Claves
- Las motos antiguas son mucho más que un medio de transporte para quienes integran este grupo de aficionados de Concepción del Uruguay.
- Se trata de una pasión compartida que reúne a amigos de distintas edades con un objetivo común: preservar y disfrutar vehículos que marcaron una época.
- “Nos juntamos cada 30 o 45 días, dependiendo de las posibilidades de cada uno.
Las motos antiguas son mucho más que un medio de transporte para quienes integran este grupo de aficionados de Concepción del Uruguay. Se trata de una pasión compartida que reúne a amigos de distintas edades con un objetivo común: preservar y disfrutar vehículos que marcaron una época.
Así lo contó Eduardo Parada durante una entrevista en el programa En Primera Persona, donde explicó que el grupo se reúne periódicamente para realizar recorridos, compartir experiencias y mantener vivo el interés por las motocicletas clásicas. “Nos juntamos cada 30 o 45 días, dependiendo de las posibilidades de cada uno. Generalmente organizamos un almuerzo o una reunión donde intercambiamos información, anécdotas, repuestos y conocimientos sobre las motos”, señaló.
Además de las reuniones, el grupo suele participar de paseos y visitas a distintas localidades de la región. Parada recordó que recientemente realizaron una recorrida por Pueblo Belgrano y otras localidades cercanas, donde fueron recibidos por vecinos y autoridades locales. Para algunos de estos recorridos, especialmente cuando participan vehículos muy antiguos, es necesario coordinar aspectos de seguridad vial debido a las características particulares de las motocicletas.
“Hay motos muy viejas que requieren ciertos cuidados para circular y por eso muchas veces contamos con el acompañamiento de las autoridades para realizar los trayectos de manera segura”, explicó. Consultado sobre cuál es la motocicleta más valiosa o más apreciada dentro del grupo, Parada consideró que no existe una respuesta única. “No hay una moto más importante que otra.
Algunas están completamente restauradas y otras conservan su estado original, con marcas del paso del tiempo que también tienen un valor especial”, expresó. En ese sentido, destacó que gran parte del atractivo de estos vehículos está relacionado con las historias personales que evocan. “La gente se emociona cuando ve una moto que formó parte de su vida. Muchos recuerdan la primera moto que tuvieron, aquella con la que iban a trabajar o en la que los llevaba su padre cuando eran chicos.
Hay mucho de nostalgia y de recuerdos en esto”, afirmó. Aunque muchos de los integrantes llevan años vinculados al mundo de las motos clásicas, Parada destacó la incorporación de jóvenes que se interesan por la actividad. “Tenemos chicos muy jóvenes, de 20 años o menos, que se apasionan por estas motos y aprenden muchísimo. Eso es muy importante porque permite que esta historia continúe”, concluyó.
Delta