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Milei y Jorge Macri sellan una tregua con proyección al 2027 - Informe Digital

El abrazo en el Tedeum reordenó la relación con el PRO y dejó abierta la puerta a acuerdos electorales.

Publicado Por Informe DigitalLectura 8 min
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Claves

  • El abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri en el Tedeum por el 25 de Mayo expuso algo más que una foto amable: marcó un giro en la relación entre la Casa Rosada y el PRO, después de meses de tensión y desencuentros.
  • La escena contrastó con la del año pasado, cuando el Presidente ignoró al jefe de Gobierno porteño al ingresar a la Catedral Metropolitana, en un contexto político mucho más áspero para el macrismo en la Ciudad.
  • Aquel gesto ocurrió pocos días después de la elección local del 18 de mayo de 2025, en la que Manuel Adorni ganó en la Ciudad y relegó al PRO al tercer lugar en el distrito que gobierna desde hace casi veinte años.

El abrazo entre Javier Milei y Jorge Macri en el Tedeum por el 25 de Mayo expuso algo más que una foto amable: marcó un giro en la relación entre la Casa Rosada y el PRO, después de meses de tensión y desencuentros. La escena contrastó con la del año pasado, cuando el Presidente ignoró al jefe de Gobierno porteño al ingresar a la Catedral Metropolitana, en un contexto político mucho más áspero para el macrismo en la Ciudad.

Aquel gesto ocurrió pocos días después de la elección local del 18 de mayo de 2025, en la que Manuel Adorni ganó en la Ciudad y relegó al PRO al tercer lugar en el distrito que gobierna desde hace casi veinte años. Para Jorge Macri, ese resultado fue un golpe simbólico y político en el corazón histórico del macrismo. Esta vez, el clima fue otro. Jorge Macri asistió a la Catedral, saludó y abrazó a Milei, y quedó dentro del dispositivo institucional del oficialismo.

Victoria Villarruel, en cambio, quedó afuera del acto por decisión de la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei. El Arzobispado de Buenos Aires aclaró que la exclusión de la vicepresidenta del Tedeum fue una decisión del Gobierno.

La secuencia resumió el mapa de poder que rodea hoy al Presidente: Villarruel, desplazada del círculo de confianza; el jefe de Gobierno porteño, en una relación de competencia y negociación con la Casa Rosada; y un PRO que busca sostener identidad propia sin romper puentes con el oficialismo libertario. Según reconstruyó Infobae, Jorge Macri ya trabaja sobre su proyecto de reelección y mira el 2027 con una premisa clara: el PRO necesita evitar que La Libertad Avanza absorba sus liderazgos territoriales.

En esa lectura, la Ciudad sigue siendo el bastión decisivo. En el macrismo sostienen que perder CABA no sería solo resignar una elección: implicaría tocar el núcleo identitario del proyecto que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia en 2015, después de construir desde 2007 una experiencia de gestión propia en la Ciudad. Por eso Jorge Macri toma la experiencia electoral de 2025 como argumento para una eventual articulación futura entre el PRO y La Libertad Avanza rumbo al 2027.

En la elección porteña, los libertarios sacaron cerca del 30% y el PRO alrededor del 16%; juntos, sumaron aproximadamente el 46%. Meses después, en la elección nacional de octubre, la alianza entre ambos espacios alcanzó el 47% en Diputados y el 50% en el Senado. En el entorno del jefe de Gobierno leen esos números como una señal de que la convergencia amplía el volumen electoral. Esa conclusión, sin embargo, no implica una absorción automática del PRO por parte del oficialismo.

Jorge Macri cree que el macrismo debe preservar volumen territorial, identidad política y capacidad de negociación para discutir desde una posición de fortaleza. En ese esquema aparece una definición central: la defensa de las PASO. Jorge Macri está decidido a sostener las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en la Ciudad y considera difícil que la ofensiva libertaria para eliminarlas prospere en el Congreso.

El Gobierno nacional impulsa una reforma electoral que incluye la eliminación de las PASO y el proyecto de Ficha Limpia. La Casa Rosada argumenta que las primarias implican un gasto excesivo y obligan al electorado a intervenir en la vida interna de los partidos. En la Ciudad, en cambio, el escenario es distinto. PRO, radicalismo, peronismo e izquierda coinciden en sostener el sistema.

Cerca de Jorge Macri creen que la posición libertaria sigue siendo minoritaria en el ecosistema porteño y observan que incluso Juan Manuel Olmos, principal articulador político del peronismo local, no quiere resignar una herramienta que le permite ordenar tensiones internas.

En el macrismo también interpretan que las PASO le sirven al peronismo para administrar, al mismo tiempo, la presión de la izquierda y el crecimiento de Horacio Rodríguez Larreta sobre un electorado socialdemócrata que históricamente dialogó con sectores peronistas de la Ciudad. La discusión también alcanza al peronismo bonaerense. En el PRO observan que Axel Kicillof enfrenta un equilibrio delicado entre los intendentes, el kirchnerismo duro y el liderazgo todavía gravitante de Cristina Kirchner.

