Claves
- Antes de que las plataformas comprimieran el mundo en una pantalla doméstica, el cine fue en Paraná una ceremonia colectiva.
- Una liturgia de luces y sombras donde la ciudad aprendió a reconocerse a sí misma, sentada en la penumbra junto a desconocidos que, por unas horas, compartían las mismas emociones.
- El nuevo documental de “Memoria Frágil” (Canal 9, Litoral) reconstruye esa historia fascinante: la de las salas que marcaron generaciones y de una comunidad que hizo del cine mucho más que un entretenimiento.
Antes de que las plataformas comprimieran el mundo en una pantalla doméstica, el cine fue en Paraná una ceremonia colectiva. Una liturgia de luces y sombras donde la ciudad aprendió a reconocerse a sí misma, sentada en la penumbra junto a desconocidos que, por unas horas, compartían las mismas emociones. El nuevo documental de “Memoria Frágil” (Canal 9, Litoral) reconstruye esa historia fascinante: la de las salas que marcaron generaciones y de una comunidad que hizo del cine mucho más que un entretenimiento.
Desde aquella función pionera de octubre de 1896, cuando las imágenes en movimiento llegaron al viejo Teatro 3 de Febrero apenas un año después del debut de los hermanos Lumière en París, hasta la desaparición de los grandes cines de barrio, la historia cinematográfica paranaense refleja también las transformaciones sociales, urbanas y culturales de la capital entrerriana. Cada sala fue una pantalla y, al mismo tiempo, un espejo.
El elegante Urquiza, los populares Mayo y Rex, los cines escolares, los ciclos culturales y hasta el efímero autocine compusieron una geografía afectiva donde convivieron clases sociales, rituales familiares y sueños compartidos.
El documental de “Memoria Frágil” recupera testimonios, anécdotas y escenas que hoy pertenecen a la memoria colectiva: los estrenos multitudinarios, los acomodadores con linterna, los noticieros previos a la función, las corridas para alcanzar el último colectivo y las largas filas que convertían cada estreno en un acontecimiento ciudadano. Pero, también narra la lenta retirada de aquellas salas frente al avance de la televisión, el video y las nuevas tecnologías.
Más que una crónica sobre edificios desaparecidos, “Las historias del cine en Paraná” es una reflexión sobre el valor social del encuentro. Porque si el cine fue durante más de un siglo la gran fábrica de sueños de la modernidad, sus salas fueron también plazas cubiertas donde una comunidad aprendió a reír, emocionarse y mirar el mundo en compañía. Y esa experiencia compartida, como demuestra este documental, sigue proyectándose mucho después de que se apaga la última imagen.
Las historias del cine en Paraná Todo empezó una noche de octubre de 1896. Apenas un año después que los hermanos Lumière mostraran su invento en París, los paranaenses ya tenían su primera función: el 15 de octubre, en el viejo Teatro 3 de Febrero —aquel que después demolieron para levantar el actual—, una máquina precaria proyectó las primeras vistas. Hubo tres días de funciones. La primera casi no se vio: las conexiones eléctricas exigían demasiado a los equipos.
Pero, para la segunda y la tercera ya estaba todo en orden, y el público vio lo mismo que asombraba en Europa: los obreros saliendo de la fábrica, imágenes exóticas de viajes lejanos, la feria de París. Todavía no era una industria ni un arte. Era una curiosidad, un relleno entre los actos del teatro, del circo criollo, de las bandas musicales. Pero, así arrancó nuestro cine en Paraná. Claudio Cañete, periodista e historiador “Hay para destacar cines muy memorables de acuerdo a la época que tomemos.
Este año es muy especial -2026- porque se cumplen 130 años de la primera proyección de cine en Paraná: el 15 de octubre de 1896, en el viejo Teatro 3 de Febrero, el que demolieron para construir este que tenemos, que también ya es histórico… fue la primera función.
Imagínate que es un dato que a mí siempre me llamó la atención y me movilizó justamente a escribir y empezar a investigar sobre el tema de los cines en Paraná… no había pasado un año que los hermanos (Auguste 1862-1954 y Louis 1864-1948) Lumière habían presentado el invento en París, y ya los paranaenses conocían la experiencia del cine. De manera muy precaria, pero bien… se proyectó en esa semana y hubo 3 días de función con unas conexiones eléctricas que por ahí les exigían demasiado a los equipos.
