Claves
- Paraná amaneció en un lunes gris, frío, con movimientos sosegados, con una rutina que no prometía sobresaltos hasta que llegó la hora de la siesta.
- A la hora de la siesta la ciudad entró en pausa: pocos ocuparon las calles, casi todos postergaron actividades hasta que la alegría ganó las calles, y la geografía provinciana se tiñó de celeste y blanca.
- Los dos goles de Messi ante Austria en su segunda disputa mundialista trajeron la alegría que en otros escenarios no se consigue.
Paraná amaneció en un lunes gris, frío, con movimientos sosegados, con una rutina que no prometía sobresaltos hasta que llegó la hora de la siesta. A la hora de la siesta la ciudad entró en pausa: pocos ocuparon las calles, casi todos postergaron actividades hasta que la alegría ganó las calles, y la geografía provinciana se tiñó de celeste y blanca. Los dos goles de Messi ante Austria en su segunda disputa mundialista trajeron la alegría que en otros escenarios no se consigue.
La ciudad vibró, cantó, saltó y festejó. Una galería de todo eso que se vio fue retratada por la lente de Mauricio Garín. Fotos: Mauricio Garín De la Redacción de Entre Ríos Ahora
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