Claves
- El equipo africano, que hizo el gasto y mereció ganar en los 90, arrancó de atrás porque Gakpo puso el 1-0 para los holandeses.
- Diop lo igualó a los 90 y luego Bounou fue clave en la definición por penales.
- Marruecos logró avanzar a los octavos de final del Mundial 2026 tras empatar 1 a 1 ante Países Bajos en los 120 minutos, pero imponerse en la tanda de penales que, vale destacar, se transformó en récord.
El equipo africano, que hizo el gasto y mereció ganar en los 90, arrancó de atrás porque Gakpo puso el 1-0 para los holandeses. Diop lo igualó a los 90 y luego Bounou fue clave en la definición por penales. Marruecos logró avanzar a los octavos de final del Mundial 2026 tras empatar 1 a 1 ante Países Bajos en los 120 minutos, pero imponerse en la tanda de penales que, vale destacar, se transformó en récord.
El seleccionado europeo comenzó con mayor dominio de la pelota y plantado en campo rival, aunque le costó transformar esa superioridad en situaciones de riesgo frente al arco defendido por Bono. Con el correr de los minutos, Marruecos equilibró el desarrollo gracias a la movilidad de sus mediocampistas y la posesión del balón. Esa reacción se tradujo en las primeras ocasiones claras, pero apareció Bart Verbruggen.
El arquero neerlandés le tapó un cabezazo a Neil El Aynaoui y, apenas un minuto después, volvió a lucirse al contener un potente remate de Achraf Hakimi. Países Bajos respondió antes del descanso con un disparo lejano de Micky van de Ven, que Bono desvió con una gran atajada. El complemento mantuvo la misma tendencia. Marruecos fue el equipo más peligroso y estuvo muy cerca de abrir el marcador. A los seis minutos, Hakimi recibió un gran pase de Azzedine Ounahi y estrelló su remate en el travesaño.
Más tarde, el lateral volvió a exigir a Verbruggen con un intento de gol olímpico que el arquero evitó por sus buenos reflejos. Sin embargo, cuando mejor jugaba el conjunto africano, Países Bajos golpeó con una acción directa. Recién ingresado, Wout Weghorst peinó un pelotazo largo de Verbruggen. Crysencio Summerville ganó la corrida y asistió a Cody Gakpo, que definió con categoría ante la salida de Bono. El gol tuvo un enorme peso emocional.
Apenas dos días antes, Gakpo había sufrido junto a su esposa la pérdida de su hijo durante el embarazo. Su festejo, de rodillas y completamente quebrado por la emoción antes de ser abrazado por todos sus compañeros, dejó una de las imágenes más conmovedoras del Mundial 2026. Pero Marruecos nunca dejó de creer. En el primer minuto de descuento, un centro desde la izquierda encontró a Issa Diop, que había ido a buscar la heroica.
El defensor ganó de cabeza y marcó el agónico 1-1 para enviar el encuentro al tiempo suplementario, cuando la clasificación neerlandesa parecía asegurada. En el primer tiempo extra, Verbruggen volvió a ser clave en Países Bajos. Saibari filtró un gran pase para Soufiane Rahimi, que dejó en el camino a Jorrel Hato con un gran enganche y quedó de frente al arco.
El delantero sacó un potente remate desde el corazón del área, pero el arquero neerlandés respondió con una atajada monumental, de las mejores de la competencia, para mantener con vida a su selección. El desgaste comenzó a pasar factura, y el ritmo del juego bajó considerablemente. No hubo más lugar para situaciones de peligro, ni mucho menos para goles. Este escenario, generó que el pasaje a los octavos de final deba definirse en los penales.
La definición desde los doce pasos estuvo cargada de tensión y terminó con una victoria 3-2 para Marruecos. En total se ejecutaron diez remates, con un inusual balance de apenas cinco conversiones y cinco fallos. Países Bajos acertó por intermedio de Teun Koopmeiners y Wout Weghorst, mientras que Justin Kluivert, Jurrien Timber y Crysencio Summerville no pudieron vencer a Bono. Del otro lado, Marruecos también comenzó con dudas: Neil El Aynaoui y Achraf Hakimi fallaron sus disparos.
Sin embargo, Soufiane Rahimi, Chemsdine Talbi y Abdelhamid Saibari mantuvieron la eficacia necesaria para inclinar la serie y sellar una sufrida clasificación. Fuente: Clarín
Delta