En la primera (proyección) no se vio muy bien. Después ya en la segunda y tercera pudieron acomodar un poco ese tema, ¿no? Básicamente, la gente vio lo que se vio en París, o sea, esas vistas de los hermanos Lumière, de los obreros saliendo de la fábrica… esas imágenes exóticas de un viaje a Japón… la Feria de París… ese tipo de vistas, o sea, todavía no hablábamos de un cine con argumentos ni con guion, no había lugares de proyección. Era un invento / experimento en ese entonces”.
Mauro Bedendo, director de cine “Paraná tuvo, siempre siguió la tendencia nacional, digamos, a partir de la llegada del invento del cine de los hermanos Lumière. Prácticamente, el cine, a los pocos años de presentarse en Francia, ya estaba presentándose en Buenos Aires. Así que Paraná, de alguna manera, hablando de Paraná, ¿viste?
Porque podríamos hablar también de Entre Ríos, pero Paraná era como un epicentro donde, generalmente, se podía empezar a visualizar las primeras máquinas de proyección, que eran, obviamente, como todos sabemos, era el cine a manivela, con películas muy cortitas, apenas segundos…. Y, qué sé yo… que era como una manera de demostrar lo que se llamaba las famosas vistas.
Y siempre hago una comparación, porque -para que lo entienda sobre todo la generación de gente joven-, que el cine, en sus comienzos, cuando empezó como invento, más allá de considerarlo a los hermanos Lumière, que lo consideraron un invento de feria, de circo, ¿viste? Pensaban que no tenía un uso artístico ni que iba a tener ninguna trascendencia, cosa que (Georges) Méliès después se reía cuando le compró la máquina, hizo todas las producciones que hizo.
George Meliés con sus producciones fantásticas, que fue un poco el que empezó a armar el cine, dramatizar el cine y hacer como unas pequeñas películas e historias. Pero, el cine, como para que nosotros entendamos… ¿se acuerdan cuando era el Mundial del año ´78? Todos los bares tenían que tener, llamémosle, un televisor para poder ver los partidos, porque si no, la gente dejaba de ir al bar, se quedaba en su casa a ver el Mundial.
Entonces, con el cine pasó algo muchísimo antes, que fue los bares y las confiterías principales de cada ciudad empezaron a presentar el tema del cine como un aditamento al proyecto, al producto que vendían, que era decir, bueno, salgan a comer.
Entonces, acá hubo cosas muy graciosas porque, digamos, el cine nace prácticamente acá, a poquitos metros donde estamos grabando en este momento, que fue el cine Rodrigo, que fue una de las primeras salas, llamémosle “comerciales”, que era de este Rodrigo, que era un señor que tenía acá donde sería hoy el Banco de Entre Ríos, el Bersa. Ahí tenía su primer cine, porque tenía su lugar donde la gente venía a comer y se hacían reuniones… tenía como para jugar a las cartas.
Y ahí, la primera comisión de damas, señoras de la alta sociedad entrerriana, fueron las que decidieron un día empezar a usar como proyección una película para hacer como un elemento para el Hospital de Niño que estaba en su momento necesitando de su asistencia”. Marcelo Olmos, arquitecto y docente “Yo vine a vivir a Paraná en el año… me trajeron en el año ´57, por ahí. Porque vivíamos en Comodoro Rivadavia, pero mi papá era de acá. Y lo que recuerdo era… siendo chico… los sábados al cine Mayo.
Al cine Mayo, porque eran las series, les pasaban ´El Gordo y el Flaco´, Carlitos Chaplin, películas viejísimas, pero las pasaba y después venían las series, las películas de cowboy y todas esas cosas que todos los chicos íbamos a mirar. Lo que sí me acuerdo, ya a raíz de esta charla, me puse a pensar que cuando nos mandaban al cine, nos mandaban bien vestiditos. No era nada de andar a la que te criaste, era ir bien vestidos. O sea, para la época el ´ pulovercito´, los ´pantaloncitos´ cortos, los ´zapatitos´..
nada de venir así nomás. Ese es mi primer recuerdo. Y después, para ver más adelante, existían, bueno… los cines, aparte del Mayo, el Teatro daba cine, el Select, el Rex. Eran los visibles, después estaban los ´Clase B´: el Ideal y el Sáenz Peña”. De aquella función a hoy, el cine se proyectó en casi medio centenar de lugares de la capital entrerriana. En las primeras décadas no había salas como las imaginamos: se proyectaba en confiterías, billares, bares, en las terrazas durante el verano.
