Claves
- Un grupo de paranaenses viajó a Avellaneda a despedir al Indio Solari.
- La madrugada del domingo encontró a un grupo de paranaenses nuevamente en la ruta.
- Acostumbrados a organizar viajes para recitales y festivales, esta vez el destino no era un estadio ni un predio para escuchar música en vivo.
Un grupo de paranaenses viajó a Avellaneda a despedir al Indio Solari. La madrugada del domingo encontró a un grupo de paranaenses nuevamente en la ruta. Acostumbrados a organizar viajes para recitales y festivales, esta vez el destino no era un estadio ni un predio para escuchar música en vivo. El viaje tenía otro sentido: participar de la despedida de Carlos "Indio" Solari en Villa Domínico, Avellaneda, y rendir homenaje al artista nacido en Paraná que marcó la vida de varias generaciones.
La iniciativa surgió pocas horas después de conocerse la noticia de su fallecimiento. Entre mensajes, llamados y publicaciones en redes sociales, comenzaron a organizarse para viajar y ser parte de una jornada que reunió a miles de seguidores llegados desde distintos puntos del país. La apuesta tenía algo de incertidumbre.
Con una convocatoria multitudinaria y una fila que se extendió durante horas, nadie sabía con certeza si alcanzaría a llegar hasta donde descansaban los restos del músico antes del horario previsto para emprender el regreso. El colectivo debía partir a las 20 y la mayoría de los integrantes del grupo logró ingresar apenas unos minutos antes. Solo uno de los viajeros no alcanzó a llegar.
Regresó al micro visiblemente ofuscado por los reiterados adelantamientos que, según comentó, se produjeron a lo largo de la fila y terminaron demorando aún más el acceso. Entre quienes emprendieron el viaje estuvieron Gabriel Romero y Florencia Cointry, quienes llevaron una copia de la declaración mediante la cual el Concejo Deliberante de Paraná distinguió al Indio Solari como Ciudadano Ilustre de la ciudad el año pasado.
El gesto buscó hacer presente ese reconocimiento de la ciudad que lo vio nacer en el momento de su despedida. La docente Caro Acuña fue una de las integrantes de la delegación entrerriana. Tras participar del velatorio, definió la experiencia como una jornada atravesada por múltiples emociones. "Agradezco al universo haber podido tener el privilegio de llegar hasta Villa Domínico, al lugar donde vinimos a despedir a nuestro ídolo.
Ha sido un día muy movilizante, cargado de dolor, pero también cargado de agradecimiento y de alegría, porque el Indio es pueblo, el Indio es amor, es familia, es mística, es rebeldía, es contracultura y es esperanza", expresó a ANÁLISIS. En ese sentido, destacó el impacto que la obra del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tuvo sobre distintas generaciones. "Su lírica nos ha acompañado. Es incomparable la lírica que tiene y ha acompañado a miles y miles de jóvenes de distintas generaciones.
Nos ha marcado y eso se vio hoy reflejado en la procesión a su último adiós, porque había familias y generaciones, abuelas, abuelos, hijos, hijas, nietos y nietas, un montón de juventud. Eso solo lo puede lograr un grande como el Indio. Así que feliz de haber podido llegar a darle un último adiós", señaló. Gabriel Romero aseguró que la emoción se hizo presente desde el momento mismo de la partida y destacó el carácter simbólico que tuvo la convocatoria.
"La jornada de hoy ha sido muy emotiva, como vienen siendo estos últimos días después de la partida física del Indio. Nosotros, desde Paraná, vinimos con un grupo de personas con la idea de acompañar y homenajearlo, y participar de lo que para nosotros es esta última misa con él, por lo menos del cuerpo presente, porque como todos sabemos y sentimos, él siempre va a estar en cada uno de nuestros corazones y donde se escuchen sus canciones", afirmó.
Romero remarcó además el vínculo especial que sienten muchos paranaenses con Solari por su origen entrerriano. "También, como paranaenses, nos sentimos en esa obligación de rendirle un homenaje aún mayor porque él nació en nuestra ciudad, recientemente fue distinguido como ciudadano ilustre y queríamos también poder homenajearlo de esa manera", sostuvo. La despedida también tuvo una dimensión profundamente personal.
"Particularmente para mí, hoy vengo a despedir un amigo, una persona que musicalizó, que fue la banda sonora de mi vida, de los buenos momentos, de los malos, de los más o menos. Siempre hubo una canción del Indio sonando bien fuerte y así seguirá sonando siempre en nuestros corazones", agregó. La magnitud de la convocatoria fue uno de los aspectos que más impactó a quienes participaron del velatorio. Brazu Bazán habló de una manifestación popular difícil de comparar con cualquier otro acontecimiento cultural.
