Claves
- El exfuncionario fue arrestado el viernes pasado con casi 2,5 millones de dólares, drogas sintéticas y una gran cantidad de dispositivos electrónicos.
- Leal no encaja del todo en el relato oficial de la “herencia recibida”, pero su recorrido en el Estado no empezó con Javier Milei y, aun así, ocupó cargos estratégicos durante la actual administración.
- La investigación judicial que hoy lo tiene detenido busca determinar no sólo el origen de los millones encontrados, sino también cómo funcionó la trama que lo sostuvo durante años en posiciones clave.
La detención de Facundo Leal abrió una causa que ya no se limita al dinero y las drogas halladas en sus allanamientos: también pone bajo la lupa una red de vínculos políticos y empresariales que lo sostuvo en áreas sensibles del Estado. El exfuncionario fue arrestado el viernes pasado con casi 2,5 millones de dólares, drogas sintéticas y una gran cantidad de dispositivos electrónicos. En la Casa Rosada prefieren el silencio.
Leal no encaja del todo en el relato oficial de la “herencia recibida”, pero su recorrido en el Estado no empezó con Javier Milei y, aun así, ocupó cargos estratégicos durante la actual administración. Entre ellos, aparece junto al exsecretario de Transporte Luis Pierrini, señalado en el sector como uno de los hombres más cercanos a Leonardo Scatturice, empresario que amplió su influencia sobre áreas sensibles del negocio aerocomercial y los márgenes del poder libertario.
La investigación judicial que hoy lo tiene detenido busca determinar no sólo el origen de los millones encontrados, sino también cómo funcionó la trama que lo sostuvo durante años en posiciones clave. El expediente ni siquiera nació apuntando hacia él: se originó por el presunto robo de equipamiento tecnológico de ARSAT durante los primeros meses del gobierno de Milei.
Con el avance de la pesquisa aparecieron nuevas líneas sobre posibles irregularidades dentro de la empresa estatal y el recorrido terminó en los domicilios de Leal. Lo que encontraron los investigadores cambió por completo la dimensión del caso.
Como reveló en primera instancia Camila Dolabjian en el diario La Nación, en su departamento de Palermo aparecieron unos 650.000 dólares en efectivo, cerca de dos millones de pesos, monedas de distintos países y una importante cantidad de drogas sintéticas, entre ellas ketamina, cristal MDMA y cocaína. En Mendoza, según trascendió después, fueron hallados otros 1,7 millones de dólares. También se secuestraron teléfonos celulares, computadoras, tablets, pendrives y documentación que ahora será peritada.
Especializado en derecho económico, Leal es un abogado mendocino de 52 años que construyó una carrera de casi dos décadas en organismos vinculados a las telecomunicaciones, la aviación civil y el transporte. En agosto de 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, llegó a la presidencia de ARSAT y conservó ese lugar incluso tras la asunción de Milei. Su salida se produjo recién en febrero de 2024, aunque siguió ligado a la compañía satelital porque integraba su planta permanente.
En junio de 2025, tras la llegada de Pierrini a la Secretaría de Transporte, fue designado al frente del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), una de las áreas más sensibles del sector aerocomercial. Para entender cómo logró atravesar gestiones tan distintas hay que mirar hacia Mendoza. Leal se movió dentro de un entramado empresarial influyente de la provincia, donde confluyen negocios de medios, telecomunicaciones y energía.
En ese universo aparecen nombres como José Luis Manzano y Daniel Vila, socios históricos en múltiples emprendimientos y figuras de peso en la política y los negocios. Dentro de ese esquema, Leal fue construyendo un perfil de bajo perfil público pero alta utilidad técnica. No tuvo volumen propio ni buscó protagonismo político.
Su fortaleza estaba en la capacidad para moverse entre organismos técnicos y despachos empresariales, una habilidad que lo convirtió en pieza útil para distintos sectores, más allá del color político de cada gobierno. Esa misma trama explica buena parte de su vínculo con Luis Pierrini. Apenas desembarcó en Transporte en mayo de 2025, el empresario mendocino convocó a Leal y lo convirtió en su mano derecha.
Ligado históricamente al negocio asegurador a través de Triunfo Seguros y con fuertes relaciones dentro del círculo rojo de su provincia, Pierrini integra además la conducción de Independiente Rivadavia junto a Daniel Vila. En paralelo, distintos actores del sector lo ubicaban dentro de un entramado de relaciones que también incluiría a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y uno de los dirigentes más influyentes del fútbol argentino. Es en ese punto donde la historia se cruza con Leonardo Scatturice.
El empresario, que ganó peso alrededor de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) y de distintos circuitos de influencia vinculados al oficialismo, amplió su presencia en el sector aerocomercial argentino al adquirir Flybondi. Para eso necesitaba interlocutores dentro de organismos sensibles del Estado. Pierrini aparecía con frecuencia como uno de los funcionarios con mejor llegada a ese entorno.
El fondo COC Global Enterprise, propiedad de Scatturice, oficializó la compra de la low cost en junio de 2025, apenas un mes después del desembarco de Pierrini en Transporte. La relación entre Leal y Scatturice no era directa, sino mediada por esa constelación de empresarios que orbitaban alrededor de Pierrini. El ORSNA, precisamente, es una pieza clave en ese esquema: desde allí se regulan concesiones, inversiones y buena parte de la infraestructura sobre la que operan las líneas aéreas.
Leal estuvo al frente de ese organismo hasta febrero de 2026. La salida de Pierrini y Leal, que siempre se movieron en tándem, terminó produciéndose casi al mismo tiempo. Oficialmente, el entonces secretario de Transporte presentó su renuncia por motivos personales. Sin embargo, dentro del sector circularon otras explicaciones, entre ellas un viaje a Barcelona en una aeronave asociada al entorno de Toviggino, episodio que generó ruido interno y aceleró el desgaste político de ambos funcionarios.
La reacción del Gobierno ante la detención fue moderada. Ningún sector interno quiso asumir cercanía política con el exfuncionario. En una administración donde las distintas tribus suelen usar los escándalos para cargar culpas sobre adversarios internos, esta vez predominó el silencio. Tanto en el karinismo como entre los sectores más próximos a Santiago Caputo buscaron presentarlo como un funcionario heredado de administraciones anteriores, un cabo suelto que no respondía a ninguna terminal de poder actual.
El problema es que la historia parece bastante más compleja. La causa tramita en el juzgado federal de San Isidro a cargo de Lino Mirabelli, con intervención del fiscal Fernando Domínguez, y ahora podría abrir interrogantes que van mucho más allá de la situación patrimonial de Leal.
Los teléfonos, computadoras y documentos secuestrados durante los allanamientos podrían ofrecer una radiografía inédita de las relaciones que le permitieron atravesar distintos gobiernos conservando influencia en áreas sensibles del Estado. Lo que empezó como una investigación por el presunto robo de equipamiento tecnológico de ARSAT amenaza ahora con iluminar una red más amplia. La pregunta que ya sobrevuela varios despachos oficiales no es sólo de dónde salió el dinero encontrado en los allanamientos.
También qué parte de esa trama política y empresarial aparece detrás de los contactos y los negocios que la Justicia empezó a reconstruir.
Delta