La tecnología a favor del ritual: diseñaron una plataforma para intercambiar figuritas del Mundial | Análisis
Figu.lat permite que los usuarios conecten con otros y generar encuentros para cambiar las repetidas. “Las figuritas nunca fueron solo figuritas. Son una excusa para salir a la plaza, hacer amigos o pasar una tarde con…

La aplicación Figu.lat facilita los intercambios presenciales de figuritas del álbum mundialista. Si bien la Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, Canadá y México comenzará oficialmente el 11 de junio y se extenderá hasta el 19 de julio, ya comenzó a jugarse desde fines de abril con la salida del álbum oficial. Niños, adolescentes y hasta algunos adultos abren los sobres combinando reacciones que van desde la sorpresa y la alegría por la figurita deseada, a la tristeza y decepción por aquellas repetidas. Y allí comienza el ritual de buscar intercambiarlas con amigos, compañeros o aliados circunstanciales para tapizar las 112 páginas de una edición histórica conformada por 980 estampas. A medida que pasan las semanas, los intercambios se vuelven cada vez necesarios y el calendario futbolero aprieta ante el inminente comienzo de la cita ecuménica. Habitualmente los encuentros en la escuela, las plazas o clubes funcionan como escenarios para acercarse al objetivo de completar el álbum. “El problema es que toda esa gente no sabe que en su propio barrio hay alguien con las mismas repetidas. Y cuando se juntan a cambiar, el proceso es el mismo de siempre: mostrarle el pilón a cada persona una por una para ver si tienen algo para cambiar”, señalan desde Figu.lat, una plataforma que permite a los usuarios conectarse con aquellos que tienen al jugador, escudo o equipo deseado. Según explica su creador, Rodrigo Liotti, esta App funciona en dos “momentos”. Primero el usuario debe cargar sus figuritas, la plataforma le muestra quién tiene cerca aquellas que busca y permite coordinar el cambio en un punto cercano. Una vez en el lugar, el usuario puede mostrar un QR en pantalla completa para que la otra persona lo escanee con la cámara y rápidamente conozca con qué figuritas dispone. Así, la tecnología facilita los intercambios sin reemplazar el ritual de ir a la plaza, socializar y compartir un momento con personas que tienen los mismos intereses. –¿Cómo se les ocurrió la idea? –En una juntada de fin de año, alguien sacó el tema del álbum del Mundial y terminamos todos hablando de lo mismo: los grupos de WhatsApp con 800 personas, las listas en Facebook que nadie lee, los padres volviéndose locos en la plaza para conseguirle "la difícil" al hijo. La cultura del intercambio estaba intacta, pero la coordinación se había roto completamente. Ahí entendí que había algo para resolver. Y hay una razón personal también: este año voy a ser papá, y quería que cuando mi hijo tenga 8 años y agarre su primer álbum, la experiencia se parezca más a la que yo tuve (salir a la plaza, hacer amigos, volver con el álbum más lleno) que a mandar mensajes a desconocidos en un chat. –¿Quiénes están a cargo de este proyecto? –Soy yo, Rodrigo Liotti, desarrollador. Es un proyecto independiente, sin afiliación con editoriales ni federaciones deportivas. Las decisiones de diseño, producto y comunicación las tomo yo. Pero alrededor hay un círculo de amigos y familia que desde el primer día me comenta, me da ideas, me señala cosas que no funcionan y me propone algunas nuevas. Ese feedback constante es parte de lo que hace que el proyecto avance. Y después está la comunidad de usuarios, que también construye la plataforma: los puntos del mapa los agregan ellos, los horarios, las reseñas de los puntos. Queremos que sea una comunidad activa y les sirva a todos. –¿Qué tiene esta aplicación que la diferencia de otras similares? –La diferencia más grande es que está pensada para dos momentos distintos: lo que hacés antes de salir a la plaza, y lo que hacés cuando ya estás ahí. Antes de salir, cargás tus