Recién entre 1912 y 1914 aparecen el cine Rodrigo y la sala de la Sociedad Italiana, ya con la estructura del cine clásico. El Rodrigo merece un párrafo aparte. Funcionaba donde hoy se encuentra el Banco de Entre Ríos, en un local pensado para comer y reunirse. Fue la primera Comisión de Damas de la alta sociedad la que empezó a usar las proyecciones como beneficio para el Hospital de Niños.
En verano, los dueños llevaban el proyector a una terraza cercana a la Catedral y daban función al aire libre, con la brisa del río; los programas invitaban a ver la película mientras se comía una milanesa con papas. El Rodrigo terminó en llamas: las películas eran de nitrato, peligrosísimas, y aquel incendio convocó a la ciudad entera como si fuera un espectáculo.
Mauro Bedendo, director de cine “Y el Rodrigo tenía un aditamento que era que, en el verano, en lo que sería hoy lo que nosotros conocemos como la Caja de Jubilaciones, que sería de la Catedral, dos cuadras para abajo. Ahí tenían un local que ellos tenían como una terraza más arriba, y llevaban la máquina, el proyector, lo llevaban hasta allá, lo instalaban, se hacía una proyección al aire libre en la terraza con la brisa que venía del río.
Y tenemos los programas donde te dice, por ejemplo, venga a compartir su milanesa con papas fritas, o facturas viendo las películas en el cine ´Rodrigo de verano´.
Así que ya el cine era una cosa, habrá sido una época fantástica, que estaba el cine, estaban los tranvías, uno podía ir a la Costanera y comer pescado… Que hoy prácticamente hay cosas rarísimas, porque Paraná es una ciudad que le ha dado prácticamente la espalda al río, no se potenció, no se fomentó esa cosa de estar mirando al agua, mirando al río, comiendo. Hay pocos lugares específicos que lo hacen.
Y supo haber, en su momento, pegado al Rowing Club, a donde están las instalaciones del Rowing Club, en parte de lo de lo que sería la barranca. En su momento también se hizo cine al aire libre, con proyección… se ponía la pantalla sobre la playa y la gente se sentaba a la barranca y miraba las películas”. Marcelo Olmos, arquitecto y docente “En el Rex, yo recuerdo haber visto ahí una película que es inglesa, que se llamaba ´Darling´.
Muy época, la Inglaterra de los ´60, los Beat, las tribus de Carnaby Street y esas cosas. Era la primera película donde aparecía un personaje gay. Nombrado como gay, era un silencio, ¿viste? Que la gente estaba shockeada… shockeada directamente. Este, claro, el mundo fue cambiando muy deprisa. Los éxitos se llenaban, siempre había… yo no lo tengo muy claro… creo que los cines funcionaban de jueves a domingo, creo, porque se llenaban. Y al cine íbamos de saco y corbata.
Eso, sí, me acuerdo después, fines de los ´60 desaparece. Pero, era un ritual donde vos tenías que ir bien vestido, era una salida muy formal, ¿entendés? Incluso de familias, de matrimonio, novios”. Claudio Cañete, periodista e historiador “Además de eso, hay 11 experiencias de cineclubismo, contando las presentes. Pero, el cineclub acá empezó en la década del ´50.
Y también otra cosa que puede destacar en ese recorrido son los cines que han marcado como una época… a todos estos números que te digo, hay que sumar los actuales. La realidad del presente es que tenemos cine en dos shoppings: uno que es un complejo que tiene 6 salas; el otro tiene 3; y el cine Círculo… yo lo proceso así a los datos. Lo cuento también como otro complejo que tiene 4 salas por dentro, ¿no es cierto?
Entonces, en este momento es como que en total tenemos 13 salas en 3 complejos, pasando cine… ese es el presente que tenemos. Pero, el pasado es éste que yo te contaba, donde también escuelas fueron salas de salas de cine, porque habían tenido equipadas o condicionaban sus salones de actos para proyectar”. Con los años ´20 ll...
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