Claves
- En diálogo con Paradigma de Noticias, el jefe del aeródromo local, Lucas Torres, destacó la importante participación de público y aseguró que la propuesta “superó las expectativas”.
- Nos sorprendió muchísimo la cantidad de gente que acompañó durante toda la jornada y también quienes se animaron a saltar”, expresó.
- Torres remarcó que toda la actividad se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y explicó que tanto el avión como los instructores y los equipos cuentan con habilitaciones específicas.
En diálogo con Paradigma de Noticias, el jefe del aeródromo local, Lucas Torres, destacó la importante participación de público y aseguró que la propuesta “superó las expectativas”. “Fue una experiencia increíble. Nos sorprendió muchísimo la cantidad de gente que acompañó durante toda la jornada y también quienes se animaron a saltar”, expresó.
La actividad fue organizada junto a una empresa de paracaidismo de Rosario, integrada por instructores y pilotos habilitados especialmente para este tipo de vuelos y saltos tándem, modalidad en la que el participante salta sujeto a un profesional. Torres remarcó que toda la actividad se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y explicó que tanto el avión como los instructores y los equipos cuentan con habilitaciones específicas. “Los paracaídas tienen doble sistema de seguridad.
Hay un principal y otro de respaldo que incluso puede abrirse automáticamente si detecta una situación anormal”, detalló. Los saltos se realizaron desde alturas de entre 2.700 y 3.000 metros, con aproximadamente 20 a 30 segundos de caída libre antes de la apertura del paracaídas. Si bien inicialmente se habían habilitado 16 cupos, finalmente participaron 14 personas y algunos que eligieron realizar la experiencia como regalo de cumpleaños. “Había mucha ansiedad y también nervios, pero todos bajaron felices.
Algunos dudaron recién cuando se abrió la puerta del avión, pero después terminaron fascinados”, contó entre risas. La actividad comenzó más tarde de lo previsto debido a la intensa niebla en Rosario, que demoró el despegue de la aeronave. Sin embargo, eso no impidió que desde temprano muchas personas se acercaran al aeroclub para esperar el inicio de los saltos.
Durante la entrevista, Torres también aprovechó para desmentir versiones vinculadas a supuestas “fumigaciones” en el cielo y explicó que las estelas visibles detrás de algunos aviones son simplemente fenómenos físicos producidos por condensación de agua congelada a gran altura. “Eso que se ve no es humo ni nada tóxico. Son partículas de agua congelada producto de la combustión y las bajas temperaturas que hay en altura”, aclaró.
Desde el aeródromo no descartaron repetir la experiencia en el futuro, aunque señalaron que dependerá del interés y de la posibilidad de coordinar nuevamente con la empresa especializada.
Delta