"Hoy creo que fue una jornada histórica, una procesión ricotera sin parangón. El amor del pueblo hacia el Indio y la movilización que genera, con respeto, con tranquilidad, de unión entre gente de distintos lugares del país, de todas las camisetas, de todos los clubes del fútbol argentino, es increíble. La verdad que es inolvidable", expresó. Y añadió: "Nos quedamos con el corazón lleno de haber llegado a darle nuestras gracias eternas al Indio.
Gracias por acompañarnos, gracias por ser nuestra compañía siempre, desde toda la vida, en los momentos más oscuros, en los momentos más alegres, cuando uno tuvo hambre y cuando tuvimos para compartir también, en los momentos de militancia. Siempre va a estar y va a ser uno más. Que viva el Indio". Una mirada similar compartió Gonzalo Gadea, quien definió a Solari como una figura difícil de reemplazar dentro de la cultura popular argentina.
"Acá estamos volviendo de lo que ha sido el velorio de quizás el último gran ídolo popular que ha tenido este país. Ojalá que no, ojalá que haya más, ojalá que sea algo repetible, pero pocas veces se ve lo que genera una persona en la gente, interpelando a las distintas generaciones, a los distintos estratos sociales, a los viejos, a los chicos, a los ricos, a los pobres, a todos por igual", reflexionó. Para Gadea, el fenómeno trasciende incluso los límites de la música.
"Es algo totalmente transversal a todos los estilos, solamente comparable a lo que podría ser un club de fútbol, pero es como si fuesen todos los clubes a la vez. También hay una melancolía de despedir una parte de uno, que fue lo que uno escuchó, lo que uno sintió y lo que uno vivió en su momento. Fue un gigante de la música y nace un mito, una leyenda que ya lo fue en vida y mucho más ahora que no está físicamente, pero va a quedar por siempre con sus canciones".
Entre los testimonios también apareció la necesidad del encuentro colectivo. Evelyn Mayer recordó cómo las canciones de Los Redondos acompañaron distintas etapas de su vida y explicó por qué sintió la necesidad de estar presente en la despedida. "Para nosotros Los Redondos nos acompañaron en diferentes momentos de nuestra vida. Fue compañía de buenos momentos y de malos. En mi caso, cuando empecé la facultad, querer comerme el mundo y hacer la revolución fue ese gran motivador.
Después uno va creciendo y va proyectando en las diferentes etapas de su vida las letras, les va dando nuevas interpretaciones y siempre están ahí acompañándote". La paranaense sostuvo que la muerte del músico también significó una vuelta sobre la propia historia. "Estos días fueron muy movilizadores porque volvimos un poco atrás, volvimos a los recuerdos, a los momentos que nos marcaron.
Volvimos a pensar en esas personas que quedaron atrás, en lo que fuimos, en los amores, en las personas que conocimos en los recitales. Nos movilizó enteros. Fueron años de revolver historia y eso fue lo que nos interpeló a nosotros como personas". Y concluyó: "Necesitábamos esto de lo colectivo, en un mundo que nos lleva para la individualidad. Necesitábamos el encuentro, el abrazo y lo que significa todo eso cargado de simbolismo".
Finalmente, Gonzalo Núñez resumió la jornada como una de las expresiones populares más impactantes que le tocó presenciar. "Impactante la manifestación popular que se vivió hoy para despedir al Indio Solari. Una cola interminable, una peregrinación por momentos, con mucha emoción y también recordándolo como se debía, con música, con su música y con mucha hermandad. Más allá de algunas escaramuzas ocasionales, muy episódicas, fue una gran manifestación de amor a un ídolo como el Indio Solari".
Después de horas de espera, de abrazos con desconocidos, de canciones entonadas en la fila y de una despedida que para muchos tuvo algo de peregrinación, los paranaenses emprendieron el regreso. La jornada quedará grabada para siempre. De regreso a Paraná, todos coincidieron en la sensación de haber participado de un momento histórico y de haber acompañado, por última vez, al artista que convirtió su obra en la banda sonora de varias generaciones.
Una hora y diez minutos antes de lo previsto, la familia del artista dio la orden para que comience el multitudinario sepelio en el Microestadio Gatica. A las 9 de la mañana, dos horas antes de la apertura de puertas, ya había una multitud frente al Polideportivo Gatica.
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