figuritas, la App te muestra quién tiene cerca lo que buscás y coordinás el encuentro en el punto más cercano. Ya sabés adónde ir y con quién. Nada de grupos de WhatsApp con 800 personas ni listas en papel que nadie lee. En la plaza, si encontrás a alguien cambiando, mostrás un QR en pantalla completa. La otra persona lo escanea y en un segundo los dos saben si tienen algo para cambiar. Sin mostrar el pilón figurita por figurita, sin el "¿tenés la 247?" uno por uno. Pero también se tienen en cuenta otros detalles que benefician a los coleccionistas más exigentes: “Después están las funciones que hacen la diferencia para los más obsesivos. La triangulación automática (que en figu.lat se llama "En ronda"): cuando dos personas no tienen lo que el otro busca, la App encuentra una tercera para cerrar la cadena. Los tres ganan al mismo tiempo, en un solo intercambio. La ruta de repetidas: cargás tus repes y la App te arma el recorrido más corto entre coleccionistas cercanos para mover la mayor cantidad en una sola tarde. Y cada usuario tiene su perfil público con su catálogo completo para compartir donde quiera, lo que termina con los papelitos tachados de una vez por todas”. Según Lioti, hay otra característica que distingue el proyecto que encabeza: “Hay una decisión de fondo que atraviesa todo el diseño: la privacidad. Figu.lat es una página web, no una App para descargar. Entrás desde el navegador, sin instalar nada, sin dar permisos, sin que te pidamos tu ubicación. Eso importa especialmente cuando la usan chicos (los padres tienen razón en ser cuidadosos con qué Apps instalan y qué datos piden). No tenemos chat interno, no rastreamos dónde estás. La tecnología hace lo necesario y nada más. En resumen, es una plataforma que respeta el ritual (el encuentro en persona, la plaza, el sábado a la tarde) y le saca el caos de encima”. –¿Cuánto tiempo pasó entre la idea original, su planificación, desarrollo y puesta en funcionamiento? –La idea surgió en una reunión de fin de año. Desde ahí hasta el lanzamiento pasaron poco más de tres meses. Salimos el 28 de abril, el mismo día que arrancó la venta del álbum del Mundial en Argentina. Esa sincronía fue intencional: quería que la plataforma estuviera disponible desde el primer día que la gente empezara a acumular repetidas. –¿Por qué, a pesar de las versiones digitales, las figuritas físicas siguen despertando tanto interés? –Porque las figuritas nunca fueron solo figuritas. Son una excusa para salir a la plaza, para hacer amigos, para pasar una tarde con tu hijo. El álbum digital no te da eso. Lo que engancha no es la figurita en sí; es la búsqueda, el intercambio, el momento en que encontrás la que te faltaba. Eso es analógico por naturaleza, y ninguna pantalla lo reemplaza. Por eso figu.lat no intenta digitalizar el intercambio, sino sacarle el caos de encima para que el encuentro en la plaza siga siendo lo que siempre fue. Desde que salió a la cancha, en coincidencia con el álbum oficial, Figu.lat ha sumado 150 usuarios registrados y 78 puntos de intercambio generados por la propia comunidad en distintas ciudades del país. “Eso último es la métrica que más me importa: significa que hay gente que no solo usa la plataforma sino que la está construyendo”, expresó Liotti que ya ha tenido contacto con medios de Tucumán, Mar del Plata, Tandil, Chaco y despertó el interés de diario La Nación. “El lunes 18 de mayo sale una nota en CNN para toda Latinoamérica, donde cuento el proyecto en el marco de la fiebre mundialista argentina. ¡Recién arrancamos!”, cuenta entusiasmado, como quien espera el debut de su selección. La Procuración General de la Nación dictaminó que la Justicia Nacional del Trabajo no es competente para intervenir en el conflicto iniciado por la UTA contra la nueva concesionaria del transporte urbano de Paraná y recomendó a la Corte Suprema que el expediente pase a los tribunales laborales de Entre Ríos.
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