Claves
- Cada 6 de agosto se celebra el Día del Veterinario, una fecha ideal para reflexionar sobre los cambios y las exigencias que atraviesa la actividad.
- Para comprender la dinámica del trabajo diario en Entre Ríos, es fundamental separarla de otras realidades agropecuarias del país.
- Según explica Firpo, la geografía local marca el pulso de las dificultades operativas.
Cada 6 de agosto se celebra el Día del Veterinario, una fecha ideal para reflexionar sobre los cambios y las exigencias que atraviesa la actividad. En este contexto, Victorio Firpo, reconocido profesional de la provincia y socio de Veterinaria Hernández —firma que este año celebra su 50° aniversario—, repasa el escenario actual, los obstáculos sanitarios y el horizonte de una labor que exige cada vez mayor precisión frente a los desafíos productivos.
Para comprender la dinámica del trabajo diario en Entre Ríos, es fundamental separarla de otras realidades agropecuarias del país. Según explica Firpo, la geografía local marca el pulso de las dificultades operativas. “La provincia de Entre Ríos es diferente, a lo mejor de lo que puede ser la provincia de Buenos Aires, donde se trabaja sin monte”, detalla.
En el territorio entrerriano se lidia con el monte sucio, lo que trae aparejado uno de los mayores contratiempos sanitarios de la actualidad para los rodeos: “La garrapata y la tristeza“. Se trata de dos inconvenientes sumamente complicados, especialmente en zonas donde la maleza dificulta juntar la hacienda. A este escenario natural se le suma un factor económico histórico que agrava la situación.
El especialista señala que la infraestructura de los campos hoy está empobrecida por “la baja rentabilidad de los últimos 30 o 40 años“, lo que obligará a los productores a invertir y trabajar para mejorar estas condiciones en el mediano plazo. Más allá de lo estrictamente sanitario, el desafío de la cría bovina sigue siendo un tema central de debate y trabajo.
Firpo hace hincapié en el índice de destete sobre la cantidad de vacas madres, el cual ronda históricamente entre el 63 y el 65%, una barrera que aún no se ha logrado superar a nivel general. “Es una responsabilidad de nosotros y una oportunidad entre los ganaderos, los veterinarios y quien más se sume para mejorar esos índices de procreo”, sostiene el profesional.
Sin embargo, advierte sobre un problema táctico que ha empeorado en el último tiempo y que requiere atención urgente: la mortandad que se registra entre el tacto y el logro del ternero. Mientras que en el pasado las mermas que veía un veterinario rondaban tradicionalmente entre un 5 y un 7% de los vientres preñados, hoy en muchos lugares esas pérdidas son mayores. Firpo confiesa que es una situación que duele personalmente y que se ha convertido en un tema crítico que la profesión debe investigar con detenimiento.
A pesar de las deudas y dificultades, el contexto económico actual abre una puerta inmejorable para la innovación. El veterinario destaca que la ganadería hoy tiene un valor en moneda fuerte que la vuelve muy atractiva. “El productor agropecuario, que era muy conservador y que venía de años con muy baja rentabilidad, hoy tiene la gran oportunidad de usar las tecnologías que hay a través del veterinario o el ingeniero agrónomo como para tener más rentabilidad“, asegura.
Esta modernización tecnológica en los campos va de la mano con la transformación intrínseca de la profesión veterinaria, que definitivamente dejó atrás la figura del médico clínico generalista que atendía todas las especies por igual. “Hoy la profesión se va especializando, pasa exactamente lo que pasó con la parte humana“, ilustra el referente.
Este nivel de especificidad llevó a que grupos como Veterinaria Hernández se enfoquen casi con exclusividad en la reproducción de la hacienda, apoyándose fuertemente en laboratorios y nuevas tecnologías. Este progreso no solo se evidencia en la ganadería bovina y sus avances genéticos, sino que, como concluye Firpo tras dialogar con colegas del sector, el salto de calidad se replica con el mismo ímpetu en el progreso de los animales de compañía, la avicultura y la producción porcina.
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