivo y por una clientela fiel que los acompaña desde hace años. “Nos debemos muchísimo a la gente del barrio”, afirmó Luis, agradecido con los vecinos de San Agustín y La Floresta que continúan eligiéndolos incluso en tiempos difíciles. En la Panadería social San José hacen pan dulces y budines artesanales. La crisis económica golpea fuerte también en el rubro panadero.

Según explicó, durante los últimos meses volvieron a sentir subas constantes en los costos de producción. Harina, grasa, levadura y demás insumos aumentan de manera paulatina, obligando a comerciantes y proveedores a hacer equilibrio para evitar trasladar todo al consumidor. Aun así, la producción no se detiene.

El fuerte de la panadería sigue siendo el pan y la galleta, aunque con el tiempo fueron incorporando una amplia variedad de elaboraciones: palmeritas, alfajores de maicena, bandejas dulces, conitos bañados en chocolate, pasta frola y tortas por encargo, entre muchas otras opciones. Además, comenzaron a trabajar junto a escuelas y clubes en distintas ventas solidarias para recaudar fondos.

Tortas rusas para instituciones deportivas, prepizzas para cooperadoras y bandejas dulces para cursos escolares forman parte de esas iniciativas que les permiten generar trabajo mientras colaboran con otras organizaciones. Detrás de cada producto hay horas de prueba, ensayo y aprendizaje. “Esto es prueba y error”, resumió Luis, quien confió que antes de lanzar algo a la venta, realizan distintos intentos hasta encontrar el punto exacto que los convenza en sabor y calidad.

La panadería social San José nació hace ocho años y recibe la visita de escuelas para compartir sus saberes El oficio panadero, además, tiene sus propios desafíos diarios. La humedad, el frío y los cambios bruscos de temperatura obligan a modificar tiempos de fermentación y horarios de trabajo constantemente. En invierno, por ejemplo, comenzaron a ingresar alrededor de las tres de la madrugada para adelantarse a cualquier inconveniente que pueda surgir durante la producción.

“El clima hoy es bastante impredecible”, explicó Hualde, al detallar cómo deben adaptarse día a día al comportamiento de las levaduras y a las condiciones ambientales para que cada hornada salga bien. Aunque el calor del horno se vuelve insoportable durante los veranos intensos de Paraná, en esta época fría el trabajo resulta un poco más amable. “Ahora está hermoso”, confesó entre risas. Por último, mencionó que la panadería funciona en República de Siria 486, en barrio La Floresta.

Atienden de lunes a viernes de 6 a 12 y de 17 a 19; los sábados de 7.30 a 12 y de 17 a 19; y los domingos de 8 a 12. Con precios accesibles –el kilo de pan ronda actualmente los 2.500 pesos y el de bizcochos los 11.700–, la panadería social San José sigue sosteniendo mucho más que una producción alimenticia.

Sostiene historias, aprendizajes y una red comunitaria que se fortalece cada vez que un vecino compra pan, que una escuela cruza la puerta para conocer el oficio o que alguien descubre allí una nueva oportunidad para empezar de nuevo.