Claves
- No es mucho lo que se ha escrito sobre Pablo de la Cruz.
- Hay un trabajo realizado por el profesor César Manuel Varini que es para destacar, ya que este investigador nos tiene acostumbrados a trabajos muy documentados.
- El mismo fue publicado por el Museo Regional “Camila Quiroga” de Chajarí con el título “Pablo de la Cruz, un general guaraní”.
No es mucho lo que se ha escrito sobre Pablo de la Cruz. Hay un trabajo realizado por el profesor César Manuel Varini que es para destacar, ya que este investigador nos tiene acostumbrados a trabajos muy documentados. El mismo fue publicado por el Museo Regional “Camila Quiroga” de Chajarí con el título “Pablo de la Cruz, un general guaraní”. Hay también un trabajo del reconocido historiador nacido en Federación, Alfredo Poenitz, del que también extraemos datos. Debe haber otros, seguramente, que desconocemos.
Lo que pretendemos destacar aquí es, primero, recordar la existencia de Pablo de la Cruz y segundo que fue el único guaraní que logró el grado de Coronel Mayor, equivalente al de General. Otro punto de interés es lograr despertar la curiosidad en algunos lectores para que, tal vez, busquen otros datos sobre este jefe guaraní. Pablo de la Cruz nació en el pueblo misionero Nuestra Señora de la Asunción de la Cruz de Mbororé, más conocido por La Cruz; hoy perteneciente a la provincia de Corrientes.
Se estima que llegó a Mandisoví tras todas las peripecias que sufriera la antigua Provincia Guaranítica de Misiones. Es importante destacar que ésta nada tenía que ver con la actual provincia argentina, debiéndose ubicar su existencia en el momento en que los jesuitas creaban reducciones en estas comarcas. La primera fue fundada en el año 1609 y se denominó San Ignacio Guazú.
Concretamente, los jesuitas iniciaron su actividad creando reducciones y en pocos años llegaron a erigir 30 pueblos, donde los guaraníes, que ya empezaban a practicar la agricultura, terminaron de adaptarse al sedentarismo. Esto no es un dato menor porque guaraní significa “guerrero” haciendo alusión al carácter belicoso de este pueblo. Se referían a sí mismos como “avá” (hombre), considerándose seres superiores frente a los otros grupos de aborígenes.
Por eso vale destacar el hecho que los jesuitas los hallan convencido que el sedentarismo era positivo, más allá del carácter fuerte de la nación guaranítica. Fueron los jesuitas quienes crearon la llamada “Provincia de las Misiones” que originalmente tenía como límite oriental la Línea de Tordesillas y como límite septentrional (aproximado) el paralelo 20ºS. La provincia a la que se hace referencia sufrió mil y un avatares, incluso fue incendiada en 1817 por los luso-brasileños en las guerras artiguistas.
Todo esto llevó a la “Provincia de Misiones” a la pérdida de territorio y de sus líderes, como lo fueron Andrés Guaçurarí, Gaspar Tacuabé, Domingo Manduré, entre otros. Ese fue el motivo por el cual se produjo una importante diáspora guaranítica. Fue entonces que Pablo de la Cruz llegó a Mandisoví. Es interesante destacar que De la Cruz tuvo un campo en el Distrito Gualeguaycito, al sur de la ciudad de Federación. El mismo le fue adjudicado en arrendamiento por el gobernador Juan León Solas, el 27 de mayo de 1829.
Varini sostiene que es posible que en aquella Provincia de Misiones creada por los jesuitas, De la Cruz haya sido parte de las huestes de Andresito Artigas, más conocido como Guaçurarí. También apunta el investigador que es posible que De la Cruz haya arribado a Mandisoví en el año 1818. En esos años Artigas luchaba contra los portugueses, por un lado, y contra el Directorio porteño, por otro.
Es posible que De la Cruz haya sido artiguista, y de allí que hasta 1929 pasara prácticamente inadvertido tras instalarse en Mandisoví, un pueblo al que el 16 de noviembre de 1810 Manuel Belgrano convirtiera en tal. Tenía sus orígenes en la estancia fundada en 1777 por Juan de San Martín, padre del general José de San Martín, a la que denominó Nuestra Señora de la Concepción del Mandisoví, como posta en el camino de la Ruta al Salto.
A causa de la despoblación debida a las guerras, Justo José de Urquiza decidió el traslado del pueblo. En 1847 el coronel Manuel A. Urdinarrain delineó el nuevo pueblo de Mandisoví. Mandisoví fue incorporado en 1822 a la provincia de Entre Ríos, sin ningún tipo de reclamos. Su población era étnicamente mestiza.
Cuando Belgrano atravesara la provincia con su ejército rumbo al Paraguay organizó, desde Curuzú Cuatiá, al poblado de Mandisoví, contemplando el trazado de calles, la instalación de una escuela y la congregación, en su centro, de la gente diseminada por la campaña en torno a la iglesia y a la escuela que ordenara construir. Dispuso además que cuando tuviera 400 habitantes se llamaría villa y cuando la población llegara a mil, ciudad. Se lo considera el primer asentamiento de Federación.
Allí estuvo De la Cruz, quien en fue incorporado al ejército entrerriano en 1830 otorgándosele el grado de Capitán. Se le encomendó la Compañía de Dragones de Mandisoví (actual Federación), afirma el historiador Alfredo Poenitz. Fue Pascual Echagüe quien ascendió a De la Cruz a Sargento Mayor y volvió así a participar de luchas armadas.
Lo hizo en Pago Largo (31 de marzo de 1839); Arroyo del Animal (30 de julio de 1840); Arroyo Grande (6 de diciembre de 1842); India Muerta (25 de marzo de 1845); Laguna Limpia (4 de febrero de 1846); Potrero de Vences (27 de noviembre de 1847). Así logró el grado de Coronel. Su último ascenso, el de Coronel Mayor, equivalente al de General, se lo otorgó Justo José de Urquiza en el campo de batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852. Además, recibió la suma de 20 mil pesos de la época.
Fue el único militar de raza indígena que logró formalmente el título de general en toda la historia nacional. Su muerte se produjo en Buenos Aires presumiblemente en 1854. Enfermo, habría viajado a esa ciudad en busca de curación.
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