La pelea por las reelecciones indefinidas de los intendentes ocupa un lugar central en esa disputa. Según la lectura de Jorge Macri, si los jefes comunales recuperan las reelecciones indefinidas, Kicillof necesitará unificar el calendario bonaerense con la elección nacional para sostener su proyecto presidencial rumbo al 2027. La provincia de Buenos Aires también es clave para el oficialismo nacional.

En el macrismo consideran que sin un resultado competitivo allí, el proyecto reeleccionista de Milei entra rápido en zona de incertidumbre. Y en ese tablero aparece Diego Santilli, a quien ven como uno de los dirigentes con mayor capacidad de articulación entre el Gobierno y sectores del PRO, además de un eventual candidato competitivo frente al peronismo.

Jorge Macri, además, impulsa dentro del PRO la idea de un “súper domingo” electoral para el año próximo, con comicios simultáneos en distritos como Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, Corrientes o Chubut. El objetivo es obligar a La Libertad Avanza a dividir recursos, liderazgo y estructura en varios territorios al mismo tiempo.

La lógica es defensiva y territorial: mientras el Gobierno nacional debería dispersar esfuerzos, cada distrito podría concentrar su propia campaña con liderazgos consolidados y capacidad de movilización local. La experiencia de 2023 sigue pesando en esa estrategia.

Milei tuvo desempeños extraordinarios en las PASO, la general y el balotaje presidencial, pero La Libertad Avanza mostró más dificultades para construir proyectos provinciales competitivos frente a gobernadores, intendentes y estructuras territoriales consolidadas. Por eso Jorge Macri imagina incluso un calendario separado de la elección nacional, entre junio y julio, para evitar que la dinámica presidencial se coma la discusión distrital.

No se trata de romper con Milei, sino de sostener una convivencia competitiva: preservar identidad propia, defender gobiernos territoriales y mantener canales de entendimiento con sectores del oficialismo. Esa lógica también atraviesa la relación entre Mauricio Macri y el Presidente. En el PRO creen que el exmandatario busca revitalizar al partido y devolverle musculatura política para negociar sin quedar absorbido por el oficialismo libertario.

Mientras tanto, la relación con la Casa Rosada mantiene canales de cooperación en áreas sensibles. El vínculo entre Jorge Macri y Luis Caputo es uno de los principales puentes entre la Ciudad y Nación. En el Gobierno porteño destacan el acuerdo para compensar con bonos la deuda que mantenía la Nación y la reciente colocación de deuda porteña a una tasa inferior al 7,4% anual. Pero el principal desafío electoral del jefe de Gobierno sigue dentro del universo libertario.

En el PRO observan que, tras el desgaste de Manuel Adorni por las investigaciones vinculadas a su patrimonio y sus viajes al exterior, La Libertad Avanza empezó a instalar a Patricia Bullrich como posible candidata en la Ciudad. Cerca de Jorge Macri no lo ven cerrado. Creen que Bullrich busca conservar capital político propio y cierta autonomía frente al mileísmo. La definición final, entienden, dependerá de Javier Milei y del peso que Karina Milei conserve en el armado de candidaturas.

Mientras esa disputa se ordena, Jorge Macri apuesta a reconstruir competitividad con mejoras visibles en la gestión porteña. En el Gobierno de la Ciudad admiten que, tras la salida de Horacio Rodríguez Larreta, hubo un período de reordenamiento interno que derivó en problemas de gestión percibidos por el electorado. La nueva etapa busca volver a conectar con la experiencia cotidiana de los vecinos.

Villa Devoto es uno de los focos de esa estrategia, con la remodelación integral del Hospital Zubizarreta como obra emblemática. También la limpieza urbana: la Ciudad endureció las condiciones sobre las empresas recolectoras, multiplicó multas, demoró pagos y trasladó el control del contrato a la órbita directa del jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny. Además, Jorge Macri enviará este año los nuevos pliegos para el contrato de basura y limpieza por los próximos 30 años.

Las empresas ya recibieron una advertencia: quienes no cumplan con los estándares exigidos podrían quedar afuera de la futura licitación. En el PRO interpretan que el electorado porteño volvió a poner el foco en la vida cotidiana: limpieza, seguridad, espacio público, tránsito, circulación y personas viviendo en la calle.

En ese marco, el jefe de Gobierno también quiere meterse de lleno en la reforma de la Ley de Salud Mental para habilitar herramientas de intervención sobre personas con consumos problemáticos o cuadros psiquiátricos graves que hoy permanecen en la calle sin posibilidad de internación. La foto del Tedeum, entonces, no fue solo una postal de distensión. Fue también una señal de que Milei y Jorge Macri pueden convivir en tensión, negociar cuando conviene y pensar el 2027 sin romper del todo el puente político.